Espiritualidad y Pastoral

Historia y espiritualidad del «Funis » o Cordón de la oración 

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La tienda raída
Hna. Briege McKenna

Como joven religiosa, a menudo oía pláticas acerca de vivir en la presencia de Dios. En la sociedad actual, a causa de tanto ruido y de la dificultad de encontrar lugares de silencio, la gente dice que encuentra difícil estar conscientes de Jesús.


Hace algunos años, en mi retiro anual, me vi sometida a tentaciones terribles y al desaliento. Cada tentación que ustedes puedan pensar, yo las tuve esa noche. Camino a Misa a la mañana siguiente, me sentía abatida y deprimida por los ataques y tentaciones de la noche anterior.


Al enfilarme a recibir la Comunión, hice un acto de fe, dije: “Jesús, yo sé que Te estoy recibiendo, pero me siento tan desalentada, tan destrozada y tan indigna de recibirte.”


Fue así como yo me sentí al comulgar. Al recibir la Hostia Sagrada y volver a mi lugar, recibí una clara imagen de una tienda. Recuerdo haber mirado la tienda y pensar: “Vaya, esa pobre tienda está muy maltratada”. Recuerdo haberla examinado y decir: “Debe haber pasado por una tormenta terrible.”


Al llegar a mi banca y arrodillarme, vi que un hombre entraba en la tienda. Me vi a mí misma en la imagen y cómo le decía yo al hombre: “Oh, no, no puede usted entrar ahí, es un desorden. Está toda estropeada. Tiene agujeros muy grandes.”


El hombre me miró, me sonrió y me dijo: “¿Qué quieres decir con eso? Yo vivo aquí adentro.”


En ese momento, entendí que yo era la tienda raída, que había sido estropeada por las tentaciones a pecar, el desaliento y todas esas cosas que me amenazaron durante la noche. Ahora , Jesús me mostraba que, estropeada y todo, Él seguía haciendo Su morada en mí y que acababa de venir nuevamente a mí bajo la apariencia de la Sagrada Hostia.


Fue algo muy humillante: ¡nunca había pensado en mí misma como una tienda raída! Luego sentí como si Jesús me llevara de nuevo al interior de la tienda. Lo vi sentarse a Su mesa y también yo me senté frente a Él. Él me tomó ambas manos y me habló desde el otro lado de la mesa.


Mientras me hablaba, yo miraba la tienda y decía: “¡Dios mío, mira nada más esta tienda! ¿Qué pensará la gente? ¡Mira esta tienda en tan mal estado!”


Me disculpé y aparté mis manos de las manos de Jesús. Empujé la silla, me levanté y comencé a reparar los agujeros de la tienda. Yo pensaba: “¿Qué dirá la gente si ve estos agujeros?” Me puse inmediatamente a hacer que la tienda se viera bien ante los ojos de otras personas.


Fue entonces cuando sentí que Jesús, muy gentilmente, me obligaba a sentarme de nuevo, y me decía: “Briege, si te preocupas por esos agujeros y por tu tarea de repararlos, vas a olvidarte de Mí. Pero si te preocupas por Mí, Yo repararé tu tienda.”


Entendí que estaba pasando mucho tiempo preocupándome por las tentaciones y por mis pecados, por cómo les iba a hacer frente y por lo que las demás personas pensaban. El Señor me mostró que la conversión y el arrepentimiento tienen lugar cuando sólo nos preocupamos de Jesús y nos volvemos a Él. Y es que si nos preocupamos de Jesús, automáticamente nos apartamos del pecado. No podemos prestar toda nuestra atención a Jesús y al mismo tiempo volver a pecar.


Esto es lo que le sucedió a todos los grandes Santos de la Iglesia: ellos se volvieron a Jesús, apartándose del pecado. Tomemos, por ejemplo, a San Francisco de Asís. Él hizo de Jesús su única preocupación y se olvidó completamente de todo lo que estaba mal en su vida. Dios se hizo cargo de eso. Lo mismo le ocurrió a San Pablo, a San Pedro, a San Ignacio, a Santa María Magdalena y a Santo Tomás de Aquino, para nombrar tan solo a unos cuantos.


Todos tenemos que recordar que cuando pecamos, no debemos obsesionarnos con el pecado y seguir pensando en él, sino volvernos a Jesús. Cuando comenzamos a tratar de complacer a Jesús y vivir por Él, entonces Él cambia nuestra vida.


El Señor me enseñó esta segunda lección usando la imagen de la tienda de campaña. De nuevo, me encontraba sentada a la mesa con Él. Me asomé fuera de la tienda y vi que personas con muchos problemas, enfermedades y dificultades se acercaban a la tienda. Yo dije: “Señor, tengo que irme, porque todas esas personas me necesitan.” Me levanté de un salto y dije: “Dios mío, ¿pero cómo voy a manejar todos esos problemas, a tantas personas y con tantos problemas?”


