La Anunciación del Señor

Biblia mozárabe / S. Isidoro (Léon)

El calendario de la Iglesia universal,
al inicio de la primavera,
nos presenta el inicio del misterio pascual:
desde el seno de Dios Padre en que vivía
contemplamos al Verbo, la Palabra,
entrando por medio de María, doncella nazarena,
en el misterio mismo del pecado.

La liturgia hispana propondrá esta misma solemnidad
el 18 de diciembre, ocho días antes de la Navidad.

 

Una conversión que dé frutos

“Señor, dame una oportunidad más” cf. Lc 13, 1-9.
Este tercer domingo,
en que el Dios revela su nombre en la zarza (YWWH)
nos presenta la autentica vocación
que supone constante conversión.
Es una ocasión de petición,
al Señor del Sinaí y Padre de Jesús,
para que nos conceda -de nuevo-
una oportunidad para volver a Él
con todo el corazón.
La vida del pueblo con Moisés en el desierto
fue escrita para que nos sirviera de lección.

Es lo que recuerda san Pablo a los cristianos de Corinto
en su primera epístola (10, 1-6. 10-12).

 

Hoy pedimos en la oración
que se cumplan estos tres verbos:

 

 

Cuaresma… Cuarenta…

Con este texto san Isidoro comienza su catequesis
sobre los diversos tipos de ayuno.
Además, de la Cuaresma, el santo hispalense
habla de los ayunos de las témporas
(del latín quattuor anni tempora, cuatro veces al año),
ayuno que, vinculado con el comienzo
de las cuatro estaciones del año
«se tornará en gozo y regocijo
y en festivas solemnidades» (Zacarías 8,19).

 

En efecto, la ley divina insta a todos los fieles cristianos
a la penitencia.
La Iglesia, según sus diversas tradiciones,
ha fijado unos días penitenciales,
dedicados a la oración, obras de piedad y de caridad,
aceptación de la cruz, negación de uno mismo
y cumplimiento con mayor fidelidad de las propias obligaciones;
y observando -según los días-
el ayuno y la abstinencia.
Los  viernes de todo el año
y la Cuaresma son los tiempos principales
en la Iglesia universal.

José, príncipe de Egipto,
vendido por sus hermanos

 

Primer día de Primavera 2019

La primavera comenzó anoche a las 22h 58m (hora oficial peninsular).
Es el “equinoccio”: término que proviene del latín aequinoctium 
que significa literalmente «noche igual».

 

La primavera es la época del año
en que la longitud del día se alarga más rápidamente.
A las latitudes de la Península,
el Sol sale por las mañanas antes que el día anterior
y por la tarde se pone después.

 

La sucesión de las estaciones nos recuerda
que Cristo es el <Cronócrator>,
el Señor del tiempo,
y que suyas son las edades y la eternidad.
Sólo Él es el principio y el fin de todo;
y lo resumimos en una palabra: Kyrios.
Por esa razón, en la España visigótica
se difundió la costumbre de colocar la primera y la última letra
del alfabeto griego (Alfa /Omega) junto a los brazos de la Cruz.
El computo lunar marca la fecha anual de la Pascua:

 

Sigue leyendo

Luz y salvación

En esta semana en la que resuena cada día el eco de la Transfiguración,
misterio luminoso, podemos hacer nuestra esta breve petición de la liturgia
de la antigua España.
Que experimentemos esa luz y que la reflejemos con nuestras vidas.
Este viejo Rito, celebrado hoy, actualiza el mensaje de Cristo
en nuestras vidas:
¡Te pedimos, oh Dios, 
que seas para nosotros 
Luz y salvación!
No en vano, cada día, al caer la tarde
invocamos a Cristo
como Luz que nos comunica Paz…
Lumen cum Pace.

 

Cristo, Pan de vida

Durante el tiempo cuaresmal, en la liturgia hispano-mozárabe,
se cantan -como antífona de comunión- textos del evangelio de Juan cap. 6.
En estas semanas de ayuno se van desgranando versículos bíblicos
que presentan a Cristo como auténtico alimento.

 

Ya Moisés alimentó al pueblo en su travesía por el desierto en aquellos
cuarenta años; ahora, en el desierto de los cuarenta días
se nos muestra el auténtico
“maná”, el alimento para el camino.

 

José de Nazaret, <padre> de Jesús,
fue el custodio del Redentor;
el mismo que, hoy, se nos ofrece como
alimento para la vida eterna.

 

Pidiendo por los padres de familia,
por los seminaristas
y por los que llevan el nombre de José
podemos leer
-en nuestra oración privada-
el capítulo VI del evangelio de Juan.
¡Una magnífica actividad
para celebrar esta fiesta!

 

Misa Cuaresmal

El antiguo Rito Hispano recuerda a los santos
-como en el resto de la Iglesia-
en la fecha de su muerte
pero siempre fuera de la Cuaresma
para no alterar con fiestas el tiempo de penitencia.
En el Rito Romano se ha intentado lo mismo
pero algunos han permanecido como modelos
en el seguimiento del Señor.
El calendario Hispano Hispano-Mozárabe
celebra a san José, custodio del Redentor,
el 3 de enero, en el ciclo de la Navidad.
Nosotros, nos reunimos este martes 19 de marzo
-recordando al Santo de Nazaret-
en nuestro itinerario hacia la Luz Pascual.
Es una ocasión para invitar a
nuestros familiares y amigos
a la celebración.
Recordaremos a todos los que llevan el nombre
de JOSÉ.