¡Este es el día! ¡Feliz Pascua!

 

Éste es el día que hizo el Señor,
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Éste es el día que las tinieblas no lograron apagar.
Éste es el día que no ha estado precedido
por ningún otro ni le pondrá término ninguna noche.
Éste es el día durante el cual el que camina no tropieza.
Éste es el día que nunca nada podrá hacer olvidar,
ni el paso de los siglos lo podrá obscurecer.

El que permanece siempre con el Padre,
nos ilumina hoy con resplandor inmortal
al resurgir victorioso de la muerte.

Que Él llene nuestra mente,
que lo proclamen nuestras palabras,
que lo adore nuestro espíritu,
que lo glorifiquemos y lo llevemos en el cuerpo;
pidámosle con oración constante
que -a quienes libró del dominio de la primera muerte
y les devolvió la libertad por la cruz
y la pasión de su carne-
no les permita ser presa de la ruina de la segunda muerte.
R/. Amén.
Él, que posee contigo una misma e igual esencia,
Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

(De la liturgia hispana de Pascua)

 

En la espera de la Noche Santa…

​Santo Entierro (C. H. Bloche)

La sal de la sabiduría y la señal de la cruz

[Después de que habían gustado la sal bendita, como sacramental hacia la salvación,] en la mañana del Sábado Santo los catecúmenos se reunían para el último escrutinio.
El obispo marcaba a cada uno con la señal de la cruz en la frente, extendía la mano sobre su cabeza y pronunciaba el último gran escrutinio:

“Tampoco tú ignoras, Satán,
que tu castigo está próximo,
que tu tormento está cerca,
que ha llegado el día del juicio,
el día de la condenación,
el día que viene como horno de fuego…
Por eso, da gloria a Dios, maldito…,
retírate y sal de este siervo de Dios,
que nuestro Dios y Señor Jesucristo
ha llamado hoy…
a su fuente, por el don del Bautismo”…

Los catecúmenos eran fortalecidos por última vez para la lucha inminente mediante la unción con óleo exorcizado…

(Bonifatia Brügge, ¡Escucha, Satán, tu sentencia!, en “Nuestra Pascua”, pp. 80s)

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El Misterio Pascual
de la muerte y resurrección

Afirmación de la liturgia hispano-mozárabe

 

¿De qué modo se hace posible
la actualización del Misterio pascual de Cristo?
«Para actualizar su Misterio pascual,
Cristo está siempre presente en su Iglesia,
sobre todo en las acciones litúrgicas.
La liturgia es, por consiguiente,
el lugar privilegiado 
del encuentro de los cristianos con Dios
y con quien él envió, Jesucristo (cf. Jn 17, 3)»
«Toda celebración sacramental
es un encuentro de los hijos de Dios con su Padre,
en Cristo y en el Espíritu Santo,
y este encuentro se expresa
como un diálogo
a través de acciones y de palabras»
(Catecismo, n. 1153).

La salvación celebrada

Si nos preguntamos
quién salva al mundo y al hombre,
la única respuesta es:
Jesús de Nazaret, Señor y Cristo,
crucificado y resucitado.
Y, ¿dónde se hace actual para nosotros,
para mí, hoy,
el misterio de la muerte y resurrección de Cristo,
que trae la salvación?
La respuesta es:
en la acción de Cristo a través de la Iglesia,
en la liturgia,
en especial en el sacramento de la Eucaristía,
que hace presente
la ofrenda sacrificial del Hijo de Dios, que nos redimió;
en el sacramento de la Reconciliación,
donde se pasa de la muerte del pecado a la vida nueva;
y en los demás actos sacramentales que nos santifican.
Así,
el misterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo
es el centro de la teología litúrgica del Concilio Vaticano II.

 

El Rito hispano:
una liturgia viva de pequeñas comunidades.

En la diócesis primada de España, Toledo,
se celebra a diario en su Catedral.
También, el culto dominical reúne a los fieles
en sus parroquias y en las fiestas.
Evangelización, Catequesis, Caridad…
son el testimonio de una fe inalterada.
Pero, también, en otros lugares de España
se ha intentado vivir el itinerario cuaresmal
con la liturgia de nuestros padres:
en Salamanca, Alcalá, Madrid, Mérida, Zaragoza …

 

Misa de inicio de la Cuaresma en la Catedral románica de Salamanca

 

Lucernarium (Oración de la tarde) en Mérida

 

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Martes Santo

Hoy es san Fructuoso de Braga o del Bierzo (+ 665).

Al contemplar al Mediador que asume la Cruz por amor a nosotros recordamos esta enseñanza: “Ante el Padre no es necesario ningún mediador de fuera. En lo más hondo del pecho del Padre se halla ya ese mediador e intercesor: el amor. Su entrañable misericordia impulsa al Padre a engendrar de nuevo al hijo mediante el perdón” (Pedro Crisólogo).

 

 

El lema de la Ciudad de París es este:
Fluctuat nec mergitur (Oscila pero no se hunde).
Pedimos hoy por la Diócesis de París.

 

Domingo VI de Cuaresma  o de Ramos

Este es el domingo con el que comienza la última semana
que nos lleva a la Santa Pascua.
En él tuvo mucha importancia -en nuestra tradición hispana-
la “Profesión de fe”:
es el Domingo de “la entrega del Credo”
a los que van a ser bautizados en la Santa Noche.
En el Rito Romano se acentúa la cercanía
de la Gloriosa Pasión del Señor.

 

La semana que hoy empieza nos emplaza
-casi a diario-
al encuentro eclesial con los misterios del Señor.

 

Os invitamos en la Basílica de La Concepción:
  • el Lunes Santo, a las 20 h., a la audición del canto de la Semana Santa con textos escogidos
  • el Martes Santo, a las 19 h., a la última Misa de esta Cuaresma.

Reflexiono al caer la tarde sobre…

El cuidado de los otros:

· ¿La forma en que empleo mi tiempo refleja una preocupación genuina por los demás?

· ¿Está la solidaridad incorporada en mis oraciones y mi espiritualidad? ¿Encomiendo a las personas vulnerables de todo el mundo en mis oraciones o atiendo sólo mis preocupaciones personales?

· ¿Estoy atento sólo a mi prójimo más cercano o también en todo el mundo?

· ¿Veo a todos los miembros de la familia humana como mis hermanos y hermanas?

Podemos añadir cada uno más cuestiones para enriquecer el examen…

Antífona final a María 

Stuck, La Madre al pie del madero

En las <Orientaciones> que la Santa Sede daba
para el <Año mariano>
se hablaba de la invocación final
a la Bienaventurada Virgen María:

“Es costumbre muy difundida que la asamblea dominical,
después del saludo ritual de despedida,
permanezca todavía en el recinto para terminar con un canto” (n. 21).
Y se añadía:
“Sería apropiado que […] este canto,
siempre con relación al tiempo litúrgico,
se dirigiera a la madre de Jesús.
Podría cantarse, por ejemplo, […] en el Tiempo Cuaresma,
la antífona Ave, Regina caelorum 
o un canto que conmemore el camino de fe de la Virgen
o su participación en el misterio de la Cruz”.

Así pinta Vrubel el camino de la fe de María Dolorosa