El Crismón: las dos primeras letras del nombre de Cristo

El crismón es un anagrama formado por la superposición de las dos primeras letras del Nombre de Cristo en griego –Χριστος–, ji (X) y ro (P). Es, por lo tanto, símbolo de Jesucristo y emblema de su victoria –el triunfo sobre la muerte–, por lo que es frecuente encontrarlo en contextos funerarios.

 

Alguna vez aparece con un travesaño horizontal que asimila el Crismón a la Cruz. En ámbito hispano es muy común que presente las letras griegas alfa y omega (A y Ω). La presencia de la primera y la última letra del alfabeto enriquece la simbólica del señorío de Cristo:

“Él es el principio y el fin; suyo es el tiempo y la eternidad”.

La liturgia de la Iglesia, en sus oraciones y su expresión artística, se hace, así, eco de las palabras del último Libro de la revelación bíblica (Ap 1, 8; 21, 6; 22, 14).

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La liturgia:
servicio divino del pueblo y para el pueblo

¿Qué es la liturgia?
Si abrimos el Catecismo de la Iglesia católica
—subsidio siempre valioso e indispensable—
leemos que originariamente la palabra «liturgia»
significa
«servicio de parte de y en favor del pueblo» (n. 1069).
Si la teología cristiana
tomó este vocablo del mundo griego,
lo hizo obviamente pensando en el nuevo pueblo de Dios
nacido de Cristo que abrió sus brazos en la Cruz
para unir a los hombres en la paz del único Dios.
«Servicio en favor del pueblo»,
un pueblo que no existe por sí mismo,
sino que se formó gracias al Misterio pascual de Jesucristo.
De hecho,
el pueblo de Dios no existe por vínculos
de sangre, de territorio, de nación,
sino que nace siempre de la obra del Hijo de Dios
y de la comunión con el Padre que él nos obtiene.

 

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Hoy, martes, nos encontramos para la Misa en Rito Hispano.

 

Ha venido el Salvador

 

Mañana, martes, nos volveremos a reunir en la Basílica de la Concepción para la liturgia hispana;
en ella, en la comunión de la Iglesia, celebramos sacramentalmente la salvación.

“La salvación depende de la participación en la pasión, muerte y resurrección de Cristo,
y de una relación personal directa con Dios, más que de una técnica cualquiera.
La condición humana, afectada como está por el pecado original y por el pecado personal,
sólo puede ser rectificada por la acción de Dios:
el pecado es una ofensa contra Dios, y sólo Dios puede reconciliarnos consigo.
En el plan salvífico divino, los seres humanos han sido salvados por Jesucristo,
quien, como Dios y hombre, es el único mediador de la redención.
En el cristianismo, la salvación no es una experiencia del yo,
una inmersión meditativa e intuitiva dentro de uno mismo,
sino mucho más:
el perdón del pecado,
el ser levantado desde las profundas ambivalencias del propio ser,
el apaciguamiento de la naturaleza
mediante el don de la comunión con un Dios amoroso.
El camino hacia la salvación no se halla
sencillamente en una transformación autoprovocada de la conciencia,
sino en la liberación del pecado y de sus consecuencias,
que conduce a luchar contra el pecado que hay
en nosotros mismos y en la sociedad que nos rodea.
Esto nos conduce necesariamente hacia una solidaridad amorosa
con nuestros hermanos necesitados”.

***

Antiguamente se llamaba a este día:
«Octavas Epiphaniae».

Domingo del Bautismo del Señor:
Epifanía

Una lectura del icono:

 

 

Esta bella oración (Alia) de la misa de la Epifanía en el Rito Hispano
nos sirve para contemplar el misterio de la unción de Jesús
al concluir los días de su manifestación en la realidad
de nuestra propia carne.

<Ahora celebramos el día de la Epifanía,
que manifiesta la Divinidad en un Hombre,
proclamando los muchos signos
de nuestro Señor Jesucristo,
que revelan su venida a este mundo:
ya sea por haber enviado desde el cielo
una estrella mensajera de su nacimiento,
que fue delante de los Magos estupefactos
hasta la cuna de su infancia carnal;

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¿Qué has hecho de tu bautismo?

Fuente bautismal octogonal

«Considerad el pacto que habéis hecho con Dios en el bautismo;
prometisteis que renunciabais al diablo, a sus ángeles y a todas sus obras malas;
confesasteis que creíais en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo,
y que esperabais, al final de los siglos,
la resurrección de la carne y la vida eterna».

(San Martín de Braga, + 580)Cf.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_de_Braga

Serenidad, valor, sabiduría… en el año nuevo

Encuentro de formación con la Hna. Carolina, osa. mayo 2019

Mañana, día 11 de enero, sábado:
Charla de Formación, 12 h.
«Eucaristía y Vida eterna»
Ángel Castaño, Pbro.
Basílica de La Concepción (Madrid)
c/ Goya 26 Salones.

 

¡Podemos invitar a nuestros amigos!

 

***
Oh Dios, concédenos serenidad
para aceptar las cosas que no podemos cambiar,
valor para cambiar las cosas que podemos,
sabiduría para reconocer la diferencia.

 

Cada persona humana: ser único

Tanto
la unidad cósmica
como la reencarnación
son irreconciliables
con la creencia cristiana de que la persona humana es un ser único,
que vive una sola vida de la que es plenamente responsable:
esos modos de entender la persona
ponen en cuestión tanto la responsabilidad personal como la libertad.

***
La presencia de Cristo,
en la realidad de nuestra carne hecho hombre,
abre al ser humano posibilidades infinitas, únicas y personales.

***
Hoy recordamos a san Eulogio de Córdoba,
obispo electo de Toledo y mártir mozárabe (+ 859).
Su cuerpo fue trasladado a Oviedo en el año 833
y se venera en la <Cámara Santa>.

 

Panes y peces:
epifanía eucarística

Bendición hispano-mozárabe
sobre los fieles
donde se muestra el misterio
de la Epifanía
con el episodio eucarístico
-epifanía actual o sacramental-
de la multiplicación de los panes:

<Jesucristo,
que es nuestro rey,
cuyo nacimiento llenó de temor al rey terreno, reine en vosotros con toda su fuerza.
R/. Amén.

 

Él, que se manifestó a los magos con el signo de una estrella radiante,
os ilumine siempre con su gracia.
R/. Amén.

 

Él que transformó la naturaleza del agua dándole el sabor suave del vino,
os dé inteligencia espiritual.
R/. Amén.

 

Él, que alimentó a miles de personas con unos fragmentos de pan,
llene vuestra alma con el alimento de su doctrina.
R/. Amén.

 

Él, que por medio de una paloma,
quiso mostrar la simplicidad serena del Espíritu Santo,
os confiera una verdadera inocencia.

R/. Amén>.