Antífona mariana en la Cincuentena

Este sábado es una ocasión muy adecuada para recordar que
el Cardenal Cisneros (+1517) añadió al Ordinario de la Misa
del Rito Gotho-Hispano o Mozárabe
una antífona a la Virgen María (Salve Regina).

Desde 1742, por indicación del papa Benedicto XIV,
otra antífona, el Regina Cœli, sustituye el rezo del Angelus
durante el tiempo pascual o Cincuentena.
VIDEO:
<Expediente Cisneros>:

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Profesemos con los labios…

Cristo resucitado se aparece a María Magdalena junto al árbol de la vida

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¿De qué modo se hace posible la actualización del misterio pascual de Cristo?
El Papa san Juan Pablo II, a los 25 años de la constitución Sacrosanctum Conciliumescribió:
«Para actualizar su misterio pascual, Cristo está siempre presente en su Iglesia,
sobre todo, en las acciones litúrgicas.
La liturgia es, por consiguiente, el lugar privilegiado del encuentro de los cristianos con Dios
y con quien él envió, Jesucristo (cf. Jn 17, 3)» (Vicesimus quintus annus, n. 7).
En la misma línea leemos en el Catecismo de la Iglesia católica:
«Toda celebración sacramental es un encuentro de los hijos de Dios
con su Padre, en Cristo y en el Espíritu Santo,
y este encuentro se expresa como un diálogo a través de acciones y de palabras»
(n. 1153).

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Cristología hispano-galicana

San Cesáreo de Arlés (+543), siguiendo a Orígenes y a san Ambrosio, refiere la leyenda según la cual el Calvario o Gólgota sería el mismo monte sobre el que Abraham habría ofrecido a su hijo Isaac. El promontorio donde murió Jesús, el Cristo, era el mismo sitio que ocultaba la cueva donde estaba sepultado Adán: allí donde había matado la humana soberbia, allí se desbordó la divina misericordia (cf. Serm. 84,5). 

El obispo de Arlés, vicario del Papa para Galia e Hispania, profundiza en el artículo del Credo <descendió a los infiernos>. La catequesis del obispo era sencilla: descendió al abismo para liberar a los “antiquos sanctos” del poder de Satanás (cf. Serm. 3; 97). 

San Cesáreo muestra el misterio de la salvación anunciando el misterio de la Cruz sirviéndose de varias tipologías o figuras del Antiguo Testamento. De hecho, presenta a Cristo como nuevo Adán, auténtico Sacerdote (verus Pontifex), Samaritano, León Serpiente. 

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Lecturas para nosotros y para los amigos…

 

Mediando mayo, san Isidro…

Hoy, yendo a la Pradera del Santo o la Colegiata, celebramos
el V domingo de Pascua: la fiesta central de los cristianos.
San Isidro vivió la Pascua como los días centrales del año.
Mañana, día 16, en las parroquias
se celebrará al santo patrón de Madrid.
La visita a la fuente de san Isidro
-para hacer memoria del propio Bautismo-
arranca de las costumbres de los mozárabes madrileños:
la rusticatio paschalis.

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Domingo III de Pascua / Día del trabajo

Consagración del agua en la fuente bautismal durante la Noche pascual.

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​Los antiguos llamaban Iubilate al III domingo de Pascua.
En el evangelio se proclama una aparición del Señor Jesús
a sus discípulos. Este año podemos leer despacio:
Juan 21,1-19 y todo el capítulo 5 del libro del Apocalipsis.
Con el último libro de la Revelación contemplaremos
la adoración del Cordero degollado y glorioso.

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Somos hijos de nuestro Padre Dios

Fuente del san Isidro en la Ermita (Madrid): bendición pascual del agua y de la sal en recuerdo de nuestro Bautismo
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En el Bautismo Dios nos ha acogidos como hijos.
Él es nuestro Padre que nos ha hecho hermanos de Cristo por el sacramento
y nos envía su Espíritu para nuestra santificación:
«Hijo mío que estás en la tierra, preocupado, solitario, tentado,
yo conozco perfectamente tu nombre y lo pronuncio como santificándolo,
porque te amo.
No, no estás solo, sino habitado por Mí,
y juntos construiremos este reino del que tú vas a ser el heredero.
Me gusta que hagas mi voluntad porque mi voluntad es que tú seas feliz,
ya que la gloria de Dios es el hombre viviente.
Cuenta siempre conmigo y tendrás el pan para hoy, no te preocupes,
sólo te pido que sepas compartirlo con tus hermanos.
Sabes que perdono todas tus ofensas antes incluso de que las cometas,
por eso te pido que hagas lo mismo con los que a ti te ofenden.
Para que nunca caigas en la tentación cógete fuerte de mi mano
y yo te libraré del mal, pobre y querido hijo mío».
(Padre Martín Descalzo)

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Oración pascualSalmo 149: Cantad al Señor un cántico nuevo. Aleluya.