Mientras estaba parada a la entrada de la tienda tratando de pensar cómo iba a ayudarlas, de nuevo sentí la mano de Jesús haciéndome regresar a Él. Moviendo su dedo índice me dijo con una pequeña sonrisa: “Ellas no vienen a ti para que les resuelvas sus problemas. Ellas sólo vienen a ti porque Yo vivo en ti. Si te levantas y dices: ‘Tengo que hacerlo’, entonces olvidarás que Yo soy quien sana y quien da la paz. Yo soy quien sana a los enfermos. Lo único que necesito de ti es que seas un instrumento. Así que ahora siéntate y déjame a Mí ir a la puerta.”


Me vi a mí misma sonreír al decirle a Jesús: “Sí, ahora sé por qué me dijiste que cuando alguien confía en Ti no fracasa. Pero si trato de hacer las cosas por mí misma, fracasaré.”


A partir de esa experiencia, fui más consciente de que es Jesús quien tiene el poder y quien realiza toda la obra. Como dice San Pablo: “… ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20). Frecuentemente, cuando recibo invitaciones para ir por todo el mundo a hablarles a toda clase de personas -obispos, sacerdotes, médicos- suelo pensar: “Yo no puedo hacerlo”. Y escucho a Jesús decirme: “No, tú no puedes, pero Yo sí. Déjame hacerlo a través de ti”.


Es cierto. Yo no puedo hacerlo. El día que yo crea que puedo, será porque me he escapado y lo he dejado a Él sentado solo en la mesa, en la tienda raída.


El día que yo trate de hacerlo por mí misma, será un día en que quedaré frustrada y cometeré muchos errores. Será el día en que Briege comience a edificar su propio reino en lugar del Reino del Señor.


(Tomado del libro 
“Los milagros sí ocurren”, de la Hermana Briege McKenna , clarisa)

Mozarabia

Informaciones ante la Cuaresma 2013  en Mozarabia:

1. El próximo martes (12 de febrero) tendremos en la Misa de Rito Hispano (19’00h) la <Solemne Despedida> del Aleluya.

Cantaremos la alabanza a Dios antes del comienzo del tiempo penitencial de la Cuaresma.

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Al final de la celebración -tras la despedida- tendremos una reunión informativa (20 h) sobre el encuentro de nuestro Obispo el Cardenal Rouco Varela con los presbíteros que cada semana celebran la Misa Gotho Hispana.

Esta convocatoria –abierta a todos- está especialmente dirigida a los que desean información para constituir una Fraternidad en este camino espiritual.

Mozarabia

 Esta celebración gozosa nos prepara para iniciar “el sacramento de los cuarenta días” en los que “ascendemos a la montaña santa de la Pascua”. El miércoles 13 de febrero (día de las cenizas) es día de AYUNO y de ABSTINENCIA de carne. La abstinencia –una forma de ayuno- de cosas superfluas y permitidas es una manera libre de subrayar todos los días de la Cuaresma.Mozarabia

2. El domingo, 17 de febrero, primero de la Cuaresma, para los jóvenes que tienen un planteamiento vocacional para el ministerio sacerdotal tendremos una tarde de retiro en el monasterio de las HH Oblatas de Cristo Sacerdote (c/ Gral Aranaz 22 Metro Ciudad Lineal –salida Albarración-).

– Oficio de Vísperas en latín (canto gregoriano) a las 17’00h

– Encuentro: charla y diálogo.

 Os pedimos a todos que en esta Cuaresma del <Año de la fe> intensifiquemos la oración por las vocaciones sacerdotales y en nuestros ámbitos (familias, parroquias, asociaciones…) hagamos propuestas concretas y personales.Mozarabia

3. El viernes 1 de marzo, en la parroquia de san Sebastián (c / Atocha), tras la petición del párroco, tendremos un Lucernario mozárabe y el Oficio de Vísperas(20’00 h).velas

4.    El sábado 16 de marzo (19’15 h) invitamos al RECITAL de canto gregoriano y mozárabe con los textos en latín y traducción española del canto de Triduo Pascual.

 (iglesia de s Pascual Pº Recoletos 11 – junto a Cibeles)

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5. El sábado, 23 de marzo, víspera del Domingo de Ramos:

PEREGRINACIÓN a la parroquia de san Mateo (Villaverde)

Avenida La Verbena de la Paloma, 16; CP: 28041 Metro: Ciudad de los Ángeles.

Celebración del Lucernario ante la Semana santa (20 h)

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6.   Dentro del <Año de la fe> y en el espíritu de la <Misión Madrid > ofrecemos cada mes, al concluir la Misa de la liturgia Hispana :

                                     conferencias sobre formación cristiana y/o celebraciones especiales

Hasta Junio tendremos un martes al mes una clase sobre la teología paulina con la Prof Beatriz Ozores Rey, licenciada en CC RR (Navarra).

       Las fechas de las clases –por si podemos reservar en la agenda– serán, en principio:

5 marzo; 9 abril; 7 mayo y 4 junio.

Hora: 20 h – al concluir la Misa en Rito Hispano-

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7.   En el contexto cuaresmal recordemos

 – que cada JUEVES ofrecemos en san Pascual dos convocatorias según horarios:

 TARDE: Oficio de Vísperas con las HH Clarisas y Bendición eucarística (18’00 h).

Predicación: el P. Rector de san Pascual.

