Aparición del Señor:
anunciando la Pascua

 

Queridos hermanos:
en la revelación del Nacimiento corporal
de Nuestro Señor Jesucristo,
y ante tantos signos de su presencia,
anunciamos la solemnidad de la Pascua.

 

Así, pues, en el día de la Aparición
del Señor Nuestro, Jesucristo,
tengamos presente su Muerte gloriosa.
En este año de dos mil veintiuno,
la santa Cuaresma inicia el diecisiete de febrero.
El jueves de la Cena del Señor, uno de abril,
inician los misterios pascuales
de la Gloriosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Pongamos, pues, empeño
en llevar desde ahora
una vida honrada y religiosa, casta y sobria,
para que merezcamos llegar
a la santa solemnidad de la Resurrección
sin pecado y abundando en buenas obras.
Purifiquémonos
de los malos deseos del cuerpo y del espíritu.
Por la confesión de los pecados
alejemos el castigo del Señor.
Evitando caer en las antiguas faltas
acojámonos a su misericordia
abrazando con sincero corazón la concordia:
para que los misterios de la santísima Pasión
nos hagan partícipes de la Resurrección del Señor.

Que a su vuelta no encuentre en nosotros
nada que reprochar
sino que nos halle preparados
para recibir la corona de gloria.
Él, clemente y misericordioso,
que vive con el Padre
y reina con el Espíritu Santo,
un sólo Dios por los siglos de los siglos.
R. Amén

 

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Ante la Epifanía del Señor

 

“El día de la Epifanía lo declararon fiesta solemne los Apóstoles, porque en él fue dado a conocer públicamente el Salvador por medio de una estrella, cuando encontraron los magos a Cristo recostado en el pesebre, adorándole y ofreciéndole regalos, propios de la Trinidad: oro, incienso y mirra, como rey, como Dios, como hombre mortal. Consagraron este día con celebración anual, para que reconozca el mundo al Señor a quien dieron a conocer los elementos desde el cielo.

Así mismo, en ese mismo día Jesús fue ungido con el bautismo del Jordán y, rasgados los cielos, descendió el Espíritu Santo, declarando que Jesús era el Hijo de Dios. A este día se le llama Epifanía, porque en él Cristo se manifestó a los gentiles. Epifanía es palabra griega que en latín se traduce por aparición o manifestación. Por tres razones recibió ese día este nombre:

porque en su bautismo Cristo fue presentado a los pueblos,
también porque en ese día fue anunciado a los magos por el nacimiento de una estrella,
asimismo, porque fue manifestado a muchos por su primer milagro:
el agua convertida en vino.
 

Refiere Casiano que, entre los egipcios, la solemnidad de la Natividad y de la Epifanía no se celebran en fechas distintas, como ocurre en Occidente, sino en una única festividad. Y en ella se envían cartas del patriarca de Alejandría a todas las iglesias y monasterios de Egipto, en las que se les da a conocer el comienzo de la Cuaresma y la fecha de la Pascua.”

(San Isidoro de Sevilla, DEO XXVII)

***

Fíbula visigótica de oro, Medellín (Badajoz)

Recién comenzado el año nuevo…

 

Pidiendo los dones del Espíritu para el 2021 A.D.:
Oh Dios, concédeme serenidad 
para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
valor para cambiar las cosas que puedo cambiar
sabiduría para conocer la diferencia;
viviendo día a día;
disfrutando de cada momento;
asumiendo las adversidades
como un camino hacia la paz;
aceptando, como hizo Jesús,
este mundo pecador tal cual es,
y no como me gustaría que fuera;
creyendo que Tú obrarás siempre el bien;
así, entregándome a Tu voluntad;
pueda ser razonablemente feliz en esta vida
y alcanzar Contigo la felicidad suprema en la próxima.
Amén.”
(Reinhold Niebuhr, 1940).
***

 

PRO-MEMORIA:
El sábado, 9 de enero, CHARLA de Formación:
«Santa Eulalia y la valentía de los mártires
de Lusitania».
por el P. Francisco Torres Ruíz.
HORA: 12 mediodía. 

 

Enlace para seguir la CHARLA y difundirla:

 

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Domingo en la Navidad del Señor:
primero del año 2021 y
San José

Misa en la liturgia hispana (catedral del Salamanca).

 

«En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como
testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.
(Jn 1, 1ss)

 

Un «misterio» del belén
es un buen regalo para una familia.
El «pesebre» es un recuerdo visual
del misterio de la Navidad.

 

PRO-MEMORIA:
Hablando de regalos…
este martes, 5 de enero, la misa de la siete
se celebra en Rito Romano.
NO hay culto en Rito Hispano por ser víspera de fiesta de precepto.
El martes siguiente, 12 enero , la celebración en nuestra antigua liturgia
se retoma de la manera acostumbrada ya en el Tiempo Cotidiano después de Epifanía.

 

***

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Comenzando el año…

Misa en Rito hispano en Leganés (Diócesis de Getafe), en enero 2019.

El día 2 de enero, en la tradición hispana, se celebra la entrada del Eterno en el tiempo.
Es una contemplación de Cristo como Cronocrator o Señor de las edades.
Cada año, esta misa, denominada en latín Caput anni nos ofrece poder encontrarnos
todos los que hemos celebrado los días de Navidad en nuestras respectivas parroquias,
y de felicitarnos las Pascuas y el Año nuevo.
Pidamos en esta celebración la gracia del Espíritu Santo para 2021 A.D.
Nos reunimos en la Basílica de la Concepción, HOY, sábado, día 2 de enero
a las 19 h. para esta celebración navideña de inicio de año.