Coro de monjes de la Abadía de San Isidro de Dueñas.

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Pascua de alegría y esperanza

Las obras de misericordia nos recuerdan que damos sepultura a los difuntos y oramos por ellos
porque tenemos certeza de la Resurrección de Cristo
y fe esperanzada en el misterio de la resurrección de la carne.

​»El agua cuando supera los diques suele tener un efecto devastador.
Con nuestro bautismo hemos sido sumergidos en la muerte de Cristo.
En su bautismo en nosotros, y en nuestro bautismo en Él,
se puede ver un cierto desbordarse de las aguas;
un desbordarse, sin embargo, que destruye la muerte.
Para esto el Espíritu Santo desciende en el bautismo de Jesús
(la paloma recuerda el fin del diluvio) como signo de que la tierra ya se puede habitar,
para hacer de nosotros esta tierra nueva en la que reside el amor del Dios vivo.
Sí, la tierra de los hombres, nuestra tierra,
cualesquiera que hayan sido sus devastaciones, es habitable,
pues el amor del Dios vivo ha puesto en ella su morada
y porque el hombre, convertido en Dios, puede a su vez morar en él,
preparando de este modo la tierra nueva en que habitará la justicia».
(P. Jean Corbon)

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Octava de Pascua ’22:
¡Cristo ha resucitado!

La celebración de la Pascua se continúa durante el tiempo pascual.
Los cincuenta días que van del domingo de Resurrección
al domingo de Pentecostés se celebran con alegría,
como un solo día festivo, más aún, como el «gran domingo».
Para aquellos adultos que han recibido
los tres sacramentos de la iniciación cristiana durante la Vigilia pascual,
este tiempo ha de considerarse como un tiempo de «mistagogia».
En todas partes, durante la octava de Pascua
se hace memoria en la plegaria eucarística
de los que han recibido el bautismo en la Vigilia pascual.
(Cf. Fiestas Pascuales, nn. 100)
Bendición del cirio y canto del Pregón (Exultet) en la basílica de la Santa Sión (Dormición) en la ciudad santa de Jerusalén
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El cirio pascual, que tiene su lugar junto al ambón o junto al altar, se enciende al menos en todas las celebraciones litúrgicas de una cierta solemnidad de este tiempo, tanto en la Misa como en Laudes y Vísperas hasta el domingo de Pentecostés.
(Cf. Fiestas Pascuales, n. 99)

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Pascua del Señor 2022

Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe (cf. 1 Co 15,12.16-20).
«La Resurrección constituye -ante todo-
la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó.
Todas las verdades, incluso las más inaccesibles al espíritu humano,
encuentran su justificación si Cristo, al resucitar,
ha dado la prueba definitiva de su autoridad divina según lo había prometido»
(Cat. n. 651).

Celebramos la Pascua de Cristo con «sacramentos pascuales».
Solemos reservar el domingo, desde el sábado por la tarde,
la Cincuentena pascual para celebrar los sacramentos
del Bautismo, la Crismación/Confirmación y la primera Eucaristía:
son sacramentos que nos vinculan con la Pascua de Cristo.
“Todos los Sacramentos son un encuentro con Cristo,
que es él mismo el sacramento original.
Hay sacramentos de la Iniciación, que introducen en la fe:
Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
Hay sacramentos de curación:
Penitencia y Unción de enfermos.
Y hay sacramentos que están al servicio de la comunión y misión de los fieles:
Matrimonio y Orden. [Cf. Catec. 1210-1211]
El Bautismo vincula a Cristo.
La Confirmación nos concede su Espíritu Santo.
La Eucaristía nos hace uno con él.
La Penitencia nos reconcilia con Cristo.
Mediante la Unción de los enfermos es Cristo quien cura, fortalece y consuela.
En el sacramento del Matrimonio Cristo promete su amor en nuestro amor y su fidelidad en nuestra fidelidad.
Mediante el sacramento del Orden los sacerdotes son capacitados para perdonar pecados y celebrar la Santa Misa”
(Youcat 193)

Son interesantes, en el ámbito hispano,
las enseñanzas sobre los sacramentos de
san Paciano de Barcelona, san Martín de Dumio, san Isidoro de Sevilla y san Ildefonso de Toledo, entre otros.
Los tres sacramentos de Iniciación (Bautismo, Crismación y Eucaristía)
han sido celebrados -por la liturgia visigótico-mozárabe-
en la misma acción litúrgica (conjuntamente).
Los cristianos orientales continúan con la misma práctica.

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