El Misterio Pascual
de la muerte y resurrección

Afirmación de la liturgia hispano-mozárabe

 

¿De qué modo se hace posible
la actualización del Misterio pascual de Cristo?
«Para actualizar su Misterio pascual,
Cristo está siempre presente en su Iglesia,
sobre todo en las acciones litúrgicas.
La liturgia es, por consiguiente,
el lugar privilegiado 
del encuentro de los cristianos con Dios
y con quien él envió, Jesucristo (cf. Jn 17, 3)»
«Toda celebración sacramental
es un encuentro de los hijos de Dios con su Padre,
en Cristo y en el Espíritu Santo,
y este encuentro se expresa
como un diálogo
a través de acciones y de palabras»
(Catecismo, n. 1153).

La salvación celebrada

Si nos preguntamos
quién salva al mundo y al hombre,
la única respuesta es:
Jesús de Nazaret, Señor y Cristo,
crucificado y resucitado.
Y, ¿dónde se hace actual para nosotros,
para mí, hoy,
el misterio de la muerte y resurrección de Cristo,
que trae la salvación?
La respuesta es:
en la acción de Cristo a través de la Iglesia,
en la liturgia,
en especial en el sacramento de la Eucaristía,
que hace presente
la ofrenda sacrificial del Hijo de Dios, que nos redimió;
en el sacramento de la Reconciliación,
donde se pasa de la muerte del pecado a la vida nueva;
y en los demás actos sacramentales que nos santifican.
Así,
el misterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo
es el centro de la teología litúrgica del Concilio Vaticano II.

 

El Rito hispano:
una liturgia viva de pequeñas comunidades.

En la diócesis primada de España, Toledo,
se celebra a diario en su Catedral.
También, el culto dominical reúne a los fieles
en sus parroquias y en las fiestas.
Evangelización, Catequesis, Caridad…
son el testimonio de una fe inalterada.
Pero, también, en otros lugares de España
se ha intentado vivir el itinerario cuaresmal
con la liturgia de nuestros padres:
en Salamanca, Alcalá, Madrid, Mérida, Zaragoza …

 

Misa de inicio de la Cuaresma en la Catedral románica de Salamanca

 

Lucernarium (Oración de la tarde) en Mérida

 

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Martes Santo

Hoy es san Fructuoso de Braga o del Bierzo (+ 665).

Al contemplar al Mediador que asume la Cruz por amor a nosotros recordamos esta enseñanza: “Ante el Padre no es necesario ningún mediador de fuera. En lo más hondo del pecho del Padre se halla ya ese mediador e intercesor: el amor. Su entrañable misericordia impulsa al Padre a engendrar de nuevo al hijo mediante el perdón” (Pedro Crisólogo).

 

 

El lema de la Ciudad de París es este:
Fluctuat nec mergitur (Oscila pero no se hunde).
Pedimos hoy por la Diócesis de París.

 

Domingo VI de Cuaresma  o de Ramos

Este es el domingo con el que comienza la última semana
que nos lleva a la Santa Pascua.
En él tuvo mucha importancia -en nuestra tradición hispana-
la “Profesión de fe”:
es el Domingo de “la entrega del Credo”
a los que van a ser bautizados en la Santa Noche.
En el Rito Romano se acentúa la cercanía
de la Gloriosa Pasión del Señor.

 

La semana que hoy empieza nos emplaza
-casi a diario-
al encuentro eclesial con los misterios del Señor.

 

Os invitamos en la Basílica de La Concepción:
  • el Lunes Santo, a las 20 h., a la audición del canto de la Semana Santa con textos escogidos
  • el Martes Santo, a las 19 h., a la última Misa de esta Cuaresma.

Reflexiono al caer la tarde sobre…

El cuidado de los otros:

· ¿La forma en que empleo mi tiempo refleja una preocupación genuina por los demás?

· ¿Está la solidaridad incorporada en mis oraciones y mi espiritualidad? ¿Encomiendo a las personas vulnerables de todo el mundo en mis oraciones o atiendo sólo mis preocupaciones personales?

· ¿Estoy atento sólo a mi prójimo más cercano o también en todo el mundo?

· ¿Veo a todos los miembros de la familia humana como mis hermanos y hermanas?

Podemos añadir cada uno más cuestiones para enriquecer el examen…

Antífona final a María 

Stuck, La Madre al pie del madero

En las <Orientaciones> que la Santa Sede daba
para el <Año mariano>
se hablaba de la invocación final
a la Bienaventurada Virgen María:

“Es costumbre muy difundida que la asamblea dominical,
después del saludo ritual de despedida,
permanezca todavía en el recinto para terminar con un canto” (n. 21).
Y se añadía:
“Sería apropiado que […] este canto,
siempre con relación al tiempo litúrgico,
se dirigiera a la madre de Jesús.
Podría cantarse, por ejemplo, […] en el Tiempo Cuaresma,
la antífona Ave, Regina caelorum 
o un canto que conmemore el camino de fe de la Virgen
o su participación en el misterio de la Cruz”.

Así pinta Vrubel el camino de la fe de María Dolorosa

 

Estemos donde estemos…
estaremos en la Gran Semana

27. Durante la Semana Santa,
la Iglesia celebra los misterios de la salvación
actuados por Cristo en los últimos días de su vida,
comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén.
El tiempo de Cuaresma continúa hasta el jueves.
A partir de la misa vespertina, «en la Cena del Señor», 
comienza el Triduo pascual,
que continúa durante el Viernes de la Pasión y el Sábado Santo,
y tiene su centro en la Vigilia pascual
acaba con las Vísperas del domingo de Resurrección.
 
98. Consérvese, donde aún esté en vigor,
restáurese en la medida en que sea posible,
la tradición de celebrar las Vísperas bautismales del día de Pascua,
durante las cuales, y al canto de los salmos,
se hace una procesión al bautisterio
(Carta Pasch. solemnit.).

 

Acuérdate… 

Con esta sentencia,
la venerable tradición hispano-mozárabe
nos ayuda a no caer en el olvido de lo fundamental:
<Acuérdate de Jesucristo…> (2 Tim 2, 8).
Cristo nos amó hasta el extremo (cf. Jn 13,1ss)
y lo mostró con su Gloriosa Pasión (muerte y Resurrección).
Meditar en silencio ese amor y esa entrega es el objeto de estos días cuaresmales.
Un propósito de esta Cuaresma -para toda nuestra vida- es custodiar más en silencio en la iglesia:
dejando espacios para los hermanos que quieren orar
y aprovechando el atrio para el encuentro y saludos.
Al concluir cada celebración de estos días de Cuaresma
conviene permanecer un rato en silencio -en nuestro lugar-
para rumiar en silencio la celebración comunitaria.