Textos para leer, meditar y obedecer

¿El himno nacional durante la misa?

Ordenación General del Misal Romano (2002)

32. La naturaleza de las partes “presidenciales” exige que se pronuncien con voz clara y alta, y que todos las escuchen con atención. Por consiguiente, mientras el sacerdote las dice, no se tengan cantos ni oraciones y callen el órgano y otros instrumentos musicales.

78. En este momento comienza el centro y la cumbre de toda la celebración, esto es, la Plegaria Eucarística, que ciertamente es una oración de acción de gracias y de santificación. El sacerdote invita al pueblo a elevar los corazones hacia el Señor, en oración y en acción de gracias, y lo asocia a sí mismo en la oración que él dirige en nombre de toda la comunidad a Dios Padre, por Jesucristo, en el Espíritu Santo. El sentido de esta oración es que toda la asamblea de los fieles se una con Cristo en la confesión de las maravillas de Dios y en la ofrenda del sacrificio. La Plegaria Eucarística exige que todos la escuchen con reverencia y con silencio.

Instrucción Redemptionis Sacramentum (Congregación del Culto Divino, 19-3-2004)

[53.] Mientras el Sacerdote celebrante pronuncia la Plegaria Eucarística, «no se realizarán otras oraciones o cantos, y estarán en silencio el órgano y los otros instrumentos musicales», salvo las aclamaciones del pueblo, como rito aprobado, de que se hablará más adelante.

[54.] Sin embargo, el pueblo participa siempre activamente y nunca de forma puramente pasiva: «se asocia al sacerdote en la fe y con el silencio, también con las intervenciones indicadas en el curso de la Plegaria Eucarística, que son: las respuestas en el diálogo del Prefacio, el Santo, la aclamación después de la consagración y la aclamación «Amén», después de la doxología final, así como otras aclamaciones aprobadas por la Conferencia de Obispos y confirmadas por la Santa Sede».

Instrucción Musicam Sacram (Sagrada Congregación de Ritos, 9-2-1967)

4b. Con el nombre de música sagrada se designa aquí: el canto gregoriano, la polifonía sagrada antigua y moderna, en sus distintos géneros, la música sagrada para órgano y para otros instrumentos admitidos, y el canto sagrado popular, litúrgico y religioso.

43. Por tanto, en la medida de lo posible, se celebrarán con canto los sacramentos y sacramentales que tienen una particular importancia en la vida de toda la comunidad parroquial, como son las confirmaciones, las ordenaciones, los matrimonios, las consagraciones de iglesias o de altares, los funerales, etc. Esta solemnidad de los ritos permitirá su mayor eficacia pastoral. Sin embargo, se cuidará especialmente de que, a título de solemnidad, no se introduzca en la celebración nada que sea puramente profano o poco compatible con el culto divino; esto se aplica, sobre todo, a la celebración de los matrimonios.

65. En las misas cantadas o rezadas se puede utilizar el órgano, o cualquier otro instrumento legítimamente admitido para acompañar el canto del coro y del pueblo. Se puede tocar en solo antes de la llegada del sacerdote al altar, en el ofertorio, durante la comunión y al final de la misa.

 

6 pensamientos en “Textos para leer, meditar y obedecer

  1. La Plegaria Eucarística en silencio y atentos, unidos en el contenido de la oración. Sin música, pero si la puede cantar el sacerdote que preside.

    Música sagrada?
    Canto gregoriano, polifonía, canto popular…
    Cuestión confusa, pues si es sagrada por el texto, gran porcentaje de fieles desconoce el latín u otro texto cantado, en la música “tradición heredada”

    En mi opinión, no tenemos alimentos prohibidos, como en la Ley judía. No hay música que no sea “sagrada”. Pues es el corazón y la intención la que la hace lícita y ofrenda.

    Larga discusión sobre “lo santo”, lo inefable, lo expresable, el silencio ruidoso, la música callada…

  2. A propósito de la Plegaria Eucarística… Que buena música interior tiene la IV, que buen ritmo, que buena secuencia de contenidos. Larga… completa, cuajada.

  3. Creo que hay una excepción, concedida a la diócesis castrense, por sus circunstancias particulares de atención a las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Al menos en las celebraciones castrenses a las que he asistido, después de la aclamación tras la consagración, es ahí cuando se ha interpretado la versión breve del himno nacional.

    • Más que decir “creo que hay una excepción” habría que proporcionar la fuente si es que existe.
      Yo no tengo conocimiento de ella.
      De todas maneras con la nueva edición del Misal
      la suena en parroquias de diócesis no castrenses.
      En ese caso el himno -si se toca- debería situarse al final de la aclamación final o Amén conclusivo de la Anáfora eucarística.
      En los lugares donde hay procesiones es preferible que se ejecute a la salida o entrada en la iglesia del desfiles procesional.

      Los datos publicados -debidos a la investigación de D. Figueroa- son claros en este sentido por lo que se refiere a la anáfora o Plegaria eucarística donde se sitian las palabras consagratorias.

  4. Muy interesante la información, muchas gr acias. Como siempre, es una cuestión de sentido común. La música debe ayudar a entender y celebrar bien la Liturgia, no a distraernos de lo que estamos haciendo.

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