Esperando al Señor con Ella:
la Llena de Gracia

 

El Adviento pasado aprendimos  o recordamos la palabra
THEOTOKOS (“Madre de Dios”);
este, podemos aprender una palabra nueva:
Kejaritomene (gratia plena).
Lo hacemos escuchando un minuto de música entrañable:
Kejaritomene · Eduardo Paniagua · Luis Delgado · Jesús Greus · Luis Paniagua

Todos hemos leído el pasaje de la Biblia (Lucas 1, 28) en el que el Ángel Gabriel se presenta ante la Virgen María para anunciarle que ella concebiría a Jesús.

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Para una catequesis familiar (II)


Esta guirnalda contiene una gran variedad de símbolos: círculo, color, luces…

Su forma: ecírculo es una figura geométrica perfecta que no tiene ni principio ni fin: imagen de la unidad y eternidad divina: Aquel que es el mismo ayer, hoy y siempre (cf. Heb 13,8). Evoca los ciclos anuales de espera de tantos creyentes desde Adán hasta Cristo, así como nuestra esperanza en su segunda y definitiva venida (cf. Ga 4,4). Para los cristianos la forma circular significa el ciclo del Año Litúrgico, el tiempo donde experimentamos sacramentalmente la bondad de Dios (cf. Sal 64,12).

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La Corona de luces

En las afueras de Hamburgo, el Rvdo. Johann Heinrich Wichern (1808-1881) regentaba una Casa Orfanato en Horn. Allí, y con un intento catequético, cada noche de Adviento narraba a los niños la historia de salvación.

El pastor había colgado del techo una gran rueda de carro decorada con candelas en la que destacaban cuatro velones. Tras encender una de las velas que marcaban los días de diciembre previos a la Navidad les hablaba del Adviento como Memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo. Les explicaba el encendido progresivo de las candelas como símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de justicia (cf. Mal 3, 20; Lc 1, 78).

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La Corona:
una catequesis familiar

Hay muchas catequesis populares
para explicar el encendido de cada lámpara:
en la más difundida
la primera luz simbolizaría el perdón otorgado a Adán y Eva;
la segunda vela, la fe de Abrahám y de los Patriarcas;
la tercera sería expresión del gozo de David
y de los Hijos de Sión que se alegran con la venida de su Rey;
y la cuarta como símbolo de la enseñanza de los profetas
que anunciaron que el Mesías nacería de la Virgen María.

Nos preparamos para un año litúrgico nuevo

El Adviento marca el principio del Año cristiano: son cuatro semanas de expectación piadosa y alegre. Este tiempo presenta una doble índole:

  • es preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres,
  • y, es a la vez, el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos (NUALC 39).

El pueblo cristiano vive estas semanas, sobre todo, como memoria de la preparación a la venida del Mesías. La conciencia de la larga espera que precedió a la venida del Salvador ha cristalizado en diversas expresiones que alientan la fe del pueblo cristiano: una de ellas es la Corona de Adviento.

¡Venga tu Reino, Señor!

Venga a nosotros Tu Reino, Señor. Tomando la carne débil de la humanidad herida, un Rey nos llega a la vida en la humildad de un portal. Le adoran voces gloriosas de ángeles que proclaman la llegada del Mesías, del Rey, del Señor de paz. La caravana sublime de orientales mensajeros, a los pies del Soberano se postraron con amor. Al Rey le ofrecen incienso, oro y mirra perfumada mientras que su Madre santa le adora con humildad. Siendo de Israel Monarca, heredero del dominio del David, rey sin igual, a Jerusalén le llevan para que llegue hasta el trono que conquistara piadoso no con armas ni con fuego, sí con la sangre de paz. Reino de vida y de gracia, Reino de amor y verdad, Reino que sube a los pobres al trono de la piedad, Reino que rompe cadenas, Reino que sirve en amor, Reino sin torres de fuego, Reino de luz y de paz.

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Finalidad de la Iglesia en el mundo

Tanto si ayuda al mundo como si recibe ayuda de él,
la Iglesia no tiene más que una sola finalidad:
que venga el reino de Dios y
que se establezca la salvación de todo el género humano.
Por otra parte, todo el bien que el pueblo de Dios,
durante su peregrinación terrena,
puede procurar a la familia humana
procede del hecho
de que la Iglesia es el sacramento universal de la salvación,
manifestando y actualizando,
al mismo tiempo,
el misterio del amor de Dios hacia el hombre.
Cf. Conc. Vat II La Iglesia en el mundo nn. 40.45

 

Textos bíblicos sobre el sacrificio

Se ofrecen estos versículos evangélicos
sobre el desprendimiento,
la penitencia, el sufrimiento o la cruz
para orar privadamente los pròximos viernes.

Se pueden localizar los textos en internet
para ver cada versículo en su contexto.

 

    • Bienaventurados los pobres de espíritu.
    • Bienaventurados los que tienen hambre.
    • Bienaventurados los que lloran.
    • Bienaventurados los que son perseguidos por razón de la justicia.
    • Haced penitencia.
    • Entrad por la vía estrecha.
    • Esta clase de demonios no se arroja sino con oración y ayuno.
    • El cielo sufre violencia y los violentos lo arrebatan.
    • Si alguien quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, lleve su cruz todos los días y sígame.
    • El que ama más que a Mí a su padre, a su madre, a sus hijos o a sí mismo, no puede ser mi discípulo.

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Mirando a Cristo: León de Judá

Proponemos un texto breve pero bellísimo.
Es una oración (Illatio) del comienzo de la Plegaria Eucarística
que nos contemplar el Misterio de Jesucristo:
entregado como humilde Cordero / resucitado como victorioso León.

«Es justo y necesario
que alabemos la potencia de tu poder, Señor,
y reconozcamos en el Hijo
la plenitud de la majestad del Padre.
Por él restituyes y restauras todas las cosas;
tú lo enviaste al mundo
revestido de la naturaleza humana,
para amar en nosotros lo que amabas en tu Hijo.
Se ha cumplido
cuanto habías anunciado por boca de los profetas;
se ha realizado cuanto habías predicho
acerca de su venida.
Éste es pues el león de la tribu de Judá,
valeroso en la lucha.
Éste es el cachorro de león
que resurge victorioso de la muerte.
Éste es el Cordero inmaculado
desde mucho tiempo necesario
para ser inmolado…».
(Illatio del VI Domingo de Pascua)