Bautismo y Eucaristía

“Todos los sacramentos son <sacramenta paschalia>, es decir, acciones sagradas de culto que nos permiten participar en la muerte y resurrección del Señor. Tan esencialmente son misterios pascuales estos dos sacramentos, que en la antigua Iglesia eran administrados durante la noche de Pascua, es decir, dentro de la celebración litúrgica pascual. Todavía hoy queda dentro de la vigilia pascual la bendición solemne de la pila bautismal (y renovación de las promesas del bautismo), y si es cierto que los Santos Oleos fueron consagrados ya el Jueves santo, dicha acción sagrada está, estrechamente relacionada con el acontecimiento  pascual”.

Hna. Theofora Schneider,
Introducción a “Nuestra Pascua”

Un pensamiento en “Bautismo y Eucaristía

  1. Nadie escribe hoy… nada que decir…
    He esperado a la puesta de sol.
    La Vigilia Pascual tiene tal cúmulo de signos, gestos, ritos y fuerza sacramental que daría para un largo diálogo si incorporamos las vivencias de cada uno, que además son acumulativas año tras año.
    Por eso he “sufrido” no poder celebrarla con los “de Gothia” estos dos pasados años, pues ahora es para mi una mirada renovadora la especificidad mozárabe.

    Fuego de madera, chispas en la oscuridad del cosmos, un cirio bendecido, una llama compartida, un pregón en procesión, un grito exultante, un poema descriptivo de acontecimientos mistéricos únicos, un templo oscuro que se ilumina de cada luz de cada fiel, oraciones que remarcan la palabra “hoy” y mas y mas… cuando con máxima espectación nos sentamos para después de cada potente y secuencial lectura hay un momento de silencio o música, para ponernos en pié con una oración del celebrante cuajada de respuesta y petición en referencia a cada recuerdo-lectura. Así 12 escalones-lecturas ascendente: creación, Abrahan, Moises, etc…pacto tras pacto, la historia de salvación, y “latigazo de amor y belleza” de Isaías y otros profetas, etc, etc,
    Síntesis de Pablo y Evangelio extasiante.
    Y la sesión sigue con el agua limpiadora, el cirio de nuevo, los aceites, las renuncias, las adhesiones, el Credo que nos vuelve a recordar todo, los inciensos, las ofrendas… y con la Anáfora el último escalón al “cielo de la tierra” y …agotados de belleza y gratitud con la sangre derramada bajamos escalones de calor interior hacia la comunión.
    Cuando todo termina y nos abrazamos con “felices pascuas” han pasado “miles de horas” en un santiamén y olvidamos la áspera reciente cuaresma y nuestro rostro es nuevo y rejuvenecido y la fatiga de tan larga noche no se siente aún.
    Hemos condensado “todo” en unas horas y estamos curados, somos nuevos. El camino que nos han regalado es fácil, lo hemos visto claro, lo hemos vivido. Tenemos la referencia para todo el año, cualquier tropiezo podemos retroceder a esta experiencia y retomar impulso.

    Y no he mencionado cantos y músicas que ablandan la razón y que nos hacen respirar a todos a la vez. Si, soy músico de vocación. Se lo que es vibrar al unísono cuando no hay espectadores porque todo el grupo en comunidad participa activo.

    Si, los sacramentos son pascuales.

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