Himno II del códice de san Isidro

El segundo de los seis himnos
que el códice medieval dedica al santo labrador mozárabe
es una contemplación del Señor todopoderoso,
pero que se complace en los humildes como Isidro.
La versión al español de V. Cristóbal
-hasta ahora inédita- reza así:


Imagen antigua de san Isidro en el <arca mosaica> (s. XIII, Catedral de Madrid)

***
¿Quién como Nuestro Señor,
que todo tiene en su mano,
bajo cuyos pies se extiende
tierra, mar, cielo encumbrado?
Mas a Él solo en sus alturas
le complace lo más bajo.

El rey magno y honorable,
que domina toda cosa,
rey potente e inefable
en sus obras virtuosas,
admirable Salvador
con su redención copiosa,

por el mundo estableció
muchos príncipes y reyes,
y quiso que todos fueran
dadores de justas leyes,
mas no dejó en medio de ellos
de exaltar al indigente.

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HIMNO I del Códice de san Isidro (s. XIII) 


Grabado del santo labrador mozárabe en el <Isidro> de Lope de Vega (1599)

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Este himno, cuyo original en lengua latina
ha sido editado musicalmente por E. Paniagua (2018)
en <Isidro mozárabe>,
se presenta ahora en una versión inédita de V. Cristóbal López:

Alabemos al egregio, 
por su gran virtud famoso, 
ejemplo de adoradores 
de Dios con afán celoso, 
a San Isidro, varón 
en méritos abundoso. 

Dejando el sueño y el lecho, 
de divina gracia henchido, 
muy temprano se levanta, 
marcha a los templos divinos 
y a los de la Virgen Madre, 
demorándose a su abrigo. 

En la casa de María 
con suma efusión cordial, 
ante la Madre y el Hijo 
suspiraba con piedad, 
y a vecinos oratorios 
lo hace entrar su ardiente afán. 

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¡Este es el Cordero!


El Bautista presenta a Jesús
como el Siervo de Dios,
el Cordero de Dios.
Es una <epifanía>
que celebramos después del domingo
del Bautismo del Señor.

El Rito romano despliega en tres jornadas
lo que el Rito hispano concentra el día 6 de enero:
la <epifanía> o manifestación
a los Magos,
en el Bautismo en el Jordán
en las Bodas de Caná.

En el ciclo A, del Rito Romano,
contemplamos hoy al Bautista
manifestando a Cristo como Cordero.

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«Octavas Epiphaniae»


Antiguos calendarios denominaban al 13 de enero como
«octava de la Epifanía».
Son, estos, días para recordar nuestro propio Bautismo.
“La forma clásica de administrar el Bautismo es sumergir al bautizando tres veces en el agua.

No obstante, en la mayoría de los casos se derrama tres veces agua sobre la cabeza,
al tiempo que quien administra el sacramento dice:
«N., yo te bautizo en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».
[cf. Catec. 1229-1245, 1278] 
El agua simboliza purificación y nueva vida,
lo que ya se expresaba en el bautismo de conversión de Juan el Bautista.
El Bautismo que se administra con agua en
«nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»
es más que un signo de conversión y penitencia,
es nueva vida en Cristo.
Por eso se añaden también los signos de la unción,
la vestidura blanca
y la vela del bautismo”. 
(Youcat 195).

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Epifanía 2023 A.D.


