4 de octubre:
san Francisco, diácono

Continúan en Jerusalén los actos organizados por la Custodia de Tierra Santa, que en estos días celebra el octavo centenario de la Peregrinación de la Paz de San Francisco, que permaneció en los lugares de Jesús hasta 1220, y el encuentro que el Pobre de Asís tuvo con el Sultán de Egipto, Al-Malik Al-Kamil.

San Francisco fue peregrino y testigo de la paz en Tierra Santa, superando la lógica del choque de civilizaciones para creer en la posibilidad del encuentro fraterno con toda criatura. Un lenguaje y una apertura de espíritu cada vez más necesarios hoy en día. Así lo señala, el Arzobispo Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén.

«La de San Francisco y el Sultán es la imagen que necesitamos para reanudar el diálogo que siempre ha sido tan sufrido, pero que hoy es más necesario que nunca: el diálogo entre la Iglesia, entre el mundo cristiano y el mundo islámico. Las migraciones, los cambios, los grandes problemas sociales que existen hacen cada vez más necesario y evidente este diálogo, que no puede ser sólo político, social o económico, sino que debe ser sobre todo religioso y cultural», explica el prelado recordando que la imagen de San Francisco con el Sultán «es poderosa», como también lo es la otra imagen de este año, del Papa Francisco en Abu Dhabi.