Hablar de los difuntos y hablar de Dios

¿Podemos o debemos hablar de la muerte con los niños, nuestros hijos, sobrinos, o nietos?. El hecho de la muerte es inevitable también para los niños. Tarde o temprano se encontrarán con ella. Es inútil querer ocultarlo o disimularlo, lo mismo que la sexualidad, el origen de la vida, los divorcios y otras realidades dolorosas y difíciles.

En realidad, la dificultad la tenemos los adultos no los niños. La muerte, por otra parte, es un hecho «natural» de la vida. A los niños les podemos ayudar a comprenderlo mirando las hojas secas del otoño, por ejemplo. No podemos engañar a los niños poniendo en cuestión la imagen de Dios. Evitemos absolutamente la idea de que «Dios lo quería para sí y por eso se lo ha llevado» y tantas otras cosas parecidas.

 Lo único que sabemos es que Dios es un «Dios de vivos, no de muertos».  

 Y por tanto, para Dios y «en Él», todos estamos vivos, porque El no distingue entre vivos y muertos como hacemos nosotros.

 Los niños no son unos «angelitos»: sufren y se interrogan, como todos. Debemos tomarlos en serio, pero sin hacer de ellos unos adultos en pequeñito. En todas las cosas debemos ponernos a la altura de su capacidad, lo cual no significa hablar en diminutivos no hablarles de sueños y mundos inexistentes, fantasías que son perores que la realidad.

 ***

 ¿Y cómo hablar de Dios ahora que la vida está tan cara?

 Y cómo seguir hablando de esperanza -me pregunto yo ahora-, mientras miles de hombres mueren bajo las bombas …? ¿Cómo tratar de dar un poco de luz, un poco de paz, cuando sé que todos -los que esto leen- viven en estos días asustados por lo que leen en los periódicos o ven en la televisión?

 ¿No sería mejor -me digo- descansar por algún tiempo, ya que los más pensarán que estas líneas son sólo eso: palabras?.

 Palabras que no impedirán una sola muerte y que pueden hasta sonar como blasfemas cuando sólo un tremendo silencio de vergüenza debería caer sobre nosotros.

 Ser hombre es cosa difícil, lo sé. Pero hay circunstancias en que esa dificultad se multiplica y uno hasta preferiría ingresar en otra raza, no se: la de los ciervos o la de las palomas. O ser como el aire, que no mata. O como el agua, que nunca dispara.

 Y sin embargo somos hombres.

 Hombres de la misma raza que los que -a un lado o al otro- bombardean;  de la misma raza también de los que mueren.

 Uno no elige lo que es. Y somos tan hermanos de los que matan como de los que mueren.

 … un extracto de «Hacer la paz» de mi maestro el P. José Luis Martín Descalzo

2 comentarios en “Hablar de los difuntos y hablar de Dios

  1. ¡Cuánto admiro al Padre Martin Descalzo!
    Durante años guardé un artículo suyo, publicado en ABC:
    «COCINAR COMO QUIEN OFICIA» ¡Precioso, como todo lo que escribió!
    Cuando mis hijos me dicen: Mamá, ¡qué rico está ésto!, siempre les contesto:
    Es que está hecho con AMOR.
    Como ya se saben mi respuesta, la corean conmigo.

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