
Ayer hemos acompañado
a la Dra. Ángela Franco
en la presentación de su último libro.

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Cerrando inscripciones…

Asturias «Aestiva Aula»:
aestivaaula@gmail.com
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El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí;
Algo dificil… pero así es.
Eduardo solo és dificil si no invocas al PARÁCLITO.
Disse o SENHOR «SEM MIM NADA PODEIS FAZER»
Abraço em Cristo
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado.
La cadena de sucesos esta clara. Es fácil de entender.
los lefebvrianos: no laceren la túnica de Cristo
La carta enviada por León XIV al superior de la Fraternidad San Pío X lleva fecha del 29 de junio, fiesta de los santos Pedro y Pablo, dos días antes de las anunciadas consagraciones episcopales sin mandato pontificio que constituirían un nuevo acto cismático
Vatican News
Tal y como había anunciado en los últimos días durante su encuentro con los periodistas en Castel Gandolfo, el Papa León ha enviado un último llamamiento a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X pidiéndole que no proceda a la consagración de cuatro nuevos obispos sin mandato pontificio, prevista en Écône, Suiza, la mañana del 1 de julio.
«Con ánimo paternal deseo dirigirme a usted —escribe León XIV— y, a través de usted, a los obispos, sacerdotes, seminaristas y fieles vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, consciente de la responsabilidad que el Señor me ha confiado como Sucesor del apóstol Pedro. La Iglesia reconoce el apego a la vida litúrgica, el compromiso con la formación sacerdotal, el celo apostólico y el deseo de fidelidad a la Tradición que caracterizan a muchas personas y comunidades vinculadas a esta Fraternidad. Esto ha motivado la actitud de atención y benevolencia que mis predecesores les han manifestado constantemente».
«Con este espíritu, y colmado de afecto cristiano —continúa el Pontífice—, les ruego y les pido de todo corazón: ¡ ¡Den marcha atrás!. Les exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, pues el acto cismático que cometerían les privaría de la recepción lícita y, en algunos casos, incluso válida, de los sacramentos que aman y buscan para su propia santificación».
«La Iglesia —se lee aún en la carta papal, redactada en francés y dirigida al Superior general de la Fraternidad, don Davide Pagliarani— está dispuesta a emprender un camino de diálogo y entendimiento que el Espíritu Santo pueda hacer posible y fecundo. Rezo por ustedes porque lacerar la túnica indestructible de Cristo es un pecado de extrema gravedad. Que el Señor ilumine sus conciencias y despierte sus corazones. En virtud de la autoridad recibida de Cristo, con el corazón afligido, pero aún lleno de esperanza, siento el deber de pedirles que desistan de su propósito y encomiendo estas intenciones al Corazón Inmaculado de María, Madre del Buen Consejo».
El Papa pide, pues, una vez más a los lefebvrianos que renuncien a llevar a cabo el acto cismático de las consagraciones episcopales
Recemos por la reunificación de la Gran Iglesia Católica y Apostólica y dejemos de señalar con el dedo acusando a otros hermanos de herejía y desobediencia. El orgullo de los que se creen infalibles y la soberbia de los que os consideran perdidos a veces da vergüenza ajena. Hay mucho trabajo que hacer.
Cisma, y por asuntos litúrgicos.
Pareciera que no se pueda pensar, o no se deba pensar. Ovejas descarriadas, ¿fruto de una iglesia piramidal?
Cisma, separacion, asunto diabólico, tal vez mejor decir de personas endiabladas.
No pienses, descansa querida oveja, que otros, igualmente torpes, lo harán por tí.
«La abundancia de las cosas, aunque sean buenas, hace que no se estimen» Cervantes al inicio de El Quijote
¿Está esta reflexión refrendada por la «Palabra revelada?
CISMA. no es un tema menor, doctrina, división y duele.
El decreto del antiguo Santo Oficio establece que, al llevar a cabo la consagración, tanto los consagrantes como los consagrados han incurrido en la excomunión prevista. Es el doloroso epílogo, consecuencia de la decisión tomada por los lefebvrianos en contra de la voluntad expresada en repetidas ocasiones por León XIV. La excomunión sumerge en la separación de la Iglesia de Roma tanto a los obispos como a los sacerdotes pertenecientes a la Fraternidad San Pío X.
En cuanto a los fieles laicos, se considerarán excomulgados aquellos que se adhieran formalmente a la Fraternidad.