«El día de la Epifanía lo declararon los Apóstoles fiesta solemne,
porque en él fue dado públicamente a conocer el Salvador,
por medio de una estrella,
cuando encontraron las Magos a Cristo recostado en el pesebre,
adorándole y ofreciéndole regalos, propios de la Trinidad:
oro, incienso y mirra (cf. Mt 2, 1ss; Lc 2,16),
como rey, como Dios, como hombre mortal.
Consagraron este día con celebración anual, para que reconozca el mundo al Señor
al que dieron a conocer los elementos desde el cielo.
 Asimismo, en ese mismo día Jesús fue ungido con el bautismo en el Jordán
y, rasgados los cielos, descendió el Espíritu Santo,
declarando que Jesús era el Hijo de Dios.
A este día se le llama Epifanía,
porque en él, Cristo se manifestó a los gentiles.
Epifanía es palabra griega 
que en latín se traduce por aparición o manifestación.
Por tres razones recibió ese día este nombre:
porque en su bautismo Cristo fue presentado a los pueblos,
también porque en ese día fue anunciado a los Magos por una estrella,
asimismo, porque fue manifestado a muchos por su primer milagro:
el agua convertida en vino.
 Refiere Casiano que, entre los egipcios, la solemnidad de la Natividad y de la Epifanía no se celebran en fechas distintas, como ocurre en Occidente, sino en una única festividad. Y en ella se envían cartas del patriarca de Alejandría a todas las iglesias y monasterios de Egipto, en las que se les da a conocer el comienzo de la Cuaresma y la fecha de la Pascua
 S. Isidoro, Los Oficios de la Iglesia, XXVII


Icono presentando conjuntamente el anuncio a los pastores,
la adoración de los magos y el baño por las parteras

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Días epifánicos 2023

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Mañana, en san Pedro, se celebran las exequias por el Papa emérito Benedicto XVI.

<Te pedimos, Dios santo,
que, perdonando todos sus pecados,
ilumines con luz celestial
[al que fue Papa de Roma, Benedicto,]
a nuestros familiares y amigos difuntos.
Y si quedaron manchados por algún mal de la tierra,
queden limpios por el perdón de tu misericordia,
por Cristo Señor y Redentor eterno>.
Oración Post Sanctus Misal Hispano Mozárabe

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San José 2023


El Rito hispano celebra hoy, 3 de enero, la solemnidad del Custodio del Redentor.
«Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José».
Los dos evangelistas que evidenciaron su figura, Mateo y Lucas, refieren poco,
pero lo suficiente para entender qué tipo de padre fuese y la misión que la Providencia le confió.

Sabemos que fue un humilde carpintero (cf. Mt 13,55), desposado con María (cf. Mt 1,18; Lc 1,27);
un «hombre justo» (Mt 1,19), siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios manifestada en su ley (cf. Lc 2,22.27.39) y a través de los cuatro sueños que tuvo (cf. Mt 1,20; 2,13.19.22).
Después de un largo y duro viaje de Nazaret a Belén, vio nacer al Mesías en un pesebre, porque en otro sitio «no había lugar para ellos» (Lc 2,7).
Fue testigo de la adoración de los pastores (cf. Lc 2,8-20) y de los Magos (cf. Mt 2,1-12), que representaban respectivamente el pueblo de Israel y los pueblos paganos.

Tuvo la valentía de asumir la paternidad legal de Jesús, a quien dio el nombre que le reveló el ángel: «Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21). Como se sabe, en los pueblos antiguos poner un nombre a una persona o a una cosa significaba adquirir la pertenencia, como hizo Adán en el relato del Génesis (cf. 2,19-20).
En el templo, cuarenta días después del nacimiento, José, junto a la madre, presentó el Niño al Señor y escuchó sorprendido la profecía que Simeón pronunció sobre Jesús y María (cf. Lc 2,22-35).
Para proteger a Jesús de Herodes, permaneció en Egipto como extranjero (cf. Mt 2,13-18). De regreso en su tierra, vivió de manera oculta en el pequeño y desconocido pueblo de Nazaret, en Galilea —de donde, se decía: “No sale ningún profeta” y “no puede salir nada bueno” (cf. Jn 7,52; 1,46)—, lejos de Belén, su ciudad de origen, y de Jerusalén, donde estaba el templo. Cuando, durante una peregrinación a Jerusalén, perdieron a Jesús, que tenía doce años, él y María lo buscaron angustiados y lo encontraron en el templo mientras discutía con los doctores de la ley (cf. Lc 2,41-50).

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