Un pensamiento en “En verano, pedalea…

  1. Aceptamos el reto.
    En la bicicleta de la vida,
    démonos un paseo imaginario:
    Arrancamos vacilantes, titubeantes.
    Con la práctica,
    (falsas seguridades, consolaciones…)
    tenemos el espejismo de creer que,
    dominamos la situación.
    Pero, instalados ahí,
    se nos viene encima
    un conductor imprudente, (el Mundo),
    que no respeta nuestro espacio.
    Casi nos arrolla.
    Nos tambaleamos.
    Nos “asalta” un pensamiento:
    el coche se vé más fuerte,
    más confortable. Nos dá más poder.
    Serás el amo de la carretera…
    Pues sí. Nos seduce la idea.
    Pero hay una voz que nos dice,
    a contracorriente, tu esfuerzo,
    se verá recompensado. Dále valor.
    Te propusiste una meta:
    Cúmplela.
    Y sentirás el gozo de haber hecho bien,
    lo que tenias que hacer.
    Disfrúta del paseo.
    Hay de todo,
    belleza, alegría… y dolor, tambien.
    Detente en la orilla, si alguien te necesita.
    Y sobre todo, RESPIRA.
    Hay un AIRE a tu alrededor,
    y, dentro de tí,
    que te impulsa a seguir adelante,
    hacia la meta.
    El equlibrio lo mantendremos,
    mirando al frente.
    Disfrurando, sí, pero
    sin hacer caso
    de las seducciones que,
    quieren apartarnos de lo Esencial.
    ¡Buen verano, amigos!

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