Oración, limosna y ayuno en Cuaresma ’19

Nunca se ayuna porque sí, ni porque toca, ni porque siempre se ha hecho así. Se ayuna para vivir en la libertad de los hijos de Dios y como un camino de abrir el corazón para tener los sentimientos del Corazón de Cristo, lleno de humildad y ternura.

La limosna y toda generosidad con los más necesitados es la “prueba del algodón”  que nos dice que hemos acertado de lleno en el camino de la santidad.

+ Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

2 pensamientos en “Oración, limosna y ayuno en Cuaresma ’19

  1. El corazón con ternura y humildad de Cristo, cuando sana enfermos, ofrece que le sigan, reza por unos y otros, y se queda; palabras, sacramentos y su Espíritu Santo…
    Y purgarse con ayuno y limosna.
    Un esfuerzo para relacionar todo esto si la vida es sobria.

    Seis meses de “oración y silencio”. Ceniza…

    Vamos allá con Joel:
    “Devuélveme la alegría de tu salvación, 
     que tu espíritu generoso me sostenga: 
     Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza”

  2. El ayuno no es únicamente cuestión de comer menos. Podemos ayunar de caprichos, excesos y de egoismo con la ayuda de mucha oración, de hablar con Dios para pedirle que nos ayude en este camino que nos prepara para su sacrificio final.
    Demos abundante limosna no tanto de un poco de calderilla a la salida de misa sino de cariño, de generosidad, de consuelo y de ternura aun cuando no apetece ofrecer ninguna de estas cosas.

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