Recién comenzado el año nuevo…

Oh Dios, concédeme serenidad
para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
valor para cambiar las cosas que puedo cambiar
y sabiduría para conocer la diferencia;
viviendo día a día;
disfrutando de cada momento;
aceptando las adversidades
como un camino hacia la paz;
aceptando, como hizo Jesús,
este mundo pecador tal cual es,
y no como me gustaría que fuera;
creyendo que Tú obrarás siempre el bien;
así, entregándome a Tu voluntad;
pueda ser razonablemente feliz en esta vida
y alcanzar Contigo la felicidad suprema en la próxima.
Amén.”

 

(Reinhold Niebuhr, 1940).

 

San Nicolás: 6 de diciembre

Un par de días antes de La Inmaculada
la Iglesia celebra a san Nicolás.
El santo obispo de Myra (actual Turquía),
y santa Lucía, virgen de Siracusa,
han sido -durante siglos-
los heraldos populares de la Navidad.
En el <Fuero de Madrid> (1202) aparece
como una de las parroquias del lugar.
Su culto en la Villa se remonta al s. XII.

Sepulcro del santo en Bari (Apulia, Italia).

 

La esperanza de los pobres nunca se frustrará

San Miguel de Gormaz

 
«Se requiere poco para devolver la esperanza: basta con detenerse, sonreír, escuchar. Por un día dejemos de lado las estadísticas; los pobres no son números a los que se pueda recurrir para alardear con obras y proyectos. Los pobres son personas a las que hay que ir a encontrar: son jóvenes y ancianos solos a los que se puede invitar a entrar en casa para compartir una comida; hombres, mujeres y niños que esperan una palabra amistosa. Los pobres nos salvan porque nos permiten encontrar el rostro de Jesucristo» (Papa Francisco).

 

Las siete peticiones del <Padrenuestro>

“La oración del Señor contiene siete peticiones a Dios Padre.

Las tres primeras, más teologales, nos atraen hacia Él, para su gloria, pues lo propio del amor es pensar primeramente en Aquel que amamos. Estas tres súplicas sugieren lo que, en particular, debemos pedirle:

la santificación de su Nombre,
la venida de su Reino y
la realización de su voluntad.

Las cuatro últimas peticiones presentan al Padre de misericordia nuestras miserias y nuestras esperanzas:

le piden que nos alimente,
que nos perdone,
que nos defienda ante la tentación
y nos libre del Maligno”

(Compendio del Catecismo, n. 587)