 

Alma Redemptoris Mater, antífona mariana vinculada a este ciclo litúrgico.

 

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Comienzo de año
en la octava de la Navidad

 

Acogeremos el año nuevo, pidiendo la gracia del Espíritu Santo,
en la Misa Caput anni de la liturgia hispano-mozárabe.

 

Mañana, sábado 2 de enero 2021, 
en la Basílica de la Concepción; 19 h. Metro: Velázquez

 

Ponemos cada día de este año bajo la protección de la Madre de Dios,
en quien el Eterno se sometió al tiempo.

 

 

***
«Cuando se hubieron cumplido los ochos días para circuncidar al Niño,
le dieron el nombre de Jesús,
impuesto por el ángel antes de ser concebido» (Lc 2, 21).
La circuncisión es el gesto de incorporación al pueblo de Israel,
al pueblo de la alianza.

 

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FORMULARIO de la Misa del uno de enero o Circuncisión (latín & español)

 

FORMULARIO
de la Misa del Inicio de Año o Caput anni
(latín & español)

 

Merece la pena rezar con estos textos.

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Hoy es la Jornada internacional de la Paz

 

En la Octava de Navidad:
«Te Deum» y «Veni Creator»

 

En el último día del año civil solemos rezar el himno Te Deum
como acción de gracias a Dios:

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.

Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios de los ejércitos.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.

A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, defensor.

Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.
Tú sentado a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.

Creemos que un día has de venir como juez.

Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.

Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.

Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.

Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.

***

FORMULARIO de la Misa de Navidad (latín & español)

Misa en Rito Hispano-Mozárabe In Nativitate Domini

Merece la pena rezar con estos textos.

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Sucedió en 2020…

 

“Entre el 14 de marzo y el 2 de mayo de 2020 España se paralizó para contener el avance letal del COVID-19. Todos los ciudadanos, adultos, ancianos y niños, fueron confinados en sus hogares. Las escuelas cerraron, los trabajos se volvieron virtuales —o inexistentes— y cualquier interacción fuera del núcleo de convivencia presentaba una amenaza muy real. Toda España se paralizó excepto los llamados trabajadores esenciales, hombres y mujeres que debían salir a las calles a pesar del virus para que nuestras vidas pudieran seguir. Para que el agua saliera del grifo, las medicinas llegaran a los enfermos, la basura no se acumulara, la seguridad se mantuviera, las casas tuvieran energía, y para que los que sufrían los efectos económicos del estado de alarma tuvieran algo que comer todos los días. Salían, en resumen, para que los demás pudiéramos quedarnos en casa.

Esta situación reveló dos evidencias. La primera es que la ciudad no funciona gracias a un sistema automático, sino que lo hace gracias al sí de personas concretas cuyo trabajo es esencial siempre, con o sin la amenaza de una pandemia. La segunda es que estas personas no cuentan, en nuestra sociedad, con un reconocimiento a la altura de la importancia de su labor; no sólo faltan portadas de revistas semanales con el rostro de repartidores de butano o cajeros de supermercado: es que yo no conozco la cara ni el nombre de la persona que recoge mi propia basura desde hace años».
Lupe de la Vallina

Acabando el año debemos dar las gracias a Dios por cada uno de ellos.

Hoy elevamos una oración porque gracias a estas personas, y a tantas otras, mi vida sigue adelante.

No olvidamos en nuestra plegaria a los que están solos, a los enfermos y a sus familias.

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Thomas Becket: 850 años

 

El 29 de diciembre de 1170,
comenzado el Oficio de Vísperas en la Octava de Navidad,
cuatro caballeros del rey de Inglaterra entraron en la catedral de Canterbury
y exigieron que el arzobispo Becket fuera a Winchester para ser juzgado;
cuando se negó lo martirizaron justo delante del altar.

 

Lugar del martirio del santo obispo en la catedral de Canterbury.

 

***

 

A pesar del rey Enrique VIII
este sigue siendo un lugar de referencia para las peregrinaciones cristianas,
tanto para católicos como para anglicanos.
Este año es una ocasión única para el ecumenismo.

Los villancicos, el belén y Herodes

Pampanitos verdes, hojas de limón…

 
Se ha escrito mucho sobre los villancicos navideños. Estos cantos no solo comunican la alegría propia de la Navidad del Señor, sino que transmiten la fe que celebramos. Enseñarlos, cantándolos, es una manera eficaz de transmitir la fe. En España, durante siglos, los villancicos han sido una catequesis en familia.
Veamos algún ejemplo:

 

«25 de diciembre» es un villancico popular catalán que se ha popularizado desde el s. XIX tanto en español como en inglés:

 

Veinticinco de diciembre
Fum, fum, fum.

 

Un niñito muy bonito
ha nacido en un portal.
Con su carita de rosa
parece una flor hermosa
Fum, fum, fum…

 

¡Vamos!¡Vamos pastorcillos!
Fum, fum, fum…

 

Vamos con la pandereta y
castañuelas al portal,
A adorar al Rey del Cielo
que ha aparecido en el suelo
Fum, fum, fum…

 

Veinticinco de diciembre
Fum, fum, fum.

 

Ya ha nacido el pequeño,
rubio, blanco e inmortal,
Hijo de Santa María,
sabía que nacerías,
fum, fum, fum…

 

Desde el cielo estás mirando
fum, fum, fum.

 

A la Tierra rutilante
que relumbra con su luz
y al amor del firmamento
celebrando el nacimiento, de Jesús.