Algunas notas sobre música

 

Para leer, pensar, discutir y poner en práctica.

¿no podríamos hacer el esfuerzo de escuchar algún nuevo y bonito
Aleluya pascual
y aprenderlo en esta etapa de la Cincuentena pascual?:

«Se ha hecho cada vez más evidente el pavoroso empobrecimiento que se manifiesta allí donde se desprecia la belleza y el hombre se somete sólo a lo útil.  La experiencia ha demostrado que el atenerse únicamente a la categoría de lo “comprensible para todos” no ha conseguido que la liturgia fuera verdaderamente más comprensible, más abierta, sino más pobre.  Liturgia “simple” no significa liturgia mísera o barata; hay una simplicidad que viene de lo vulgar y otra que proviene de la riqueza espiritual, cultural e histórica».

 «También aquí se ha rechazado la incomparable música de la Iglesia en nombre de la “participación activa”; pero ¿no puede esta “participación” significar también un percibir con el espíritu, con los sentidos? ¿No hay “actividad” alguna en el escuchar, en el intuir, en el conmoverse?».

«Una Iglesia que sólo hace música “corriente” cae en la ineptitud y se hace ella misma inepta.  La Iglesia tiene el deber de ser también “ciudad de gloria”, ámbito en que se recogen y se elevan a Dios las voces más profundas de la humanidad.  La Iglesia no puede contentarse sólo con lo ordinario, con lo acostumbrado, debe despertar las voces del cosmos, glorificando al Creador y descubriendo al mismo cosmos su magnificencia, haciéndolo hermoso, habitable y humano».

Un buen ejemplo nos está ofreciendo el coro de «Gothia» con su trabajo semanal: aprendizaje, ensayos y oferta a la celebración. Con la felicitación un ruego para que todos nos sintamos corresponsables.

Acontece algo…

Agnus Dei de Chagall en Reims

Celebramos la acción litúrgica por excelencia cada domingo en la Eucaristía. Convocamos en Madrid al Pueblo de Dios cada martes para la celebración en el antiguo Rito de la España goda. Pero, ¿nos damos cuenta de lo que «traemos entre manos»? He aquí un texto interesante para leer, pensar y sobre el que discutir:

 «La liturgia no es un show, no es un espectáculo que necesite directores geniales y actores de talento. La liturgia no vive de sorpresas “simpáticas”, de ocurrencias “cautivadoras”, sino de repeticiones solemnes. No debe expresar la actualidad, el momento efímero, sino el misterio de lo Sagrado.  Muchos han pensado y dicho que la liturgia debe ser “hecha” por toda la comunidad para que sea verdaderamente suya.  Es ésta una visión que ha llevado a medir el “resultado” de la liturgia en términos de eficacia espectacular, de entretenimiento.  De este modo se ha dispersado el proprium litúrgico, que no proviene de lo que nosotros hacemos, sino del hecho de que aquí acontece Algo que todos nosotros juntos somos incapaces de hacer.  En la liturgia opera una fuerza, un poder que ni siquiera la Iglesia entera puede conferirse: lo que en ella se manifiesta es lo absolutamente Otro que, a través de la comunidad (la cual no es dueña, sino sierva, mero instrumento), llega hasta nosotros».

Antífona final a María 

Stuck, La Madre al pie del madero

En las <Orientaciones> que la Santa Sede daba
para el <Año mariano>
se hablaba de la invocación final
a la Bienaventurada Virgen María:

“Es costumbre muy difundida que la asamblea dominical,
después del saludo ritual de despedida,
permanezca todavía en el recinto para terminar con un canto” (n. 21).
Y se añadía:
“Sería apropiado que […] este canto,
siempre con relación al tiempo litúrgico,
se dirigiera a la madre de Jesús.
Podría cantarse, por ejemplo, […] en el Tiempo Cuaresma,
la antífona Ave, Regina caelorum 
o un canto que conmemore el camino de fe de la Virgen
o su participación en el misterio de la Cruz”.

Así pinta Vrubel el camino de la fe de María Dolorosa

 

Bautismo y Eucaristía

“Todos los sacramentos son <sacramenta paschalia>, es decir, acciones sagradas de culto que nos permiten participar en la muerte y resurrección del Señor. Tan esencialmente son misterios pascuales estos dos sacramentos, que en la antigua Iglesia eran administrados durante la noche de Pascua, es decir, dentro de la celebración litúrgica pascual. Todavía hoy queda dentro de la vigilia pascual la bendición solemne de la pila bautismal (y renovación de las promesas del bautismo), y si es cierto que los Santos Oleos fueron consagrados ya el Jueves santo, dicha acción sagrada está, estrechamente relacionada con el acontecimiento  pascual”.

Hna. Theofora Schneider,
Introducción a “Nuestra Pascua”

Se acerca la Pascua

De nuevo, Pascua…

“Pero, ¿cómo es posible todo esto? ¿No pasó ya, para no poder repetirse, la muerte de Cristo? ¿Cómo puede su Pascua ser nuestra Pascua?

