Tiempo de Pascua 2023


Dice la Iglesia sobre el Cirio que en esta Cincuentena ilumina las celebraciones litúrgicas:
<Prepárese el cirio pascual que, para la veracidad del signo, ha de ser de cera, nueva cada año, único, relativamente grande, nunca ficticio, para que pueda evocar realmente que Cristo es la luz del mundo.
La bendición del cirio se hará con los signos y las palabras propuestas por el Misal o con otras, aprobadas por la Conferencia de Obispos.

La procesión en la que el pueblo entra a la iglesia se ilumina únicamente por la llama del cirio pascual. Del mismo modo que los hijos de Israel durante la noche eran guiados por una columna de fuego, así los cristianos siguen a Cristo resucitado. Nada impide que a las respuestas «Demos gracias a Dios» se añada a alguna aclamación dirigida a Cristo [p. e.: ¡Oh Luz gozosa!].

La llama del cirio pascual pasará poco a poco a las velas que los fieles tienen en sus manos, permaneciendo aún apagadas las lámparas eléctricas> (FP 82s).


Celebración de la Noche Santa de Pascua en la basílica de la Dormición de Jerusalem (Agya Sion).

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Viernes de Pascua I


Cruz pascual en el monasterio benedictino de la Nat. del Señor (Madrid)

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¡Árbol lleno de luz, árbol hermoso,
árbol ornado con la regia púrpura,
y destinado a que su tronco digno
sintiera el roce de la carne pura!

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En Jerusalem se venera un Sepulcro vacío…
Jesús es el Viviente.

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Al partir el pan: Emaús


Velázquez, Los dos de Emaús (1618)

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Emaús:
Santuario de Emaús
Se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan
(cf. Lc 24,13ss).
Los discípulos de Emaús

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¿Qué has visto María?


Cristianos,
ofrezcamos al Cordero pascual
nuestro sacrificio de alabanza.
El Cordero ha redimido a las ovejas:
Cristo, el inocente,
reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la vida se enfrentaron
en un duelo admirable:
el Rey de la vida estuvo muerto,
y ahora vive.

Dinos, María Magdalena,
¿qué viste en el camino?
He visto el sepulcro del Cristo viviente
y la gloria del Señor resucitado.

He visto a los ángeles,
testigos del milagro,
he visto el sudario y las vestiduras.
Ha resucitado a Cristo, mi esperanza,
y precederá a los discípulos en Galilea.

Sabemos que Cristo resucitó realmente;
tú, Rey victorioso,
ten piedad de nosotros.

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Junto al Sepulcro, con la Iglesia orante


“El Sábado santo se caracteriza por un profundo silencio.
Las iglesias están desnudas…
Los creyentes, mientras aguardan el gran acontecimiento de la Resurrección,
perseveran con María en la espera, rezando y meditando.


En efecto, hace falta un día de silencio para meditar en la realidad de la vida humana,
en las fuerzas del mal y en la gran fuerza del bien
que brota de la pasión y de la resurrección del Señor.

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Viernes del perdón


El Viernes santo es el día en que se conmemora la pasión, crucifixión y muerte de Jesús.
En este día, la liturgia de la Iglesia no prevé la celebración de la santa misa, pero la asamblea cristiana se reúne para meditar en el gran misterio del mal y del pecado que oprimen a la humanidad, para recordar, a la luz de la palabra de Dios y con la ayuda de conmovedores gestos litúrgicos, los sufrimientos del Señor que expían este mal.

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Preparando la Pascua: el «Regina caeli»


<Durante el tiempo pascual, por disposición del Papa Benedicto XIV (20 de abril de 1742),
en lugar del Ángelus Domini se recita la célebre antífona Regina caeli.
Esta antífona, que se remonta probablemente al siglo X-XI,
asocia de una manera feliz el misterio de la encarnación del Verbo (el Señor, a quien has merecido llevar)
con el acontecimiento pascual (resucitó, según su palabra),
mientras que la «invitación a la alegría» (Alégrate)
que la comunidad eclesial dirige a la Madre por la resurrección del Hijo,
remite y depende de la «invitación a la alegría» («Alégrate, llena de gracia»: Lc 1,28)
que Gabriel dirigió a la humilde Sierva del Señor, llamada a ser la madre del Mesías salvador.
Como se ha sugerido para el Ángelus,
será conveniente a veces solemnizar el Regina caeli,
además de cantar la antífona,
mediante la proclamación del evangelio de la Resurrección>.
(San Pablo VI, Marialis Cultus, n. 196).

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