El Papa Francisco
-sobre el compartir nuestros bienes-
ha indicado que podemos hacernos tres preguntas.
La primera: ¿doy?
La segunda: ¿cuánto doy?
La tercera: ¿Cómo doy?

¿cómo da Jesús, con la caricia del amor
o como quien paga una tasa?
Así, ha seguido preguntado:
“cuando ayudas a una persona,
¿la miras a los ojos?
¿Le tocas la mano?
Es la carne de Cristo, es tu hermano, tu hermana».




