
“A fin de que no olvidéis esta vigilia de la noche,
que ha sido para vosotros más hermosa que el día,
a fin de que no olvidéis esta hora,
en la que habéis gustado la divinidad,
os mando también esto,
amados míos e hijos del Misterio:
Que entre vosotros,
se conserve con cuidado este memorial hasta el final.
Hermanos, hacedlo siempre por mí y haced memoria de mí.
Habéis comido mi cuerpo,
¡no me olvidéis!
Habéis bebido mi sangre,
¡no me deshonréis!
Que este gran memorial permanezca en la Iglesia,
y esta Pascua en el corazón del universo.
Que este día sea santo,
bendito y espléndido,
más que cualquier otro día”.
Cirilonas, Homilía 1 sobre la Pascua del Señor
***

























