
haz que merezcamos participar
de la misma bendición
que prometiste a Abrahán y a su descendencia. Amén

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Seguimos orando por Cuba


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Seguimos orando por Cuba





Santiago / Jacobo / Jaime el Mayor (El Greco)

Tumba de Aarón




AUDICIÓN:
Cantiga: Santa María Strela do día
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«Al día siguiente de la solemnidad del sagrado Corazón de Jesús, la Iglesia celebra la memoria del Corazón inmaculado de María. La contigüidad de las dos celebraciones es ya, en sí misma, un signo litúrgico de su estrecha relación: el mysterium del Corazón del Salvador se proyecta y refleja en el Corazón de la Madre que es también compañera y discípula. Así como la solemnidad del sagrado Corazón celebra los misterios salvíficos de Cristo de una manera sintética y refiriéndolos a su fuente – precisamente el Corazón -, la memoria del Corazón inmaculado de María es celebración resumida de la asociación «cordial» de la Madre a la obra salvadora del Hijo: de la Encarnación a la Muerte y Resurrección, y al don del Espíritu.
La devoción al Corazón inmaculado de María se ha difundido mucho, después de las apariciones de la Virgen en Fátima, en el 1917. A los veinticinco años de las mismas, en el 1942, Pío XII consagraba la Iglesia y el género humano al Corazón inmaculado de María, y en el 1944 la fiesta del Corazón inmaculado de María se extendió a toda la Iglesia.
Las expresiones de la piedad popular hacia el Corazón de María imitan, aunque salvando la infranqueable distancia entre el Hijo, verdadero Dios, y la Madre, sólo criatura, las del Corazón de Cristo”.
(Directorio Piedad Popular, n. 174)

Esta tarde inicia el Domingo
(XI del Tiempo durante el año);
III semana del Salterio.

«La devoción al Corazón de Cristo tiene un sólido fundamento en la Escritura.
Jesús, que es uno con el Padre (cfr. Jn 10,30), invita a sus discípulos a vivir en íntima comunión con Él, a asumir su persona y su palabra como norma de conducta, y se presenta a sí mismo como maestro «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). Se puede decir, en un cierto sentido, que la devoción al Corazón de Cristo es la traducción en términos cultuales de la mirada que, según las palabras proféticas y evangélicas, todas las generaciones cristianas dirigirán al que ha sido atravesado (cfr. Jn 19,37; Zc 12,10), esto es, al costado de Cristo atravesado por la lanza, del cual brotó sangre y agua (cfr. Jn 19,34), símbolo del «sacramento admirable de toda la Iglesia».
El texto de san Juan que narra la ostensión de las manos y del costado de Cristo a los discípulos (cfr. Jn 20,20) y la invitación dirigida por Cristo a Tomás, para que extendiera su mano y la metiera en su costado (cfr. Jn 20,27), han tenido también un influjo notable en el origen y en el desarrollo de la piedad eclesial al sagrado Corazón.
Estos textos, y otros que presentan a Cristo como Cordero pascual, victorioso, aunque también inmolado (cfr. Ap 5,6), fueron objeto de asidua meditación por parte de los Santos Padres, que desvelaron las riquezas doctrinales y con frecuencia invitaron a los fieles a penetrar en el misterio de Cristo por la puerta abierta de su costado. Así san Agustín:
«La entrada es accesible: Cristo es la puerta.
También se abrió para ti cuando su costado fue abierto por la lanza.
Recuerda qué salió de allí; así mira por dónde puedes entrar.
Del costado del Señor que colgaba y moría en la Cruz salió sangre y agua, cuando fue abierto por la lanza.
En el agua está tu purificación, en la sangre tu redención» (Direct Pied /Lit 167s).


El Crisma y los santos óleos son presencia de la eficacia del Espíritu del Resucitado
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Formulario en Rito hispano de este domingo pascual:
Textos propios del VI domingo de Pascua

AUDICIÓN
Himno vespertino de la Cincuentena:
Ad Cœnam Agni
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El Credo nos transmite la enseñanza bíblica: Dios es creador.
Agios, Agios, Agios.
59. ¿Qué ha creado Dios?





¿Qué pasa con los que mueren?
Creemos que las almas de todos aquellos que mueren en la gracia de Cristo
—tanto las que todavía deben ser purificadas con el fuego del purgatorio
como las que son recibidas por Jesús en el paraíso
en seguida que se separan del cuerpo, como el Buen Ladrón—
constituyen el Pueblo de Dios después de la muerte,
la cual será destruida totalmente el día de la resurrección,
en el que estas almas se unirán con sus cuerpos.
(Credo del Pueblo de Dios 28)
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Oramos hoy por el Papa Francisco, en el VIII aniversario de su elección como Obispo de Roma







