Una conversión que dé frutos

“Señor, dame una oportunidad más” cf. Lc 13, 1-9.
Este tercer domingo,
en que el Dios revela su nombre en la zarza (YWWH)
nos presenta la autentica vocación
que supone constante conversión.
Es una ocasión de petición,
al Señor del Sinaí y Padre de Jesús,
para que nos conceda -de nuevo-
una oportunidad para volver a Él
con todo el corazón.
La vida del pueblo con Moisés en el desierto
fue escrita para que nos sirviera de lección.

Es lo que recuerda san Pablo a los cristianos de Corinto
en su primera epístola (10, 1-6. 10-12).

 

Hoy pedimos en la oración
que se cumplan estos tres verbos:

 

 

Un pensamiento en “Una conversión que dé frutos

  1. Aun no estamos en el domingo “rosa” de cuaresma… :). Que bien se lo pasan los liturgistas con estos detalles sorpresa.

    ¿Y si Pablo hubiera sido llamado por Jesús junto a Leví-Mateo a seguirle por las andanzas de Galilea y Judea?. ¿Hubiera sido mas como Juan, o como Santiago?
    ¿Y si no hubiera sido tan aficionado a las cartas comprometidas con sus amistades en tantas ciudades?

    Hay que ver como los Padres de la Iglesia, hijos y nietos …y supertataranietos vamos dando brillo mental y cordial a tanta reflexión y recuerdo paulino.
    Aunque seamos “gentiles”, que “judíos” somos… a hombros de Moisés.

    Y hoy… de milagro nos dan tregua, como a la higuera sin frutos.
    Conversión, conversión… que amable “agobio” para “dar la talla” mínima. Algún fruto…

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