Aclamaciones a la Palabra

Hoy, domingo XIX del tiempo durante el año, invocamos a Cristo:
¡Señor, sálvame!
Él se presenta como «Yo soy»: el nombre dado a Moisés en la primera alianza.
Es con nosotros, está con nosotros y nos libera.

***

«Una sugerencia interesante es resaltar, sobre todo en las solemnidades litúrgicas relevantes, la proclamación de la Palabra, especialmente el Evangelio, utilizando el Evangeliario, llevado procesionalmente durante los ritos iniciales y después trasladado al ambón por el diácono o, en su defecto, por un presbítero para su proclamación.

De este modo, se ayuda al Pueblo de Dios a reconocer que «la lectura del Evangelio constituye el punto culminante de esta liturgia de la palabra».

El saludo, el anuncio inicial: «Lectura del santo evangelio…», y la aclamación final conviene cantarlos para subrayar la importancia de lo que se ha leído».

Cf. Verbum Domini, 67

Sigue leyendo

Los santos complutenses: Justo y Pastor

Misa hisp-moz en la catedral-magistral de Alcalá

En Huesca, Getafe y Madrid, en este día “tiene lugar la rememoración del martirio sufrido por los niños [Justo y Pastor] como consecuencia de las persecuciones decretadas por los emperadores Diocleciano y Maximiliano.

Según los testimonios que nos han llegado, en la Hispania romana la orden de perseguir a los cristianos fue ejercida con especial crueldad por su gobernador, Daciano.

Bajo su mandato fueron martirizados numerosos cristianos cuyos nombres aparecen, entre otros testimonios, en el Peristéfanon, himno escrito en el siglo V por el poeta hispanorromano, natural de Calahorra, Aurelio Prudencio”.

Los nombres de los santos Niños de Alcalá son citados en los dípticos hispanos de la Misa.

Su sepulcro, en la antigua Complutum, fue venerado por san Paulino de Nola (+ 431).

Oración a Cristo
que intercede por nosotros
como Sacerdote

 
Por tu mediación,
perdure en los reyes la clemencia continua,
la paciencia en los gobernantes,
la moderación en los soldados.
 
Por tu intercesión
acostumbren los avarientos a tener misericordia,
los lujuriosos continencia,
los insolentes recato.
Por recomendación tuya,
los ciegos de corazón alcancen la luz de la fe,
los hebreos la fe católica,
los oprimidos el respiro,
los presos la liberación de sus cadenas,
los desviados la enmienda
y los enajenados la curación sin alteración ya alguna posible.
 
Ayudados con tu auxilio,
los clérigos aspiren y consigan la santidad,
los monjes la observancia,
los religiosos la pureza
y los laicos la más perfecta honradez.
 
Mediante tu intercesión,
la sabiduría posea en perfección suma sus conocimientos,
la tierra sus rendimientos,
aprovechamientos el alma
y buena opinión nuestra vida.

R/. Amén.

(oración hispana)

Sigue leyendo

El <nicho> en las iglesias hispanas

Nicho visigótico en Talamanca del Jarama (Madrid)

 

“En las iglesias visigodas el nicho se presenta como el punto culminante de la programación iconográfica sumamente elaborada y concebida en sentido ascendente.

Su origen inmediato hay que buscarlo en el mundo bizantino, dentro del esquema general de la «arquitectura de poder» de las construcciones áulicas tardorromanas.

Estas consideraciones, unidas a la aparición de algunos ejemplares in situ, permiten defender la idea -adelantada ya por Íñiguez Almech- de su ubicación en el fondo de las iglesias visigóticas, presidiendo el santuario y en relación directa con las mesas de altar.

El análisis interno de los ejemplares revela, además, la influencia del arquetipo simbólico del Templo de Jerusalén, cuyos elementos ideológicos se han visto reelaborados desde una óptica eminentemente cristológica, y en la que se puede vislumbrar una creciente presencia de la lectura del Apocalipsis pareja a la influencia que este libro sagrado tuvo en el desarrollo de la liturgia de la época”

(J. Morín de Pablos / R. Barroso Cabrera).

Sigue leyendo

La alabanza
entre la liturgia de la Palabra
y la liturgia eucarística

 

La exposición de la Misa (galicana) de clara vinculación hispana, atribuida a san Germán de París, ofrece esta catequesis sobre el Aleluya:

 

“Los Laudes, esto es, el Alleluia, los oyó cantar en los cielos Juan, en el Apocalipsis, tras la resurrección de Cristo (Apoc. 19, 1.3.4.6 Cfr. San Isidoro, De Eccl. Off. I, 13, 1).

 

De este modo, en el momento en que el Cuerpo del Señor es ocultado por el velo, Cristo desaparece tras el cielo, y la Iglesia entona, como acostumbra, el canto angélico, que contiene en sí el mencionado Alleluia.

 

Repetido por tres veces, señala las tres épocas: antes de la ley, bajo la ley y bajo la gracia” (Ps. Germán de París, Exp. Missæ, 20).

 

La aclamación aleluyática se canta en Occidente en todos los domingos y fiestas. Se suprime durante la Cuaresma. En la gran tradición occidental la despedida de esta aclamación se convertía en un rito precuaresmal. En el tiempo pascual, por otra parte, es cantada con toda solemnidad como aclamación de los redimidos por la Pascua del Cordero.

En el Rito hispano, excepto en Cuaresma, el Aleluya siempre acompaña el canto de la Comunión (cf. Salmo 33).

Sigue leyendo

La <orientación> según Evdokimov

 

“El rectángulo central del templo se llama nave, pues el Arca de Noé es figura profética de la Iglesia. Un templo es como un barco lanzado a los espacios, que se dirige hacia el Oriente.

La Didascalia de los apóstoles, citando el salmo 67: «Dios se alza sobre los cielos hacia Oriente» [otra traducción “cielos antiquísimos”], y los Hechos (1, 11): «Cristo volverá como le habéis visto ascender», nos muestran el origen de la oración dirigida hacia Oriente: es la espera de la vuelta del Señor:

«Como el resplandor que viene de Oriente,
así aparecerá el Hijo del Hombre» (Mt 24, 27).

Sigue leyendo