La samaritana en Cuaresma

Comenzamos los domingos de las ‘largas’ conversaciones con Cristo.
Un relato en el que cada uno puede ser protagonista.

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El Agua de la Vida…
el Don de Dios…
hacia el Árbol de la Vida

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Oramos con el Papa de Roma por el final de las guerras y la paz en el mundo.

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Un comentario en «La samaritana en Cuaresma»

  1. Estamos a tiempo…

    «Oír música ejerce un efecto divino que mueve el corazón hacia Dios. Quien la escucha espiritualmente llega a Él”.
    Abul-Faid al-Misrí (796-861) místico egipcio.

    “La música es la ciencia de cantar bien y correctamente, con la que se celebran y embellecen los divinos oficios de la iglesia que tanto la ensalzan. Con este arte cantan y «»tañen»» los cantores de la iglesia”. (la doble comilla es mía, no se puede poner cursiva, ni negrita)
    Elogio de la música, capítulo XXII del libro IV, Turpín describiendo el palacio de Carlomagno en Aquisgrán del Códice Calixtino.

    “Cuando el hombre escucha las notas de una melodía, coge un instrumento, las interpreta acompañándose de la poesía, y hace el esfuerzo de entenderlas, la música llega a lo más profundo del ser y lo purifica”.
    Avenpace (Ibn Báya 1070-1138) Risalat al alhan (Epístola sobre las melodías)

    Sin la música no hay nada perfecto, digamos que nada existe sin ella, porque al decir de los pitagóricos, el mundo consta de cierta armonía de sonidos y los mismos cielos marcan sus círculos empujados por una armónica modulación.
    La música hace vibrar almas y cuerpos, enardece a los combatientes, anima a los navegantes, sostiene en su fatiga a los labriegos, aplaca los ánimos excitados, hasta las bestias se estremecen con sus modulaciones, nuestra voz, nuestro pulso, nuestro corazón, marchan al ritmo de la armonía y cadencia musical.
    Etimologias, 1.3, cc. XVI y XVII. San Isidoro 634.

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