Los mártires del <domingo>

Hoy, en Cartago, ciudad de África, conmemoración de los santos mártires de Abitinia (actualmente, Túnez), que durante la persecución bajo el emperador Diocleciano, por haberse reunido para celebrar la eucaristía dominical en contra de lo establecido por la autoridad, fueron apresados por los magistrados de la colonia y los soldados de guardia. Conducidos a Cartago e interrogados por el procónsul Anulino, a pesar de los tormentos confesaron su fe cristiana y la imposibilidad de renunciar a la celebración del sacrificio del Señor, derramando su sangre en lugares y momentos distintos (año 304).

Recordamos a cristianos que han dado su vida por la espiritualidad del domingo: el primero y, a la vez, el octavo día de la semana.

En efecto, a principios del siglo IV, siendo ilícito el culto cristiano en el Imperio Romano, algunos fieles del Norte de África, celebrando el día del Señor, desafiaron la prohibición. Fueron condenados a muerte por declarar que no les era posible vivir sin reunirse para la Eucaristía: sine dominico non possumus. Estos mártires de Abitinia nos enseñan la fidelidad al encuentro con Cristo resucitado.

El cristiano no puede vivir sin participar en el Sacramento de la salvación deseando llevar a la vida lo que se celebra en el día del Señor (cf. Sacramentum Caritatis 95).

 

Corresponsables de la misión:
abriendo ventanas al mundo

Valdelateja, Burgos

Este domingo,
cuando participemos en la misa parroquial,
podemos revisar nuestro compromiso cristiano.

“Además de los catequistas,
hay que recordar las demás formas de servicio
a la vida de la Iglesia y a la misión, así como otros agentes:
animadores de la oración,
del canto y de la liturgia;
responsables de comunidades eclesiales de base
y de grupos bíblicos;
encargados de las obras caritativas;
administradores de los bienes de la Iglesia;
dirigentes de los diversos grupos
y asociaciones apostólicas;
profesores de religión en las escuelas.
Todos los fieles laicos deben dedicar a la Iglesia parte de su tiempo,
viviendo con coherencia la propia fe”.

(RM 74)

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Oramos por la unidad
pero ¿somos, también, instrumentos de unidad y de paz?

El “día del Señor”: “señor de los días”. 

«Ángel de la Resurrección» (Adi Holzer)

«La Iglesia, por una tradición apostólica, que trae su origen del mismo día de la Resurrección de Cristo, celebra el misterio pascual cada ocho días, en el día que es llamado con razón «día del Señor» o domingo.

En este día los fieles deben reunirse a fin de que, escuchando la palabra de Dios y participando en la Eucaristía, recuerden la Pasión, la Resurrección y la gloria del Señor Jesús y den gracias a Dios, que los «hizo renacer a la viva esperanza por la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos» (1 Pe, 1,3).

Por esto el domingo es la fiesta primordial, que debe presentarse e inculcarse a la piedad de los fieles, de modo que sea también día de alegría y de liberación del trabajo….el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico» (SC 106).

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Sigue leyendo

Tengamos presente en nuestras oraciones
a la Iglesia
en la unidad del Espíritu Santo

Mañana comienza el octavario o 
Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 
(18 al 25 enero).
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Hoy, día de san Antonio de Egipto,
oramos también por por el pueblo judío,
el primero a quien Dios habló desde antiguo por los profetas.
Para que el Señor
acreciente en ellos el amor de su nombre y la fidelidad a la alianza.
Dios todopoderoso y eterno,
que confiaste tus promesas a Abraham y su descendencia,
escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia,
para que el pueblo de la primera alianza
llegue a conseguir en plenitud la redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

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La liturgia:
servicio divino del pueblo y para el pueblo

¿Qué es la liturgia?
Si abrimos el Catecismo de la Iglesia católica
—subsidio siempre valioso e indispensable—
leemos que originariamente la palabra «liturgia»
significa
«servicio de parte de y en favor del pueblo» (n. 1069).
Si la teología cristiana
tomó este vocablo del mundo griego,
lo hizo obviamente pensando en el nuevo pueblo de Dios
nacido de Cristo que abrió sus brazos en la Cruz
para unir a los hombres en la paz del único Dios.
«Servicio en favor del pueblo»,
un pueblo que no existe por sí mismo,
sino que se formó gracias al Misterio pascual de Jesucristo.
De hecho,
el pueblo de Dios no existe por vínculos
de sangre, de territorio, de nación,
sino que nace siempre de la obra del Hijo de Dios
y de la comunión con el Padre que él nos obtiene.

 

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Hoy, martes, nos encontramos para la Misa en Rito Hispano.

 

¿Qué has hecho de tu bautismo?

Fuente bautismal octogonal

«Considerad el pacto que habéis hecho con Dios en el bautismo;
prometisteis que renunciabais al diablo, a sus ángeles y a todas sus obras malas;
confesasteis que creíais en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo,
y que esperabais, al final de los siglos,
la resurrección de la carne y la vida eterna».

(San Martín de Braga, + 580)Cf.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_de_Braga

Primer domingo del nuevo año y víspera de la Epifanía del Señor

Adoración de los magos, uno de los misterios del día de Epifanía

En este domingo navideño podemos recordar
algunos elementos fundamentales del domingo,
la fiesta primordial de los cristianos:

 

  1. Es el día de la Resurrección y del encuentro con el Kyrios.
  2. Es el día memorial de reunión de la comunidad.
  3. Como fiesta primordial es un día de tiempo libre (descanso) para uno, para los demás y para la creación.
  4. Conmemora el primer día de la creación y el primer día de la nueva creación: Resurrección.
  5. Su virtud se comunica en la Iniciación Xtna: Bautismo, efusión del Espíritu y Eucaristía.
  6. Día eclesial de la escucha de la Palabra y de la Eucaristía.
  7. Día sacramental (septenario).
  8. Momento para expresar la reconciliación especialmente con los pobres (día de la caridad).
  9. Es un día de alegría cristiana.
  10. Anticipa la vida eterna como anticipación de la Pascua eterna (octava dies).

Domingo dentro de la octava de Navidad

(Sagrada Familia en el Monasterio de la Natividad del Señor,  HH Benedictinas, La Piovera, Madrid)

El hecho de regalar un buen misterio del «belén»
o un icono de la Natividad del Señor
es un anuncio «plástico» del misterio que estamos celebrando.
Una buena ocasión
es el matrimonio de familiares o amigos
o una fiesta de Reyes.

 

El Papa Francisco nos ha felicitado las pascuas
con una preciosa Carta sobre el «pesebre navideño»: