Oración del Papa Leon paea los presbíteros, en cualquier situación, no sólo en momentos difíciles. Es digna de leer (rezar) personalmente, en especial su último párrafo, que nos atañe e interpela.
«Señor Jesús, Buen Pastor y compañero de camino, hoy ponemos en tus manos a todos los sacerdotes, especialmente a quienes atraviesan momentos de crisis, cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza.
Tú que conoces sus luchas y heridas, renueva en ellos la certeza de tu amor incondicional. Hazles sentir que no son funcionarios ni héroes solitarios, sino hijos amados, discípulos humildes y queridos, y pastores sostenidos por la oración de su pueblo.
Padre bueno, enséñanos como comunidad a cuidar de nuestros presbíteros: a escucharlos sin juzgar, a agradecer sin exigir perfección, a compartir con ellos la misión bautismal de anunciar el Reino con gestos y palabras, y a acompañarlos con cercanía y oración sincera. Que sepamos sostener a quienes tantas veces nos sostienen.
Espíritu Santo, aviva en nuestros sacerdotes la alegría del Evangelio. Concédeles amistades sanas, redes de apoyo fraterno, sentido del humor cuando las cosas no salen como esperaban, y la gracia de redescubrir siempre la belleza de su vocación. Que nunca pierdan la confianza en Ti, ni el gozo de servir a tu Iglesia con corazón humilde y generoso.»
Un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén» Esta es Nicópolis, ciudad distinguida de la Palestina que después de la guerra de la Judea fue restaurada por el príncipe Marco Aurelio Antonino, habiéndole cambiado la forma y el nombre.». Beda el venerable.
Que habilidad la de Jesús resucitado para seguir enseñando al corazón ardiente.
SI, HA RESUCITADO, BIENAVENTURADOS
FAÇAMOS PÁSCOA CONSTANTEMENTE NO NOSSO PEREGRINAR TERRENO
CRISTO RESSUSCITOU ALELUIA ALELUIA
Viu e acreditou
Oración del Papa Leon paea los presbíteros, en cualquier situación, no sólo en momentos difíciles. Es digna de leer (rezar) personalmente, en especial su último párrafo, que nos atañe e interpela.
«Señor Jesús, Buen Pastor y compañero de camino, hoy ponemos en tus manos a todos los sacerdotes, especialmente a quienes atraviesan momentos de crisis, cuando la soledad pesa, las dudas oscurecen el corazón y el cansancio parece más fuerte que la esperanza.
Tú que conoces sus luchas y heridas, renueva en ellos la certeza de tu amor incondicional. Hazles sentir que no son funcionarios ni héroes solitarios, sino hijos amados, discípulos humildes y queridos, y pastores sostenidos por la oración de su pueblo.
Padre bueno, enséñanos como comunidad a cuidar de nuestros presbíteros: a escucharlos sin juzgar, a agradecer sin exigir perfección, a compartir con ellos la misión bautismal de anunciar el Reino con gestos y palabras, y a acompañarlos con cercanía y oración sincera. Que sepamos sostener a quienes tantas veces nos sostienen.
Espíritu Santo, aviva en nuestros sacerdotes la alegría del Evangelio. Concédeles amistades sanas, redes de apoyo fraterno, sentido del humor cuando las cosas no salen como esperaban, y la gracia de redescubrir siempre la belleza de su vocación. Que nunca pierdan la confianza en Ti, ni el gozo de servir a tu Iglesia con corazón humilde y generoso.»
Con Daniel:
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor..
Con el salmista David: (en el 149)
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén» Esta es Nicópolis, ciudad distinguida de la Palestina que después de la guerra de la Judea fue restaurada por el príncipe Marco Aurelio Antonino, habiéndole cambiado la forma y el nombre.». Beda el venerable.
Que habilidad la de Jesús resucitado para seguir enseñando al corazón ardiente.