El incienso expresión de oración…

El Salmo 140 nos hace cantar en la tarde:

“suba mi oración como incienso en tu presencia”

Además de la ofrenda del incienso
en la oración vespertina
usamos incienso en la Misa.

El altar y las ofrendas de pan y vino        -sobre él-
se inciensan para significar
que la oblación de la Iglesia y su oración
suben ante el trono de Dios como el incienso.
Junto con el pan y el vino ofrecidos sobre el altar,
que son incensados,
también el presidente se ofrece a sí mismo,
y con él toda la comunidad y, así,
se convierten ellos mismos en ofrenda y sacrificio,
unidos e incorporados al sacrificio de Cristo.

 

5 pensamientos en “El incienso expresión de oración…

  1. e se somos unidos e incorporados no sacrificio de CRISTO somos co-redentores.
    SUBAM ATÉ VÓS Ó SENHOR AS NOSSAS ORAÇÕES COMO NUVENS DE INCENSO

  2. El incienso se utilizaba desde la antigüedad para purificar el ambiente.

    El humo del incienso nos evoca la idea de misterio:
    en la Misa vemos en el altar el pan y el vino que en realidad se trata del Cuerpo y Sangre de Cristo. Vemos “algo” pero lo que no vemos es inimaginable.

  3. No somos insensibles al poder simbólico y sensorial del incienso. Cada martes caemos en su embeleso e ingravidez. Seguimos impávidos el servicio de alimentar con la naveta el incensario y su bendicion con la cruz para, en acción, con pendular movimiento, se pare el tiempo del reloj y entremos en la dimensión misteriosa y mística de los Misterios de la Fe. Se vela con sus volutas el sentido de la vista para ver interiormente y con el sentido del olfato llegar a los recuerdos (anamnasis) de la Promesa.
    Y hemos aprendido los martes que lo que se quema, el incienso, somos nosotros. Sube nuestra oración y corazón en brasas (arde como el de los de Emaus). Y cantamos. Y semiciegos y alterados por el aroma… se nos da la oportunidad de … sentir.
    Y ecuchamos el sonido de las cadenillas del incensario cuando ante el Evangelio y ante la consagración en movimiento pendular rítmico la nuve envuelve el Misterio regalado. Y cuando en elegante y preciso movimiento enérgico circular se rodea el altar con las ofrendas. Y cuando se dignifica a presbíteros y pueblo sacerdotal.
    Quemar, viajar lento con e humo ascendente, rezar con el sacrificio de Abel, pedir que nuestra vida quemada sea acogida…
    La liturgia es poderosa si el Espíritu quiere.
    Los martes hispanos.. (y otra ocasiones romanas) nos dejan con los ojos abiertos de asombro como en las miniaturas de los Beatos.

  4. Sólo recordar lo que oí en una reciente conferencia organizada por gothia. En hebreo, aroma y espíritu son la misma palabra. Me gusta pensar que el aroma del incienso nos encamina hacia Dios por su Espíritu.

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