Repite a menudo: “Kyrie eleison”

Te preguntas qué hacer
cuando te sientes atacado por todos los flancos
por fuerzas aparentemente irresistibles,
olas que te cubren y que quieren hacerte perder pie.

A veces, estas olas consisten en sentirse rechazado,
sentirse olvidado, sentirse no comprendido.
A veces, consisten en ira, resentimiento,
o hasta deseo de venganza,
y a veces, en una autocompasión
y autorrechazo.

Estas olas te hacen sentir
como indefenso y abandonado.
¿Qué debes hacer?
Toma la decisión consciente
de alejar la atención de estas olas
y dirigirlo hacia quien camina
por encima de ellas y dice:
“Soy yo; no temas”
(Mt 14, 27; Mc 6, 50; Jn. 6, 20).

Sigue volviendo tu mirada hacia Él
confiando en que Él traerá paz a tu corazón.
Mira hacia Él y di:
“Kyrie eleison, Señor, ten piedad.”
Repítelo una y otra vez,
no en forma ansiosa sino con la confianza
de que está muy cerca de ti
y dará descanso a tu alma.

(Nouwen)

Para pedir el don de la Fe

Monasterio normando de S. Wandrille (Francia)

¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!

Estos textos evangélicos nos pueden ayudar

-en nuestro tiempo de oración-

para pedir que se incremente nuestra fe:

    • La voluntad de Dios es que creáis en Aquel que ha enviado.
    • El que cree en Mí tiene la vida eterna.
    • Al que cree en Mí le brotarán del corazón ríos de agua viva.
    • ¡No se turbe vuestro corazón! Creed en Dios y creed también en Mí.
    • El que cree en Mí no está condenado, sino el que no cree.

Los antiguos repetían los textos como jaculatorias. Es uno de los métodos más clásicos de plegaria. Algunos llamaban “oración del corazón” a la repetición del texto: “Jesús, ten piedad de mí que soy un pecador”.

Él está ahí…

“Soy yo; no temas”
(Mt 14, 27; Mc 6, 50; Jn. 6, 20).

Aunque no lo veas
Él está ahí.
Levanta tu corazón hacia Él,
confiando en que traerá paz a tu corazón,
y dile :

“Kyrie eleison, Señor, ten piedad.”

Cuarto domingo de Adviento

Enciende las cuatro velas de la Corona.

Reza una oración y lee un texto de la Biblia.

Haz un par de propósitos personales y uno comunitario:

Escribe a alguien;
especialmente a quien sepas que no lo espera.
Reza por tu madre.

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