Cruz victoriosa, signo admirable

Mirad la cruz del Señor, que huyan los enemigos;
ha vencido el León de la tribu de Judá,
el vástago de David. Aleluya

Tu cruz adoramos, Señor,
y tu santa resurrección alabamos y glorificamos;
por el Madero ha venido la alegría al mundo entero.

Resplandece la cruz santa:
por ella el mundo ha obtenido la salvación;
la cruz vence,
la cruz reina,
la cruz aleja todo pecado. Aleluya.

AUDICIÓN:

Oh rostro ensangrentado (J. S. Bach /instrumental)

 

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Celebración digna de la liturgia 

 

<Me duelen por igual los abusos de una parte y de otra en la celebración de la liturgia.
Al igual que Benedicto XVI, yo también deploro que «en muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo Misal, sino que éste llegó a entenderse como una autorización e incluso como una obligación a la creatividad».
Pero también me entristece el uso instrumental del Missale Romanum de 1962, que se caracteriza cada vez más por un rechazo creciente no sólo de la reforma litúrgica, sino del Concilio Vaticano II, con la afirmación infundada e insostenible de que ha traicionado la Tradición y la «verdadera Iglesia».
Si es cierto que el camino de la Iglesia debe entenderse en el dinamismo de la Tradición, «que deriva de los Apóstoles, progresa en la Iglesia con la asistencia del Espíritu Santo» (DV 8), el Concilio Vaticano II constituye la etapa más reciente de este dinamismo, en la que el episcopado católico se puso a la escucha para discernir el camino que el Espíritu indicaba a la Iglesia.
Dudar del Concilio es dudar de las propias intenciones de los Padres, que ejercieron solemnemente su potestad colegial cum Petro et sub Petro en el Concilio Ecuménico y, en definitiva, dudar del propio Espíritu Santo que guía a la Iglesia>.
Papa Francisco, 2021

 

 

Un recuerdo del Año compostelano:

«En la ciudad de León,
se ha de visitar el venerable cuerpo de San Isidoro, obispo y confesor o doctor,
quien estableció una piadosísima Regla para los clérigos de su iglesia,
infundió sus doctrinas al pueblo español
y honró a toda la santa Iglesia con sus floridos escritos».

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El reto del culto cristiano 

  

«El desafío ahora consiste en alcanzar el punto exacto de equilibrio,
en especial, entrando más profundamente en la dimensión contemplativa del culto.
Esto sucederá solo si reconocemos que la liturgia tiene dimensiones tanto locales como universales,
tanto temporales como eternas, tanto horizontales como verticales, tanto subjetivas como objetivas.
Precisamente estas tensiones dan al culto católico su carácter distintivo.
La Iglesia universal está unida en un gran acto de alabanza,
pero es siempre el culto de una comunidad particular en una cultura particular.
Es el eterno culto del cielo, pero a la vez está inmerso en el tiempo».

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Iglesia de peregrinos…

 

«Hasta que el Señor venga revestido de majestad y acompañado de sus ángeles (cf. Mt25, 31)
y, destruida la muerte, le sean sometidas todas las cosas (cf. 1 Co 15, 26-27),
de sus discípulos, unos peregrinan en la tierra;
otros, ya difuntos, se purifican;
otros, finalmente, gozan de la gloria, contemplando «claramente a Dios mismo, Uno y Trino, tal como es»;
mas todos, en forma y grado diverso, vivimos unidos en una misma caridad para con Dios y para con el prójimo y cantamos idéntico himno de gloria a nuestro Dios. Pues todos los que son de Cristo por poseer su Espíritu, constituyen una misma Iglesia y mutuamente se unen en El (cf. Ef 4, 16).
La unión de los que peregrinan con los hermanos que se durmieron en la paz de Cristo, de ninguna manera se interrumpe, antes bien, según la constante fe de la Iglesia, se robustece con la comunicación de bienes espirituales.
Por lo mismo que los bienaventurados están más íntimamente unidos a Cristo, consolidan más eficazmente a toda la Iglesia en la santidad, ennoblecen el culto que ella ofrece a Dios aquí en la tierra y contribuyen de múltiples maneras a su más dilatada edificación (cf. 1 Co 12, 12-27).
Porque ellos, habiendo llegado a la patria y estando «en presencia del Señor» (cf. 2 Co 5, 8), no cesan de interceder por El, con El y en El a favor nuestro ante el Padre, ofreciéndole los méritos que en la tierra consiguieron por el «Mediador único entre Dios y los hombres, Cristo Jesús» (cf. 1Tm2, 5), como fruto de haber servido al Señor en todas las cosas y de haber completado en su carne lo que falta a los padecimientos de Cristo en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia (cf. Col 1,24).
Su fraterna solicitud contribuye, pues, mucho a remediar nuestra debilidad.
(Const. sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II, n. 49)

 

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Formación básica 

Origen y naturaleza de la Iglesia:

Dado el interés de esta ponencia,
como de las que siguen,
apoyamos su difusión.

Celebración en Rito Hispano-Mozárabe (Zamora, 2021)

Lucernarium
en la fiesta de santa María de la Cabeza

Un lucernario en Torrelaguna (Madrid) en las fiestas de sta. María de la Cabeza

 

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Los santos mozárabes, María [de la Cabeza] e Isidro
están vinculados a toda la comarca madrileña
pero, sin duda, en Torrelaguna gozan de un culto particular.
Allí, junto a la ribera del Jarama, se mantiene la romería festiva.
Entre las costumbres que preparan la fiesta de la santa
está el lucernarium del Oficio vespertino.
Oramos en el día de hoy:
«Quien labra la tierra aguarda paciente el fruto valioso de la tierra
mientras recibe la lluvia temprana y tardía» (St 5,7).

