Intentemos hacer que estas reglas formen parte de nuestra vida. No te apures si fallas. Empieza de nuevo. Cada día ha de ser un empezar de nuevo.
1.- Empieza cada día con una oración.
2.- Acepta las pequeñas dificultades que te surgen a lo largo de la jornada. Repite entonces: “Hágase tu voluntad”.
3.- Además de las oraciones de la mañana y de la noche, retírate cada día la menos cinco minutos.
4.- Da gracias por las contrariedades que te vienen de los demás.
5.- Sé agradable con la gente.
6.- Valora los sacramentos. El punto culminante de la semana es la misa del domingo. Intenta participar entre semana.
7.- No descuides el sacramento de la reconciliación.
8.- Un cristiano ha de comprometerse. Milita en asociaciones o grupos cristianos.
9.- Aprende a decir que “no”. Prívate de aquello que te sea superfluo. Comparte tus bienes con los necesitados.
10.- Sé sencillo. Permanece pequeño. Ten sentido del humor.





El primer punto, incluso los dos primeros son relativamente fáciles de llevar a cabo. Pero hay otros en la lista que desde luego requieren un mayor esfuerzo: dar gracias por las contrariedades que te vienen de los demás, por ejemplo; dar gracias! Eso es mucho más que sencillamente aceptarlas.