María, Hija de Sión

<Aleluya.
Fue ilustre hija de Sión y la más esclarecida de toda la tierra, aleluya.
V/. Aleluya. Bendita seas tú de Dios en toda la casa de Jacob.
Tú, gloria de Jerusalén, tú, honra de tu pueblo.
 R/. En toda la tierra, aleluya>.

 

La tradición litúrgica hispana (visigótico-mozárabe),
en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María,
canta este texto para acompañar la presentación de los dones (Sacrificium).

El canto ofertorial hispano, tras recoger el famoso título <Hija de Sión>
cita la primera parte del versículo donde Ozías dice a Judit:

 

“¡Bendita seas, hija del Dios Altísimo más que todas las mujeres de la tierra!
Y bendito sea Dios, el Señor,Creador del cielo y de la tierra,
que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos (Judit 13, 18).

 

La victoria de aquella mujer, Judit, sobre Holofernes, enemigo de Israel,
es tipo y figura de la Mujer que aplasta la cabeza del Enemigo del género humano.

 

Un pensamiento en “María, Hija de Sión

  1. Judit, mujer con “todas” las armas de mujer, logra la victoria.
    La Mujer que aplasta la cabeza del Enemigo solo tiene un arma… ser madre.

    Otro año en que se acerca la confusión, incluso en la liturgia del día 8, entre la inmaculada concepción y la concepción virginal.
    Ante la “Madre” del Señor, primero en su mente y corazón y luego en su seno, insistir en excesivos detalles y adornos de concepción y pureza, es tema casi de mitos antiguos y de monjes célibes.
    Toda maternidad es sagrada. En nuestro credo, el Salvador fue concebido por obra del Espíritu Santo, de María la Virgen.
    Ahí me quedo para meditar y orar. Es mas que suficiente.

    Si digo algo deficiente o equivocado pido perdón de antemano. Aún soy catecúmeno aunque bautizado.

    Y acabo de terminar mi doméstica corona de Adviento (voy con retraso) sobre un precioso plato de cerámica azul, una vieja pandereta sin piel, ramas verdes de arizónica muy resinosa cortadas de mi jardín hace un rato, alambre verde y cintas roja y dorada. Las velas blancas y finas, antiguas con adornos dorados. Nada espectacular pero con todo cariño y emoción.
    Si mozarabia dejara poner imágenes lo haría…

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