La ofrenda del incienso

El rito de incensación expresa reverencia y oración, como se da a entender en el salmo 140, 2 y en el libro del Apocalipsis 8,3.

 

En el pebetero o en el incensario se quema incienso puro de olor agradable. También pueden agregarse otras materias olorosas procurando que la cantidad de incienso sea mucho mayor (cf. Cerem. Episc. 85).

 

El altar, si está separado de la pared se inciensa pasando alrededor del mismo; si el altar está unido a la pared,  se inciensa primero la parte derecha, luego la parte izquierda del altar.

 

Si la cruz está sobre el altar o cerca de él, se inciensa antes que el mismo altar, de no ser así, se inciensa cuando se pase ante ella.

 

Las ofrendas se inciensan antes de la incensación del altar y de la cruz  (cf. Cerem. Episc. 93).

2 pensamientos en “La ofrenda del incienso

  1. Incensar hoy es un rito poco usual. Y tengo la impresión que si solo fuera un gesto de honor, o reverencia quedaría en poco.
    Cuando se incensa a personas, estas se ponen en pie. Esto aleja la acepción de adulación, y parece indicar actitud de aceptación de compromiso, en paralelo a la bendicion e incensacion de las ofrendas eucarísticas.
    Gestos que en secuencia se enriquecen y crecen…
    Seguro que hay mas matices.

  2. Muy interesante estos detalles de la incensación. Efectivamente parece que actualmente ha caido, si no en desuso, en poco uso. Salvo por nuestro rito mozárabe, claro.

    En las misas dominicales celebradas en San Pascual se inciensa con frecuencia. No cabe duda que con sus múltiples matices y significados, incensar añade solemnidad que enriquece la misa.

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