Para pedir el don de la Fe

Monasterio normando de S. Wandrille (Francia)

¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!

Estos textos evangélicos nos pueden ayudar

-en nuestro tiempo de oración-

para pedir que se incremente nuestra fe:

    • La voluntad de Dios es que creáis en Aquel que ha enviado.
    • El que cree en Mí tiene la vida eterna.
    • Al que cree en Mí le brotarán del corazón ríos de agua viva.
    • ¡No se turbe vuestro corazón! Creed en Dios y creed también en Mí.
    • El que cree en Mí no está condenado, sino el que no cree.

Los antiguos repetían los textos como jaculatorias. Es uno de los métodos más clásicos de plegaria. Algunos llamaban “oración del corazón” a la repetición del texto: “Jesús, ten piedad de mí que soy un pecador”.

Él está ahí…

“Soy yo; no temas”
(Mt 14, 27; Mc 6, 50; Jn. 6, 20).

Aunque no lo veas
Él está ahí.
Levanta tu corazón hacia Él,
confiando en que traerá paz a tu corazón,
y dile :

“Kyrie eleison, Señor, ten piedad.”

Cuarto domingo de Adviento

Enciende las cuatro velas de la Corona.

Reza una oración y lee un texto de la Biblia.

Haz un par de propósitos personales y uno comunitario:

Escribe a alguien;
especialmente a quien sepas que no lo espera.
Reza por tu madre.

Infórmate sobre la Hermandad hispano-mozárabe
¡Reserva la tarde del 2 de enero de 2019!

Tercer Domingo de Adviento

Enciende la tercera vela de la Corona.
Reza una oración y lee un texto de la Biblia.

Haz tres propósitos personales y uno comunitario:

El 17 dic comienza el Adviento que nos prepara
-de manera inmediata- a la Navidad:

– Escribe a alguien una carta.
– Trata de transmitir tu alegría a alguien (¿nombre?)
– Si estás enfadado con alguien…
reza por él para poder reconciliarte en breve.

Propósito comunitario:
El martes 18 de diciembre Adviento a las 19’00 h:
asistir e invitar a amigos a la Misa Hisp-Moz
en la Basílica de la Concepción
c/ Goya 26 Madrid (Metro: Velázquez)

Queremos ser presencias
capaces de inspirar fraternidad…

La lucha de Jacob con el ángel (R. M. da Silva)

Hoy se experimenta a menudo una «desertificación espiritual».
Especialmente allí donde se vive como si Dios no existiera,
nuestras comunidades cristianas están llamadas a ser
«cántaros» que apagan la sed con la esperanza,
presencias capaces de inspirar fraternidad,
encuentro, solidaridad, amor genuino y desinteresado;
han de acoger y avivar la gracia de Dios,
para no encerrarse en sí mismos y abrirse a la misión.

 

Papa Francisco