


Fuente bautismal octogonal
(San Martín de Braga, + 580)Cf.

Adoración de los magos, uno de los misterios del día de Epifanía

(Sagrada Familia en el Monasterio de la Natividad del Señor, HH Benedictinas, La Piovera, Madrid)

«Jesucristo es el Jesús de Nazaret del que hablan los Evangelios,
el hijo de María y Unigénito de Dios,
verdadero Dios y verdadero hombre,
revelación plena de la Verdad divina, único Salvador del mundo:
«por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre»».
24 de diciembre:
<Conmemoración
de todos los santos antepasados de Jesucristo,
hijo de David, hijo de Abrahán, hijo de Adán, es decir,
los padres que agradaron a Dios y fueron hallados justos
y murieron en la fe sin haber recibido las promesas,
pero viéndolas de lejos y saludándolas,
de los cuales nació Cristo según la carne,
que es Dios bendito sobre todas las cosas
y por todos los siglos>.
Hoy sabréis que viene el Señor
y mañana contemplaréis su Gloria.

“El verdadero Cristo cósmico está presente activamente
en los diversos miembros de su cuerpo, que es la Iglesia.
Los cristianos no dirigen su mirada a fuerzas cósmicas impersonales,
sino al amor afectuoso de un Dios personal.
Y no se encierran en un esquema cíclico de acontecimientos cósmicos,
sino que se centran en el Jesús histórico,
especialmente en su crucifixión y en su resurrección».
Oremos:
Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro,
esperanza de las naciones y salvador de los pueblos:
ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

El calendario hispano-mozárabe actual propone el 22 de diciembre como la fiesta del Obispo de Sevilla. Una figura que nos ayuda a vivir el misterio de la presencia de Cristo.
<Desde el año 415 hasta el año 711 el legado cultural romano cristiano continuó en la península ibérica de mano de los visigodos. En este periodo, y a lo largo de la Edad Media, un hombre clave en la cultura española fue San Isidoro de Sevilla (560-636).
Su pedagogía tiene dos vertientes y dos metas: instruir a los clérigos para la Iglesia y formar a soldados y gobernantes para la patria. Isidoro llegó a ser uno de los hombres más sabios de su época, aunque al mismo tiempo era un hombre de profunda humildad y caridad. Fue un escritor muy leído. Se le llamó el Maestro de la Edad Media o de la Europa Medieval y primer organizador de la cultura cristiana.
La principal contribución de San Isidoro a la cultura fueron sus Etimologías, una summa muy útil de la ciencia antigua condensando, más con celo que con espíritu crítico, los principales resultados de la ciencia de la época, siendo uno de los textos clásicos hasta mediados del siglo XVI.


Árbol en el monasterio de Tabgah (Mar de Galilea, Israel)
V/. «Aplaudan los árboles del bosque».
R/. «Que todos los árboles del bosque aclamen» (cf. Is 55, 12 Ps 96 [95 LXX]), 12.
Oremos en la Témporas de diciembre:
Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel;
que abres y nadie puede cerrar;
cierras y nadie puede abrir:
ven y libra a los cautivos
que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

RILKE, Adviento,1897 Berlín.
Oremos:
Oh Renuevo del tronco de Jesé,
que te alzas como un signo para los pueblos;
ante quien los reyes enmudecen,
y cuyo auxilio imploran las naciones:
ven a librarnos, no tardes más.