En el orden de la naturaleza y en el ámbito de la historia, ciertamente sí, la Pascua de nuestro Señor tuvo lugar una vez y acabó para siempre. En el tiempo, la muerte de Cristo no puede repetirse. Corporal y materialmente nuestro Señor no vuelve a derramar su sangre en la cruz. Y, sin embargo, la sangre del Cordero, que un día fluyera en la cruz, sigue fluyendo también hoy; a través de todos los siglos, Cristo repite su marcha al Padre, su Pascua es, como enseñan los Santos Padres, una realidad perenne. Pero esta constante presencia de la Pascua es de distinto tipo de aquella realidad histórica y cruenta de la Cruz. La Pascua de Cristo es para nosotros una realidad presente, como lo fue ya, antes de la muerte cruenta en la cruz sobre el Gólgota, en el cenáculo, cuando Cristo dio cumplimiento a la Passah [Pascua] judía y festejó con los discípulos su “paso” de este mundo al Padre como Pascua de la Nueva Alianza.

Oración, limosna y ayuno en Cuaresma ’19

Nunca se ayuna porque sí, ni porque toca, ni porque siempre se ha hecho así. Se ayuna para vivir en la libertad de los hijos de Dios y como un camino de abrir el corazón para tener los sentimientos del Corazón de Cristo, lleno de humildad y ternura.

La limosna y toda generosidad con los más necesitados es la «prueba del algodón»  que nos dice que hemos acertado de lleno en el camino de la santidad.

+ Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

La belleza en la celebración

<Árbol de la vida> (Quintanilla de las viñas)

La verdadera belleza es el amor de Dios que se ha revelado definitivamente en el Misterio pascual.

La belleza de la liturgia es parte de este misterio; es expresión eminente de la gloria de Dios y, en cierto sentido, un asomarse del Cielo sobre la tierra.

La belleza, por tanto, no es un elemento decorativo de la acción litúrgica; es más bien un elemento constitutivo, ya que es un atributo de Dios mismo y de su revelación.

Conscientes de todo esto, hemos de poner gran atención para que la acción litúrgica resplandezca según su propia naturaleza.

(Exhortación Sacramentum caritatis, 35)

Celebrando bien…

“El primer modo
con el que se favorece
la participación del Pueblo de Dios
en el Rito sagrado
es la adecuada celebración del Rito mismo.

El “ars celebrandi” (arte de celebrar)
es la mejor premisa para la participación activa.
El “ars celebrandi” proviene de la obediencia fiel
a las normas litúrgicas en su plenitud,
pues es precisamente este modo de celebrar
lo que asegura desde hace dos mil años
la vida de fe de todos los creyentes,
los cuales están llamados a vivir la celebración
como Pueblo de Dios, sacerdocio real, nación santa
(cf. 1 P 2,4-5.9)

[Exhortación Sacramentum caritatis, 38]

Enmanuel, Rey, Legislador, Esperanza:

son los títulos mesiánicos del día 23 de diciembre

Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro,
esperanza de las naciones y salvador de los pueblos:
ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

Mateo cita en su evangelio, como realizada en Jesús, la vieja profecía: “Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que Dios había dicho por medio del profeta Isaías: <Una joven virgen quedará encinta y tendrá un hijo. Llamarán a ese niño Enmanuel que significa Dios con nosotros>” (cf. Mateo 1, 22ss; Isaías 7, 14). La virgen embarazada es el signo, la señal prodigiosa, que Dios ofrece de su presencia. “¡Enmanuel!” será la invocación del pueblo ante cualquier dificultad o temor (cf. Is 8, 8. 10). Una presencia divina no es pasiva. Dios se hace presente como aquel que interviene en la vida del pueblo; de ahí, los dos títulos mesiánicos – Rey y Legislador – que hacen comprender el misterio esperado: “Habrá un día en que se dirá: <He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado para que nos salvase; éste es el Señor a quien hemos esperado; nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación” (Isaías 25, 9).

Sigue leyendo

Rey, Deseado y Piedra angular:

 son los títulos mesiánicos del día 22 de diciembre

Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos,
Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo:
ven y salva al hombre,
que formaste del barro de la tierra.

“Llegan días –dice el Señor- en que suscitaré a David un Renuevo justo; y El reinará como rey” (Jeremías 23, 5). “Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Isaías 9, 6). En efecto, su nombre es “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19, 16 cf. Apocalipsis 15, 3). El rey de Israel será soberano universal: “Juzgará entre las naciones, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas” (Isaías 2, 4 cf. Jeremías 10, 7; Daniel 7, 14). Aunque las naciones se esfuercen por conseguir tesoros materiales, el auténtico deseo del corazón, su tesoro es el que viene (cf. Ageo 2, 8; Isaías 11, 10). «Porque él es nuestra paz: quien de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad» (Efesios 2, 14); de modo que ambos pueblos no son ya “extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo» (Efesios 2, 19s). Jesús, Príncipe de la paz, es la piedra angular (cf. Salmo 118 (117), 22; Marcos 12, 10 y par.; Hechos 4, 11; Efesios 2, 20), piedra viva, escogida y preciosa (1 Pedro 2, 4) sobre la que estamos edificados (1 Pedro 2, 6 cf. 1 Corintios 3, 11).

Sigue leyendo