Textos visigóticos para rezar en Adviento II

solos o en familia (2)

Bendición:

Señor Jesucristo, que otorgaste tu Espíritu a tus discípulos,
concede a tu Iglesia universal sus gracias y dones.

R/. Amén.

Que quienes han renacido por el agua y el Espíritu,
por su gracia, estén siempre revestidos de ti.

R/. Amén.

Que abunde en nosotros la caridad
fruto del Espíritu Santo
de modo que cubra y supere toda la multitud de los pecados.

R/. Amén.

Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

La obra del Espíritu

“Sin el Espí­ritu San­to, Dios está lejos,
Cristo perma­nece en el pasado,
el Evange­lio es letra muer­ta,
la iglesia, una simple organi­za­ción,
la autori­dad un domi­nio,
la misión pura propaganda,
el culto, una evoca­ción,
la praxis cristia­na una moral de esclavos.
Pero con Él,
el cosmos se inquieta y gime por los dolo­res del Rei­no,
Cristo resucitado está pre­sen­te,
el Evangelio es poder de vida,
la I­glesia significa comu­nión trini­ta­ria,
la autoridad es servicio libera­dor,
la misión es pentecostés,
la li­tur­gia memorial y anti­ci­pación,
el obrar humano queda deificado.”
Metropolita
Ignatios Hazim de Lattaquié

Textos visigóticos para rezar en Adviento I

solos o en familia (1)

Señor Jesucristo,
al celebrar los sagrados misterios de tu adviento,
humildemente te dirigimos nuestras preces,
para que, a quienes redimiste
en la encarnación de tu primera venida,
los corones de gloria en tu segunda aparición.

R/. Amén.

Por la misericordia del mismo Cristo, Dios nuestro,
que con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios,
vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

Lucernario para cada domingo de Adviento

Quien modera la celebración en la familia dice:

En el nombre de nuestro Señor Jesucristo: luz y paz.

R/. Demos gracias a Dios.

 

[Si está presente un sacerdote o un diácono dice:

El Señor esté siempre con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.]

 

Se explica el significado del rito que se va a realizar.

Estas luces nos recuerdan que Jesucristo es la <luz> del mundo.
El color verde significa la <vida> y la esperanza.
[Las manzanas recuerdan la victoria sobre el pecado.]
La corona de Adviento es, pues, un símbolo
de que <la luz y la vida> triunfarán sobre las tinieblas y la muerte,
porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha dado la verdadera vida.

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La Virgen María en el tiempo de Adviento

 

Autor: Juan Manuel Sierra López,  El tiempo de Adviento en Rito Hispano-Mozárabe..., TOLETANA 27 (2012/2) 73-109

“Aunque en otra intervención se tratará de la figura de la Virgen María y de su relevancia en la liturgia Hispano-mozárabe, es necesario hacer aquí mención de Santa María, como una de las figuras principales de Adviento. No solo las fiestas de la Inmaculada y de Santa María del 18 de diciembre, también a lo largo de todo el tiempo de Adviento, en las oraciones, aparece constantemente la figura de la Virgen, orientándonos y sosteniéndonos en el camino de la salvación.

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Origen del Adviento

 
Autor: Juan Manuel Sierra López,  El tiempo de Adviento en Rito Hispano-Mozárabe..., TOLETANA 27 (2012/2) 73-109
 

Cronocrator en el monasterio de Montserrat

“Los primeros datos que tenemos de un tiempo de preparación antes de la celebración del nacimiento del Señor y de su manifestación (Navidad-Epifanía) se sitúan en Hispania y Galia, en la segunda mitad del siglo IV.

Un texto atribuido a San Hilario de Poitiers († 367), que se recoge en un tratado sobre el Adviento de Bernón de Reichenau († hacia 1100), habla de un tiempo de preparación al nacimiento de Cristo que debía durar tres semanas e incluir especiales prácticas ascéticas y penitenciales 3. El concilio de Zaragoza, del año 380, en su canon cuarto, señala un tiempo de tres semanas como preparación a la fiesta de la Aparición del Señor (Epifanía), que podría tratarse del primer testimonio de un Adviento en España o de una preparación de tipo bautismal. Se pide una mayor frecuencia en la oración y en las prácticas ascéticas, con una tonalidad festiva y no, propiamente, penitencial. Es opinión casi general que estas indicaciones tenían un sentido antipriscilianista .

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