Apagado del Cirio en Pentecostés

Sugerencia para el final de la Misa de Pentecostés a fin de subrayar la conclusión de la Cincuentena Pascual
Al concluir la misa del Domingo de Pentecostés, el presidente de la celebración –u otro ministro idóneo- podría apagar el Cirio pascual con una cierta solemnidad.

 

Después de la bendición solemne del día puede cantarse el “Regina Coeli”; luego, un diácono, u otro ministro, puede decir estas o parecidas palabras:

Desde la Vigilia Pascual , el cirio Pascual ha estado presente en nuestras celebraciones, en él reconocemos la presencia de Cristo resucitado y participamos de su vida resucitada y resucitadora.

Ahora como a aquellos primeros discípulos, su Espíritu nos anima a ser sal de la tierra y luz del mundo, a ser testigos de esta luz en nuestros ambientes para comunicar la vida nueva que se nos ha dado.

Los bautizados, por la gracia del Espíritu, somos la presencia resucitada de Jesucristo en medio del mundo, también le encontraremos presente allí donde los hombres y mujeres se aman y trabajan por la justicia y la paz, también entre los pobres y oprimidos.

Vamos ahora a apagar este Cirio Pascual, pero esta luz no se extingue sino que se hace presente en nosotros “todos los días hasta el fin del mundo”.

Todos cantan Aleluya; se inciensa el Cirio y se apaga. Después el diácono despide a la asamblea:

“Podéis ir en paz, aleluya, aleluya”.

También el Cirio puede llevarse en procesión al Baptisterio y allí realizar el gesto.
Nota para las comunidades monásticas:
se podría hacer este gesto al terminar las II Vísperas de Pentecostés.

Líderes con la fuerza del Espíritu…

Descienda sobre nosotros, Señor, el Espíritu Santo;
que por medio de él y con él
llegues a poseer nuestros corazones debidamente purificados
y aceptes la plegaria instituida por ti.
Así podrás acoger nuestras peticiones
no por nosotros mismos,
sino por él y también por él
y no por nosotros perdonarás nuestros pecados.

Él, que contigo y con el Padre reina en la igualdad,
intercediendo por nosotros,
nos hace clamar hacia ti desde la tierra, diciendo:

Padre Nuestro…

(monición a la oración dominical antes de Pentecostés)

Lugares para visitar

Vestigios visigodos
en la ciudad de Talamanca (Madrid)
Diócesis de Alcalá.
¡Bien vale una visita!

***

Miremos a Cristo, León y Piedra angular:

Éste es pues el León de la tribu de Judá, valeroso en la lucha.
Éste es el cachorro de León que surge victorioso de la muerte.
Éste es el Cordero inmaculado
desde mucho tiempo necesario para ser inmolado.

Éste es la piedra que desecharon los constructores,
que llegó a ser después admirable,
establecida como piedra angular de la Iglesia.

Éste es el Caudillo y príncipe del ejército celestial.
Éste es el Esposo y Señor de la Iglesia.

Aceptación…

Cristo Dios, ascendiendo al cielo
substrajiste tu presencia corporal a tus discípulos,
concede que te amemos en espíritu
quienes ahora no te vemos en la carne,
pero te esperamos confiadamente para el juicio.

Crea en nosotros un corazón nuevo y un espíritu recto,
para que quienes celebramos la solemnidad de tu Ascensión,
podamos recibir de ti el Espíritu Santo que nos tienes prometido.

R/. Amén.

Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.

R/. Amén.
(Oratio alia, dom post Asc)