La Anunciación del Señor

Biblia mozárabe / S. Isidoro (Léon)

El calendario de la Iglesia universal,
al inicio de la primavera,
nos presenta el inicio del misterio pascual:
desde el seno de Dios Padre en que vivía
contemplamos al Verbo, la Palabra,
entrando por medio de María, doncella nazarena,
en el misterio mismo del pecado.

La liturgia hispana propondrá esta misma solemnidad
el 18 de diciembre, ocho días antes de la Navidad.

 

2 pensamientos en “La Anunciación del Señor

  1. Por medio de María, doncella sin pecado original, entra en el misterio del pecado.
    Complejo asunto.
    Buena fiesta de esperanza.

  2. ¡Día misterioso, éste del 25 de marzo! Un antiguo calendario dice de él: “Octavo día antes de las calendas de abril: equinoccio de primavera y primer día del mundo, día en que el Señor fue concebido y día también en que padeció”. San Agustín, en su libro De Trinitate (IV,5) afirma que la Iglesia, según antigua tradición, consideraba el 25 de marzo como el día de la Encarnación y, juntamente, de la muerte de Cristo…
    Creían los Padres que el mundo comenzó a existir en el esplendor exuberante de primavera, y marzo –considerado por los antiguos como el primer mes del año- era para ellos el comienzo del tiempo terreno…
    Para la mente de la primitiva Iglesia, que ordenaba los misterios de nuestra salvación en una perspectiva orgánica, resultaba perfectamente natural celebrar, en “este día primero de todos los días” –que vio realizarse la creación y la redención del mundo-, el gozoso recuerdo del comienzo de la redención y el origen de nuestra salud: la Encarnación del Hijo de Dios (E. Löhr).

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