Sobre el primado del Papa de Roma:

catequesis de san Isidoro

“En lo que atañe a la igualdad de los Apóstoles, Pedro sobresale a los demás porque él mereció oír de labios del Señor Tú te llamarás Cefas, tu eres Pedro, etc. Y no de un cualquiera, del mismo Hijo de Dios y de la Virgen, recibió Pedro el primero de todos en la Iglesia de Cristo el honor del Pontificado. Al mismo le dijo también el Hijo de Dios después de resucitar: Apacienta mis corderos (Joan, XXI, 15), designando con el nombre de corderos a los prelados de la Iglesia. Y aunque la dignidad del poder pontifical se comunicó a todos los Obispos de las Iglesias católicas, de manera más especial, sin embargo, por singular privilegio al Pontífice Romano, como a cabeza, y que, por lo tanto, permanece para siempre más encumbrada sobre los otros miembros.

Quien, pues, no tributa al Romano Pontífice reverente obediencia, separado de la cabeza, se hace solidario del cisma de los Acéfalos. Esto afirma y sostiene la santa Iglesia como artículo de la fe católica, según vemos en el símbolo de la fe en la Santísima Trinidad, de San Atanasio: Y si cada quien no creyere esto fiel y firmemente, no podrá ser salvo. Estos breves puntos he señalado al desgaire a vuestra dulcísima caridad, teniendo presente la sentencia del filósofo: Poco basta al cuerdo”.

Isidoro Hisp. al obispo Eugenio, Ep. VIII 

Los Santos Padres de Mérida

Para leer durante este invierno
con una mirada hacia Extremadura.

 

Las Vidas de los santos Padres de Mérida son un relato anónimo del siglo VII que describe la vida de la ciudad emeritense en el siglo anterior en torno al papel jugado en la sociedad por sus principales obispos, Paulo, Fidel y Masona, y las relaciones con los reyes, en especial con el arriano Leovigildo, perseguidor de Masona. Estos tres personajes son los protagonistas de unos interesantísimos relatos biográficos a los que se añaden otros muy variados y curiosos como el del joven Augusto del monasterio de santa Eulalia, el del abad Nancto o el del monje borracho de Cauliana, así como breves referencias a los obispos sucesores de Masona, Inocencio y Renovato.

Toda la obra ofrece un vivo panorama de la sociedad urbana, los conflictos religiosos y políticos de finales del siglo VI y una valiosísima información de algunos edificios e iglesias de Mérida, contrastada por las excavaciones arqueológicas de las últimas décadas. El relato está compuesto dentro de las coordenadas literarias de unas «vidas de santos», presididas por la intervención de la santa patrona de la ciudad, la mártir Eulalia, y el fervor de los protagonistas hacia ella. Milagro, realidad e historia se funden en esta obra de forma peculiar y atractiva.

 

 

San Beato de Liébana

En la región cántabra de Liébana hoy -19 feb- se celebra a san Beato (+ 789), presbítero y monje del monasterio de San Martín de Turieno, que defendió la fe contra la herejía adopcionista y escribió un célebre «Comentario sobre el Apocalipsis» y un libro contra los errores de Elipando.
De su «Comentario sobre el Apocalipsis», con textos de Primario y Ticonio, Apringio, etc., se conservan casi una treinta de manuscritos, algunos con ilustraciones de gran valor artístico, que se conocen con el nombre genérico de «beatos». El «beato» o copia de Magius es el más antiguo y fue realizado en el monasterio mozárabe leonés de san Miguel de Escalada. Esta obra se encuentra actualmente en la Biblioteca Morgan de Nueva York.

 

 

A este erudito monje se le atribuyen algunos himnos de la liturgia mozárabe. Escribe el himno “O Dei Verbum” en honor al apóstol Santiago a quien devotamente canta como  “áurea cabeza refulgente de España”.

Beatus de Silos (The British Library, Add. Ms 11695).

 

Alabanza al Dios Creador

Es justo y necesario darte siempre gracias,
Señor, Padre Santo, Dios omnipotente y eterno;
por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro;
que contigo y con el Espíritu Santo
al principio del tiempo creó la luz,
extendió el cielo con potencia,
estableció la tierra con sabiduría,
dividió las aguas con inteligencia,
y creó en ellas todos los seres;
finalmente, creando al hombre a su imagen y semejanza,
le infundió la vida racional.

Y ahora, Señor,
a ti que eres el creador del género humano
y, por la sangre que derramó tu Hijo hecho hombre,
eres también el redentor de todos los que creen en ti,
a ti las potestades te temen y te sirven todas las potencias;
a ti el ilustre coro de los ancianos
y todo el ejército de los ángeles te alaban.

Para ti los querubines y serafines,
con el rumor de sus alas al volar,
repiten el cántico de aclamación,
entonando tres veces el himno de la eterna alabanza,
diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo…

(Illatio del domingo IV)

El Lagar Místico:
contemplación vespertina

“En todo lagar, una
cosa es el lagarero y otra el racimo pisado.
En cambio, en la Pasión de la Cruz,
tanto el que pisa como el que es pisado es lo mismo.
Cristo pisa, porque se entregó por nosotros;
es pisado como un racimo porque bajo la presión de la cruz
se exprimió de su cuerpo el
vino de su sangre y su espíritu”.

Ya se preguntaba la profecía de Isaías:
“¿Quién es ése que viene de Edom, de Bosra, con las ropas enrojecidas?
¿Quién es ése, vestido de gala, que avanza lleno de fuerza?
¿Por qué están rojos tus vestidos y la túnica como quien pisa en el lagar?
La sangre salpicó mis vestidos y me manché toda la ropa…
(cf. Is 63, 1-6).

 

<<¿Quién es este que viene,
recién atardecido,
cubierto por su sangre
como varón que pisa los racimos?

¡Éste es Cristo, el Señor,
que venció nuestra muerte
con su resurrección!>>

 

Nota bíblica:
La tierra de Edom, citada en la profecía de Isaías, se localiza en las montañas al sur del Mar Muerto, en la frontera meridional de Jordania e Israel, hacia la península arábiga.
En la época de los nabateos Petra se convirtió en capital de la región desplazando a la ciudad de Bosra.