 

Concédenos, Señor, conocerte
y amarte sobre todas las cosas,
como se lo concediste a tu sierva
María de la Cabeza,
esposa de san Isidro, labrador;
y, sirviéndote así, como lo hizo ella,
con sinceridad de corazón,
logremos también agradarte
con nuestra fe y nuestras obras.
Por nuestro Señor Jesucristo.

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Procesión con el Libro de la Palabra de Dios en la liturgia hispana (Cabranes, Asturias)

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Enseña san Isidoro:
«Nadie puede penetrar el sentido de la Sagrada Escritura,
si no se familiariza con su lectura«.

Sent. 3

Ocho de septiembre ’21

El Nacimiento de la Virgen es una de las fiestas marianas del calendario romano de la Iglesia católica.

Se celebra el 8 de septiembre, nueve meses después de la dedicada a la Inmaculada Concepción de la Virgen (8 de diciembre).

La fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María es conocida en Oriente desde el siglo VI.

Fue fijada el 8 de septiembre, mes con el que se abre el año litúrgico bizantino, que se cierra con la Dormición, en agosto.

En Occidente fue introducida hacia el siglo VII en el pontificado de Sergio I y celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.

En el año 722 el papa Gregorio II instituyó la vigilia de la Natividad de nuestra Señora (7 sept.).

En 1243 Inocencio IV instituyó la octava (15 sept.).

El himno A solis ortu se ha cantado en el Rito hispano en esta fecha:

Desde que alborea el sol,
hasta que llega al ocaso
a Cristo, príncipe cantamos,
de María Virgen engendrado.
El poderoso Autor del mundo,
se vistió de humilde cuerpo,
liberando la carne de la carne,
no pereciese el proyecto.
Sellado el vientre de la madre,
irrumpe la gracia del cielo,
crece el vientre de la joven,
no conocía el misterio.
La morada de un seno puro,
de improviso se hace templo divino,
inmune al no conocer varón,
por la palabra concibió al Hijo.
Se esfuerza la que va a ser madre,
a quien Gabriel había anunciado,
a quien, llevando en el seno materno,
Juan oculto había atisbado.
Se hace accesible la entrada de Cristo
llena de toda gracia,
pasa el rey, y permanece,
como estuvo por los siglos cerrada
El hijo del Padre eterno
salió del seno de la Virgen,
Esposo, Redentor, Fundador
y de su Iglesia el más grande.
Honor y gozo de la Madre
esperanza ilimitada de los fieles,
bebió la copa de la muerte
para destruir nuestro pecado.
Glorificado sea el Padre
que, con tanta gloria como su Hijo,
junto con el Espíritu Paráclito
reina por todos los siglos.

   Amén. (versión de M. Ramos Pérez)

 

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El nicho litúrgico

 

El <nicho> es un elemento de la arquitectura religiosa visigótica, aunque de prototipo bizantino. Parece que hizo su aparición en la pujante Emerita de finales de la sexta centuria: la Mérida lusitana, colonia de comerciantes sirios y sede de los obispos griegos Paulo y Fidel. El <nicho>, desde la capital de Lusitania, se extenderá por todo el reino de Hispania. El estudio de este precioso elemento muestra que los nichos forman parte de un programa iconográfico eclesial junto con los canceles de tema <avenerado> o con flores de lis, con triple crismón o con el árbol de la Vida. 

El <nicho> prototípico es el emeritense donde aparece el Crismón gemado del que penden las letras apocalípticas Alfa y Omega. Esta iconografía presenta una similitud con los ladrillos visigóticos decorados con una menorah o candelabro de siete brazos que en el cristianismo simboliza el Espíritu septiforme y la universalidad de la Iglesia. Los dos motivos arborescentes que flanquean al crismón y parecen rendirle homenaje parecen palmeras -árbol de la vida paradisíaco- aunque, también, podrían aludir a los dos olivos de la profecía de Zacarías (4,3-11). Su presencia, con todo, evoca a los dos serafines que custodiaban el Arca de la alianza en el Templo de Jerusalem. 

Este <nicho>, a manera de cátedra, recuerda el Trono (Etimasia) que espera la parusía o segunda venida del Señor (Sal 9,7). 

Asimismo, la imagen de lirios flanqueando la cruz es una típica composición en la decoración visigótica. El lirio o flor de lis es la esquematización del árbol de la vida y se asimila con la misma Cruz. Por otra parte, la flor trilobulada es ya una alusión al misterio divino trinitario (cf. Conc. Tol. xvii, c. 1). 

 

Cf. La escultura de época visigótica en la Comunidad de Madrid  
(J. Morín de Pablos / R. Barroso Cabrera) 

 

Santa María de Bendones (Asturias)

 

***

 

En la víspera de la Natividad de María…

 

Retomamos en breve
la Misa Hispano-mozárabe

 

Si no día tras día, al menos un día a la semana
desde el martes 21 septiembre ’21.
A las siete de la tarde,
en la Basílica de la Concepción de Nuestra Señora (Madrid),
celebraremos -prácticamente- todos los martes de este curso
la misa en nuestro venerable Rito hispano.
¡Hagamos un hueco en la agenda
y comuniquémoslo a los nuestros!

 

Turris eucharistica (Amsterdan)

 

***

 

Oremos en este día:
preparando la Natividad de la Virgen:

 

Dios de poder,  
protector infatigable de tu esposa, la Iglesia,  
a la que das vida con tu gracia;  
te pedimos que por la piadosa intercesión  
de tu Madre, Virgen gloriosa, 
nos impulses a la observancia de tus mandatos  
y nos concedas orar desde la tierra con corazón limpio,  
como tú nos enseñas: 
Padrenuestro… Amén. 

(De la Misa mariana lit. hisp-moz)