Para pedir el don de la Fe

Monasterio normando de S. Wandrille (Francia)

¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!

Estos textos evangélicos nos pueden ayudar

-en nuestro tiempo de oración-

para pedir que se incremente nuestra fe:

    • La voluntad de Dios es que creáis en Aquel que ha enviado.
    • El que cree en Mí tiene la vida eterna.
    • Al que cree en Mí le brotarán del corazón ríos de agua viva.
    • ¡No se turbe vuestro corazón! Creed en Dios y creed también en Mí.
    • El que cree en Mí no está condenado, sino el que no cree.

Los antiguos repetían los textos como jaculatorias. Es uno de los métodos más clásicos de plegaria. Algunos llamaban “oración del corazón” a la repetición del texto: “Jesús, ten piedad de mí que soy un pecador”.

Él está ahí…

“Soy yo; no temas”
(Mt 14, 27; Mc 6, 50; Jn. 6, 20).

Aunque no lo veas
Él está ahí.
Levanta tu corazón hacia Él,
confiando en que traerá paz a tu corazón,
y dile :

“Kyrie eleison, Señor, ten piedad.”

Canto de la aclamación Laus tibi, Xte… antes del Evangelio

El despliegue solemne que acompaña este movimiento conlleva la alabanza a Cristo presente en su Palabra, primero por parte del que lo ha de proclamar y, luego, por toda la asamblea. Aunque ausente en MHM 1991 conocemos bien el canto de la loa evangélica: Laus tibi domine. vr. Rex eterne gloriae (AL 248 f. 154v). Es esta una costumbre también atestiguada por san Eulogio en la Córdoba mozárabe:

Cuando el levita –diácono- toma el libro del Evangelio del altar lo eleva y dice: <Laus tibi> (Alabanza a Ti);y todos responden: <Laus tibi, Iesu Christe, Rex æterna gloriæ> (Alabanza a Ti, Jesucristo, Rey de eterna gloria). Precedido el Evangelio con las luces de los cirios como signo de gozo y alegría… después de haber pedido silencio a todo dice::  <Lectura…> ( Adv. El. I, 66, 1617 /774).

La procesión diaconal con el Evangeliario se mantuvo en los usos de Salamanca: “Recibida la bendición va al altar y toma el libro, lo eleva y dice: <V/. Laus tibi. R/ Laus tibi, Domine, Jesu Christe, rex æternæ gloriæ>. El canto de esta aclamación se ha realizado también en celebraciones de diversas diócesis españolas con variada gestualidad (beso, elevación del Libro, etc.).

En la Misa solemne del Congreso Mozárabe de Córdoba (2017) encontramos idéntica secuencia: la aclamación <Laus tibi>, “como saludo al evangelio”, bendición al diácono “en silencio”, cruz, etc.

Clausurando las fiestas de Epifanía…

“Recordamos
cómo se sumergió en las aguas
para santificar el curso del Jordán
y lavar a todas las gentes…”
(Misa App. Dni)

 

​Con motivo de la solemnidad
de la Epifanía o manifestación del Señor
se celebra el sacramento del Bautismo
o se bendicen las aguas
en muchos lugares.
Agua que
-como sacramental-
podemos conservar en nuestras casas.

 

¡Hay que nacer de nuevo!

¡Hay que nacer del agua y del Espíritu!

 

La Teofanía del Jordán

Reza la antigua liturgia Gotho-hispana:

 

“Dando ejemplo de humildad
y no por necesidad de pecado,
te sumergiste en las aguas del Jordán para SANTIFICARLAS.
Y resonó la voz del Padre dando testimonio de su Hijo
y, sobre el nuevo Adán,
se posó el Espíritu de los siete dones,
mostrando a quien el Bautista
podía sumergir en el agua”.

 

(Illatio, Misa Apparitio Dni.)

 

En la vigilia de la Teofanía…

En la antigüedad el día de epifanía
recibía el nombre de “Fiesta de las luces”.

 

En cada hogar cristiano
se puede comenzar el domingo
bendiciendo la mesa
-ya en sus vísperas-
con una oración y prendiendo una luz.
Podemos dedicar un rato de silencio
a recordar los días últimos del Adviento
-desde el 18 de diciembre-
y los de Navidad – Epifanía que ahora concluyen.

 

Sigue leyendo

“Muestra la verdad de tu luz”

 

“Muestra la verdad de tu luz…
en este día / tiempo
que quisiste señalar
dándole el título de <iluminación>”
(PS Misa App Dni.)

 

 

Propósito del mes de enero:
Participar en la Misa del martes (19 h.)
en la Basílica de la Concepción.
Metro: Velázquez.

 

 

 

Un posible regalo:
Un CD  para difundir entre los amigos
la música visigótico-mozárabe:

Sendas nuevas en el año nuevo

“Muéstrate, Señor, date a conocer, Señor,
tal como te manifestaste corporalmente,
nacido de una Virgen,
encontrado por unos pastores,
conocido por tu fuerza,
declarado por una estrella,
adorado con unos dones,
manifestado en el río,
creído por la fe… “
para que volvamos a casa
por otro camino.
(PP Misa Apparitio Dni.)