¡Victoria!

Hermanos,
sabéis que Dios, en el Antiguo Testamento,
quería que se le ofrecieran los diezmos de todo;
y sabéis también que estos días de cuaresma
vienen a ser como los diezmos de nuestra vida, 
de cada año,
que hemos de ofrecer a Dios;
pidiendo pues perdón de nuestros pecados
mantengámonos constantes y unánimes
en el ejercicio del ayuno y de la oración;
y recordando la oración del Señor,
con el corazón y la boca digamos desde la tierra:
Padre nuestro…

(AOD, miérc., I semana de Cuaresma)

4 pensamientos en “¡Victoria!

  1. Pensar en diezmos es mercantilista, pero los judíos son semitas y el comercio y el “pacto” su hacer y su “ley”.. Nosotros somos “bastante” fenicios.
    Cómo hacer para que nuestra oración no sea un intercambio… Pues los místicos lo saben y hay pistas: con el corazón y la boca, y con el compartir del otro noventa por ciento.

    Mirar para atrás y ver el recorrido (en mi caso de hoy con el trabajo de años con músicos andalusíes de Marruecos) es ver una mano misteriosa que ha conducido, a pesar de errores y egos, a un testimonio y realidad de obra cultural (y espero que espiritual) por no tirar la toalla en las dificultades, desencuentros y rivalidades.

    En cuaresma también triunfa el amor a la “belleza” y la amistad para ir juntos.

  2. ….es una mano misteriosa pero al tiempo misericordiosa que nos ha llevado por el camino de la vida. A veces nos caemos; muchas veces. Pero la fuerza de esa mano hace posible que nos levantemos. A veces la caida es en la tentación; a veces en el desánimo o la tristeza. Pero siempre está esa mano si solo nos paramos para buscarla, para pedir que nos sujete. Alabado sea el Señor.

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