«… Lucis et Pacis»


Cada día
a la caída de la tarde
pedimos a Dios
un ángel de luz y de paz.

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(Lucernarium, agosto ’26, Oviedo)

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La oración de la tarde
en la iglesia
cada tarde en el Rito hispano
comienza
con la ofrenda de la luz
y del incienso.

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La perla del Oficio vespertino
es la oración del Señor:
‘Pater noster… Amen’.

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