Palabra y oración

LETANÍAS DE LOS SANTOS

PARA LAS ESTACIONES CUARESMALES

Anteponer las letanías de los santos a las misas dominicales de Cuaresma es, por una parte, tradicional (Cf. Ceremoniale episcoporum, n. 261) y expresivo. El prof. Farnés enseña que “se trata, sobre todo, de insertar y subrayar el papel de los santos en el camino de la renovación cuaresmal. La Iglesia, en su lucha por vencer el mal y configurarse mejor al ideal de santidad que propone el Evangelio, encuentra en los santos el modelo para su combate y ejemplo para el camino pascual que propone a sus hijos”.

 I

Súplica a Dios

Kyrie eleison Christe eleison Kyrie eleison

 II

Invocación de los santos

Santa María, ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios, ruega…

Santa Virgen de las vírgenes, ruega…

Santos Miguel, Gabriel y Rafael, rogad por nosotros.

Todos los santos Ángeles de Dios, rogad…

 Patriarcas y profetas

San Abrahán, ruega…

San Moisés, ruega…

San Elías, ruega…

San José, ruega…

San Juan Bautista, ruega…

Todos los santos patriarcas y profetas, rogad…

 Apóstoles y discípulos

Santos Pedro y Pablo, rogad…

Santos Andrés y Juan, rogad…

Santiago, patrón de España, ruega…

San Mateo, ruega…

Todos los santos apóstoles, rogad…

San Lucas, ruega…

San Marcos, ruega…

San Bernabé, ruega…

Santa María Magdalena, ruega…

Todos los santos discípulos del Señor, rogad…

  Mártires

San Esteban, ruega…

San Ignacio de Antioquia, ruega…

San Justino, ruega…

San Lorenzo, ruega…

San Cipriano, ruega…

Santos Fructuoso, Augurio y Eulogio, rogad…

San Bonifacio, ruega…

San Pelayo, ruega….

San Carlos Lwanga, ruega…

Santas Perpetua y Felicidad, rogad…

Santa Inés, ruega…

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, ruega…

Todos los santos mártires, rogad…

 Obispos y doctores

Santos León y Gregorio, rogad…

San Ambrosio, ruega…

San Dámaso, ruega…

San Agustín, ruega…

San Atanasio, ruega…

Santos Basilio y Gregorio, rogad…

San Juan Crisóstomo, ruega…

San Isidoro, ruega…

San Ildefonso, ruega…

San Martín, ruega…

San Patricio, ruega…

Santos Cirilo y Metodio, rogad…

 Presbíteros y religiosos

San Antonio, ruega…

San Benito, ruega…

San Bernardo, ruega…

Santos Francisco y Domingo, rogad…

Santo Tomás de Aquino, ruega…

San Ignacio de Loyola, ruega…

San Juan de Ávila, ruega…

San Francisco Javier, ruega…

San Vicente de Paúl, ruega…

San Juan María Vianney, ruega…

San Juan Bosco, ruega…

San Luis Gonzaga, ruega…

Santa Catalina de Siena, ruega…

Santa Teresa de Jesús, ruega…

Santa Teresa de Lisieux, ruega…

Santa Rosa de Lima, ruega…

Laicos

 Santa Mónica, ruega…

Santa Isabel de Hungría, ruega…

Santos Isidro y María de la Cabeza, rogad…

Todos los santos y santas de Dios, rogad…

 

Al llegar al altar se venera y, mientras se inciensa, se cantan las invocaciones a Cristo.

 III

 Invocación a Cristo

Muéstrate propicio, líbranos, Señor

De todo mal, líbranos…

De todo pecado, líbranos…

De las insidias del diablo, líbranos…

De la ira, del odio, y de toda mala voluntad, líbranos…

De la muerte eterna, líbranos…

Por tu encarnación, líbranos…

Por tu natividad, líbranos…

Por tu bautismo y por tu santo ayuno, líbranos…

Por tu cruz y tu pasión, líbranos…

Por tu muerte y tu sepultura, líbranos…

Por tu santa resurrección, líbranos…

Por tu admirable ascensión, líbranos…

Por el envío del Espíritu Santo, líbranos…

Por tu glorioso advenimiento, líbranos…

 

El celebrante se dirige a la sede. El cantor sigue con las súplicas penitenciales.

IV

 Súplicas Penitenciales

Para que perdones nuestras culpas, te rogamos, óyenos

Para que nos concedas una verdadera penitencia, te rogamos…

Para que eleves nuestros corazones a desear cosas celestiales, te rogamos…

 

V

 Conclusión de las letanías

Christe, audinos (bis)

Christe, exaudinos (bis)

 Terminadas estas invocaciones y omitidos los ritos iniciales el celebrante añade [canta] la oración <colecta> y la misa continúa, como habitualmente, con las lecturas.

 Selección de textos: M González, Pbro

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Anuncio de la Navidad el Señor

al inicio de la Misa de Medianoche

 

Diácono o lector:

Os anuncio una gran alegría:

la Natividad de nuestro señor Jesucristo

según la carne.

Anunciadlo también vosotros a todo el mundo:

un Vástago ha brotado de la raíz de Jesé;

ha nacido el Príncipe de la paz,

cuyo reino no tendrá fin.

 

Es la Navidad de nuestro Salvador,

establecida por el Dios altísimo

antes de la creación del mundo,

preparada por el Espíritu con sabiduría y amor.