NOCHE: Adoración al Santísimo con la Orden de Malta (22’00 h).

Preside y predica el P. M Fanjul, ord. Malta.mozarabe

         que cada VIERNES meditamos el ejercicio franciscano del VIA CRUCIS (19’00h)

         el viernes 22 marzo: ejercicio mariano del VIA MATRIS (19’00h)

y canto del “Stabat Mater” por la comunidad de HH Clarisas.

 Bendiciones

 

 

 

NAVIDAD

 Este texto de Ratzinger que os recomiendo, ya lo leíamos a los jóvenes de la parroquia de San Fulgencio en Navidad del lejano 1983, apenas recién ordenado diácono:

La mula y el buey junto al pesebre

 

CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA

el domingo 14 de octubre 2012

Según el modelo propuesto para iniciar el Año de la Fe

(Santa Sede, edita  S. Pablo)

 1.     Tras la señal de la cruz y el saludo inicial, el celebrante puede dirigirse a los asistentes con estas o parecidas palabras:

Hermanos y hermanas: este pasado jueves – L aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II- el papa Benedicto XVI abrió el Año de la fe. Es una invitación dirigida a cada uno de los que estamos aquí a recorrer de nuevo y con entusiasmo la peregrinación de la fe comenzada el día de nuestro bautismo. También en nuestra comunidad (parroquial) comenzamos este tiempo particular de reflexión. Queremos descubrir más profundamente la gracia bautismal, que nos ha hecho a todos familiares de Dios. Deseamos seguir las huellas de nuestro Salvador para ofrecer a todos los hombres un camino de salvación y de liberación.

Para ello necesitamos renovar en nosotros la gracia del bautismo. Al recibir esta agua bendita, haciendo la señal de nuestra fe común, o sea, la señal de la cruz, manifestamos nuestro deseo de ser los primeros en emprender este camino, pidiéndole a Dios la gracia del perdón.

 

 

2.     Sigue la aspersión de los fieles con el agua bendita y la sal

(Para recuerdo del bautismo como inicio del camino de la fe)

Ver la Bendición del Agua y de la Sal en el Misal Romano (Apéndice, Formulario I)

Dios todopoderoso,

fuente y origen de la vida del alma y del cuerpo,

bendice + esta agua,

que vamos a usar con fe

para implorar el perdón de nuestros pecados

y alcanzar la ayuda de tu gracia

contra toda enfermedad y asechanza del enemigo.

Concédenos, Señor, por tu misericordia,

que las aguas vivas siempre broten salvadoras,

para que podamos acercarnos a ti

con el corazón limpio

y evitemos todo peligro de alma y cuerpo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén

 

Bendición de la sal

Te suplicamos, Dios todopoderoso,

que bendigas + en tu bondad esta sal, creada por ti.

Tú mandaste al profeta Eliseo

arrojarla en el agua estéril para hacerla fecunda.

Concédenos, Señor, que al recibir la aspersión

de esta agua mezclada con sal

nos veamos libres de los ataques del enemigo,

y la presencia del Espíritu Santo nos proteja siempre.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

(Mezcla el sacerdote la sal con el agua, sin decir nada, para luego asperger con el agua bendita a los presentes)

 3.     La homilía

(Propuestas de los temas)

  • La fuerza y el poder de la Palabra de Dios;
  • dejar todo a causa del Evangelio y del seguimiento de Cristo;
  • el kerygma y la misión de los cristianos de anunciarla Buena Nueva;
  • el Año de la fe (el repaso del Catecismo);
  • el Credo y su significado;
  • la renovación de la fe recibida en el bautismo.

4.     El Credo

 Después de la homilía, el celebrante introduce a los fieles con estas o parecidas palabras:

El Año de la fe remite al Credo como profesión pública de nuestra fe. Desde los orígenes de la Iglesia, se les entrega a los adultos que se preparan a recibir el bautismo. Durante una celebración apropiada a los catecúmenos escuchan por primera vez al sacerdote que recitaba el Credo y después tienen que aprendérselo de memoria para restituirlo, es decir, profesarlo públicamente durante otra celebración.

El Santo Padre nos invita- durante todo este año- a reflexionar sobre el texto del Credo y sobre los contenidos a los que remite.

Ahora ya os entrego el Símbolo de nuestra fe. Aprendido de memoria hemos de repetirlo a menudo en la oración diaria para dar testimonio del mismo con la propia vida.

Se recita el Símbolo apostólico. Se puede concluir con una breve aclamación que exprese la fe.

Se termina con la siguiente oración:

Dios, Padre nuestro, te rogamos

 que concedas a tus fieles acoger la gracia

de la fe con corazón renovado

para que sepan reconocerte como único Dios

y aquel que has enviado: Jesucristo.

Haz que se dejen guiar por tu Espíritu Santo

a lo largo de todo este año

de modo que puedan avanzar en el camino

de la fe con corazón gozoso,

y ser para sus hermanos y hermanas

testigos de tu amor

atrayendo nuevos hijos a ti.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 5.     Oración de los fieles

(Se puede tener presente en las intenciones el sentido de este Año)

 

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