Chorus y canceles

Cancel de san Adrián de Boñar (s. X). Museo de León

 “En los textos de la vieja liturgia hispánica se recoge la existencia de un espacio entre el altar y el lugar destinado a los fieles, denominado chorus. Este ámbito que separaba el presbiterio de las naves de los fieles…[suponía] una superficie subdividida en espacios por elementos muebles como pueden ser los canceles. Este ámbito que separaba el presbiterio de las naves de los fieles se extendía por la zona del crucero, aislándose éste de las naves por un gran iconostasio de fábrica, hasta el que se acercaban los fieles para recibir la comunión”.

I. G. Bango TorvisoAlta Edad Media. De la tradición hispanogoda al románicoen M. Bendala Galán (ed.), Manual del arte español: introducción al arte español, Madrid 2003, 119.

Este dato es interesante a la hora de celebrar la Misa en el Rito hispano-mozárabe. Los ministros -en sus ordenes o los que ejercen diversas funciones o servicios- se sitúan en este <Chorus> ante la nave o <quadratum populi>. El ámbito donde se sitúa la mesa del altar se denomina <sanctuarium>.

 

Libros para profundizar…

Álvarez Martínez, R.- Fernández de la Cuesta, I. – Llorens Martín, A.,

El canto mozárabe y su entorno: Estudios sobre la música de la liturgia viejo hispánica

ISBN: 978-84-86878-29-0

Editorial: Sociedad Española de Musicología (SEDEM) 2013

Domingo XVII del Tiempo durante el año


“Confiadamente

acuden a ti en busca de arrepentimiento los que han caído,
los reos para alcanzar el perdón,
los tristes para conseguir alegría,
los enfermos medicina,
los desterrados el solar patrio,
los náufragos puerto tranquilo,
los extranjeros sus tierras propias,
los cautivos la redención,
los ciudadanos el bienestar,
los forasteros el descanso…”

Santa Natalia y san Aurelio,
esposos mozárabes y mártires en Córdoba (+ 852).

Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
santo entre los santos y el más bendito entre los bienaventurados;
que consagró el corazón de los patriarcas con la plenitud de la fe,
y, cual príncipe victorioso,
adornó con la corona de justicia las victorias de los mártires.

Él es el premio de todos los confesores,
y devuelve la vida a los que estén en las tinieblas de la muerte;
él es el Restaurador del universo
y, después de vencer a la muerte, el Redentor de los hombres;
él, habiéndose revestido de un cuerpo,
destruyó el desastre de la terrible muerte,
al morir obtuvo la victoria en la lucha,
y resucitando victorioso y triunfante
regresó junto al trono del Padre;

Cristo Señor y Redentor eterno.

PS Dom XVII cot

En el día de santa Ana y san Joaquín:

un oración visigoda
con los ancestros de Jesús
 
 

Es justo y necesario, Señor,
orar e invocarte siempre,
a ti, que, desde el principio,
escuchas con bondad las plegarias de tus siervos
y te muestras propicio;
anticipas tus beneficios a cuantos te invocan,
realizas gestas maravillosas y no niegas tu perdón,
otorgas siempre tu amor y muestras tu providencia.

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Fiesta del Apóstol

Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo;
él es la confianza de los patriarcas,
la plenitud de la ley,
la sombra de la verdad,
la predicación de los profetas,
el maestro de los Apóstoles
el padre de todos los creyentes,
la firmeza de los débiles,
la fuerza de los enfermos,
la redención de los cautivos,
la heredad de los redimidos,
la salud de los que viven,
la vida de los que mueren;
fue él quien,
siendo el verdadero sacerdote de Dios,
instituyó un nuevo género de sacrificio,
se ofreció a ti como ofrenda agradable,
y nos mandó a nosotros ofrecerla.
Cristo, Señor y Redentor eterno.

PS Dom II Cot

 

Vigilia de la solemnidad del Apóstol Sant Iago (Jacobo o Jaime). 

El patrón de España en un manuscrito o «beato»

«Nosotros, Padre,
aunque no hemos visto con los ojos corporales
a tu Hijo encarnado, nuestro Señor Jesucristo,
en verdad sabemos, creemos y confesamos
que, contigo y con el Espíritu Santo,
es un solo Dios en la Trinidad;
que asumió nuestra carne mortal y la elevó hasta el cielo,
como prenda de nuestra salvación eterna.Te pedimos, Dios santo y misericordioso,
que esta confesión nos conduzca a la gloria;
que esta fe nos libre de la muerte eterna;
que esta esperanza consuele
a los que lloran en las dificultades presentes
y otorgue para siempre los goces eternos.

Cuando, al finalizar el curso de esta vida,
lleguemos a obtener el premio de la vocación cristiana
y veamos en la gloria de Dios
a Aquel que es la prenda de nuestra condición humana,
haz que nuestros cuerpos sean glorificados por Cristo,
tal como veremos en la gloria de su divinidad
al que es la cabeza de los que han sido salvados;
nosotros que somos miembros de nuestra Cabeza,
por los dones recibidos de su gracia,
elevemos a Jesucristo, nuestro Señor
el himno de nuestra redención».

Illatio Dom IV Cuar “Mediante”

Interesante…

Oramos con la liturgia hispana:

Que él tenga cuidado de los pobres,
vista a los desnudos
y proteja a los que no tienen amparo.

Que haga regresar de su exilio a los refugiados,
y libre de ataduras a quienes suspiran en la cárcel.
Sea para los huérfanos auxilio cotidiano
y consolador benigno y compasivo de las viudas apenadas.

Que no falte la acostumbrada y benéfica lluvia
para que la tierra, bien regada, dé sus frutos abundantes.
Que nos ayude a velar constantes en la oración
y a ofrecer con frecuencia este sacrificio
para la remisión de los pecados.

R/. Amén.

(V dom cot.)

María Magdalena lo contempló vivo en el jardín

María penitente (El Greco)

Padre, “nosotros, en cambio,
aunque no hemos visto con los ojos corporales
a tu Hijo encarnado, nuestro Señor Jesucristo,
en verdad sabemos, creemos y confesamos
que, contigo y con el Espíritu Santo,
es un solo Dios en la Trinidad;
que asumió nuestra carne mortal y la elevó hasta el cielo,
como prenda de nuestra salvación eterna.

Te pedimos, Dios santo y misericordioso,
que esta confesión nos conduzca a la gloria;
que esta fe nos libre de la muerte eterna;
que esta esperanza consuele
a los que lloran en las dificultades presentes
y otorgue para siempre los goces eternos.

Cuando, al finalizar el curso de esta vida,
lleguemos a obtener el premio de la vocación cristiana
veamos en la gloria de Dios
a Aquel que es la prenda de nuestra condición humana”.

Illatio Hisp-Moz Dom IV Cuar “Mediante”