Es la Natividad temporal de la eterna Luz ,

prefigurada por los patriarcas,

prometida por los profetas,

esperada por Israel, el pueblo elegido,

deseada ardientemente por toda la creación.

 

De la Virgen María ,

ha nacido en el tiempo Cristo Jesús,

para conducirnos a la eternidad del Padre:

Dios se ha hecho hombre,

para que el hombre llegue a ser Dios.

Ha surgido el día luminoso

de la nueva redención,

día de la antigua espera,

día de la felicidad eterna.

 

En el cielo se alegran los ángeles,

tiembla en el infierno el enemigo del género humano,

en la tierra se levanta el hombre caído,

se alegra con la esperanza de la salvación.

Exulte el santo porque se acerca a la palma.

Exulte el pecador, porque está invitado al perdón.

Recupere el ánimo el pagano, porque está llamado a la vida.

 

Veinte siglos han transcurrido

desde aquel día bendito;

que la Iglesia recuerda agradecida

celebrando el nacimiento de Cristo,

su Esposo,

en este Año de la fe:

año agradable al Señor,

año de misericordia y de gracia,

año de reconciliación y de perdón, de salvación y de paz.

Celebremos, pues, el Nacimiento del Señor,

la venida de nuestra redención.

 

Alegrémonos todos y, unidos a los coros celestiales,

cantemos el himno de los Ángeles:

 

Sacerdote:

 

Gloria a Dios en el cielo.

 

Coro y pueblo:

 

Y en la tierra paz a los hombres

que ama el Señor:

Por tu inmensa gloria

te alabamos,

te bendecimos,

te adoramos,

te glorificamos,

te damos gracias,

Señor Dios, Rey celestial,

Dios Padre todopoderoso.

Señor, Hijo único Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios,

Hijo del Padre;

tú que quitas el pecado del mundo,

ten piedad de nosotros;

tu que quitas el pecado del mundo,

atiende nuestra súplica;

tú que estás sentado a la derecha del Padre,

ten piedad de nosotros;

porque sólo tú eres Santo,

sólo tú Señor,

sólo tú Altísimo, Jesucristo,

con el Espíritu Santo

en la gloria de Dios Padre. Amén.

 

 

                       ORACIONES CONCLUSIVAS

para la oración universal

de domingos, solemnidades y fiestas

Domingo I de Adviento

Acoge nuestras súplicas, Señor:

y concédenos, entregar nuestra vida a Cristo,

redentor y juez de nuestras almas.

Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Inmaculada Concepción de B.V.M.

Oh Dios, escucha nuestras oraciones

y haz que, con el ejemplo de la Virgen María ,

dócil a tu Espíritu,

aprendamos a llevar a Cristo a nuestros hermanos

y a glorificarte con la santidad de vida.

Por Cristo nuestro Señor.

 

Domingo II de Adviento

Oh Dios, que en tu Hijo,

has cumplido la promesa de la salvación

anunciada por los profetas,

escucha nuestras oraciones

y concede a tu Iglesia proclamar abiertamente,

hasta los confines de la tierra,

tu amor de Padre.

Por Cristo nuestro Señor.

 

Domingo III de Adviento

Dios, Padre nuestro,

que escuchas las oraciones de tus hijos,

haznos dóciles a la voz de tu Espíritu,

para que reconozcamos al Redentor que viene

y nos alegremos de la salvación que obra en nosotros.

Por Cristo nuestro Señor.

 

Domingo IV de Adviento 

Oh Padre, que en la plenitud de los tiempos

nos has enviado a tu Hijo Jesús,

nacido de la Virgen María , para reconciliarnos contigo,

acoge nuestras oraciones

y acrecienta en nosotros la voluntad de prepararnos

con la oración y con las obras de justicia

a la venida del Señor entre nosotros.

Él que vive y reina por los siglos de los siglos

 

Natividad del Señor

Eterno Padre,

que has puesto en la Virgen María

el trono real de tu Sabiduría,

escucha nuestras voces: por su intercesión

ilumina a la Iglesia con la luz del Verbo de la vida,

para que en el esplendor de la verdad

camine hasta el pleno conocimiento

de tu misterio de amor.

Por Cristo nuestro Señor

 

Fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José

Padre santo,

que por una disposición admirable,

quisiste que tu Hijo naciera de una mujer

y le estuviera sometido,

concédenos un conocimiento vivo

y penetrante del misterio

de la encarnación del Verbo,

para imitarlo en su vida escondida

hasta el día en que, guiados por la Virgen Madre ,

entremos exultantes en tu casa.

Por Cristo nuestro Señor.

En la solemnidad de Todos los santos

Así dice el Señor, el que es, el que era,

y el que viene, el Todopoderoso,

el primero y el último, el que estuvo muerto

y resucitó y ahora está vivo.

En el leño nos ha lavado con su sangre,

a él la gloria por los siglos de los siglos, aleluya.

Vi el Cordero de pie sobre el monte Sión,

y con él ciento cuarenta y cuatro mil

que llevaban grabado en la frente

el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.

y, con cítaras en sus manos, cantaban y decían:

A él la gloria por los siglos de los siglos…

Un pensamiento en “Palabra y oración

  1. Muchísimas gracias por este espacio de oración, enriqueciéndonos espiritualmente y litúrgicamente recuperando gestos y símbolos que nos ayudan a vivir con más intensidad el Misterio de nuestra fe. Enhorabuena por esta iniciativa y que Dios os bendiga.

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