Oratio admonitionis

Oratio admonitionis

Hermanos amados:
al entrar juntos en su santuario de la tienda de la alianza,
si queremos encomendar nuestro sacrificio a Dios,
no dudemos en inmolar víctimas por medio de la misericordia;
entonces es fiel la oblación del pan y del vino,
entonces tiene lugar la auténtica remisión de los pecados
cuando se observa la piedad por Dios
o se ayuda al hermano de todo corazón.

Sembremos pues misericordia para poderla cosechar
y, repartiendo a los pobres los bienes transitorios,
mientras vivimos en esta tierra,
hagamos que Cristo sea deudor nuestro en el cielo;
demos comida a los hambrientos, a los sedientos bebida,
vistamos a los desnudos, visitemos a los enfermos,
el peregrino sea siempre recibido en nuestras casas,
consolemos asiduamente a los que suspiran en las cárceles,
libremos a los pobres de las injusticias,
defendamos a los huérfanos y a las viudas,
perdonemos las ofensas a quienes nos han ofendido
para que podamos pedir con confianza ser perdonados;
anunciemos el camino de la verdad a los que se han desviado
y a los no creyentes la penitencia que salva;
procuremos encaminar hacia la salvación a todos los pecadores,
de manera que cuando el Señor, clemente y compasivo,
se digne venir a nuestro encuentro,
podamos ofrecerle con un corazón limpio el sacrificio eterno.
R/. Amén.

Por la misericordia de la divinidad
del que es un sólo Dios en la Trinidad
y vive y reina por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Día de la Iglesia diocesana

Tengamos presente en nuestras oraciones
la Iglesia santa y católica:
el Señor la haga crecer
en la fe, la esperanza y la caridad.
R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.

Recordemos a los pecadores,
los cautivos, los enfermos y los emigrantes…

el Señor los mire con bondad,
los libre, los sane y los conforte.
R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.

 

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Las siete peticiones del <Padrenuestro>

“La oración del Señor contiene siete peticiones a Dios Padre.

Las tres primeras, más teologales, nos atraen hacia Él, para su gloria, pues lo propio del amor es pensar primeramente en Aquel que amamos. Estas tres súplicas sugieren lo que, en particular, debemos pedirle:

la santificación de su Nombre,
la venida de su Reino y
la realización de su voluntad.

Las cuatro últimas peticiones presentan al Padre de misericordia nuestras miserias y nuestras esperanzas:

le piden que nos alimente,
que nos perdone,
que nos defienda ante la tentación
y nos libre del Maligno”

(Compendio del Catecismo, n. 587)

Preces de difuntos

 

Miserere (Ordo in finem hominis diei)

 

 

 

Podemos escuchar este texto como oración del mes de noviembre.

Abajo aparece una traducción al español.

 

Miserere, miserere, miserere illi Deus.
R/. Christe redemptor, veniam ei concede.

 

V/. Qui exaudis obsecrantes, et gementes te precantes.
R/. Christe redemptor, veniam ei concede.

 

V/. Parce nostris iam delictis, fove vultu pietatis.
R/. Christe redemptor, veniam ei concede.

 

V/. Qui exspectas penitentes, et peccata deplorantes.
R/. Christe redemptor, veniam ei concede.

 

V/. Sacerdotum audi preces, aures tuas implorantes.
R/. Christe redemptor, veniam ei concede.

 

V/. Fratres mei et sorores pro me sitis oratores.
R/. Christe redemptor, veniam ei concede.

 

V/. Pulvi iacet caro mea, non resonat lingua mea.
R/. Christe redemptor, veniam ei concede.

 
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La restauración cisneriana

«El Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, al tomar posesión de la sede arzobispal de Toledo, el año 1495, se dio cuenta enseguida del valor religioso y cultural de la liturgia de los mozárabes. Advirtió también los peligros de extinción que la amenazaban.

Para asegurar la continuidad del rito ancestral, el Cardenal Cisneros instituyó la Capilla Mozárabe, le asignó el altar-capilla del Corpus Christi sito en la misma Catedral, para que allí se celebrara todos los días el oficio y la Misa según el antiguo rito, y confió al canónigo Alfonso Ortiz la preparación de una edición impresa del misal y del breviario.

 

El año 1500 apareció en Toledo el <Missale mixtum secundum regulam beati Isidori, dictum mozarabes> y en 1502 el <Breviarium secundum regulam beati Isidori>.

 

El misal fue reeditado en Roma, en 1755, con una presentación y notas explicativas del jesuíta Alejandro Lesley. La reedición de Lesley fue reproducida en la <Patrología Latina> de Migne, tomo LXXXV. Posteriormente el Cardenal Francisco Antonio de Lorenzana, arzobispo de Toledo, publicó, también en Roma, el año 1804, una nueva edición corregida del misal, bajo el nombre de <Missale Gothicum secundum regulam beati Isidori Hispalensis episcopi>.

 

El mismo Cardenal Lorenzana había reeditado ya el breviario, en Madrid, el año 1775, con el título de <Breviarium Gothicum, secundum regulam beatissimi Isidori>.

(Cf. Praenotanda del Misal Hisp-Moz, nn. 17-20)

 

El arte…

 

“Un diálogo intenso con las artes plásticas antiguas y modernas, con la literatura y la música, podría preservar y liberar la liturgia —y especialmente la predicación— de cierta banalización.

La liturgia es también, al menos en su forma más elevada, algo así como una obra de arte global en la que se implican todos los géneros artísticos. Es un destello de la belleza refulgente de Dios que —como dice un salmo— «nace de Sión»: también de la Iglesia, la nueva Sión”.

Egon Kapellari, obispo.

Invitación para mañana

 

Procesión de entrada con el Evangeliario cubierto
Catedral de Toledo, Corpus 2019

Nosotros invitamos cada martes a participar del culto eucarístico según la forma hispana antigua.

Estamos convencidos de que “la liturgia es celebración en cuanto «servicio de Dios al hombre. Cristo mismo es el primer actor en toda celebración litúrgica», dice el concilio en su Constitución Sacrosanctum Concilium. En la predicación, en la catequesis, en las clases de religión y en la configuración de la celebración litúrgica, debería manifestarse claramente que la liturgia es ante todo un don de la gracia trascendente…

Sólo cuando en la liturgia, Dios encuentra con su gracia al hombre, y sólo cuando este hombre se abre a la gracia, entonces este hombre sale de la celebración transformado” (Egon Kapellari, Obispo).

 Basílica Concepción de Ntra. Sra.  c/ Goya 26 Madrid