
Reliquia de san Pelayo (Monasterio HH. benedictinas, Oviedo / Asturias)


Reliquia de san Pelayo (Monasterio HH. benedictinas, Oviedo / Asturias)


Celebración en san Lucas (Toledo, 20 sept 2017) Convivencia anual de la Asociación hispano-mozárabe «Gothia».

A. Pena,
“Efrem Sirio traduzido em lenguas classicas: as versôes latinas de De compunctione cordis”,
Euphrosyne 29, 2001, 69-94;
Id., “Um fragmento do Ephraem latinus em Elipando de Toledo e Sansâo de Córdova: entre apologética e retórica”,
en M. Domínguez – J.J. Moralejo – J.A. Puentes – M.E. Vázquez Buján (edd.)
Sub luce florentis calami. Homenaje a Manuel C. Díaz y Díaz, Santiago de Compostela 2002, 478-491;
Id., “Tradiçâo hispânica – Tradiçâo oriental. O De lapso de Baquiário e o Liber de poenitentia do Efrém latino”
en M. Pérez González (ed.), Actas III Congreso Hispánico de Latín Medieval (León, 26-29 de septiembre de 2001),
León 2002, I, 411-421.



La mano del que señala al Cordero (cf. Jn 1, 29). El Bautista presenta la súplica (Déisis) por el pueblo.

A. Ivanov, El Bautista muestra el Cordero de Dios a las gentes






Canto del Padre nuestro; celebración de Caput anni, Catedral de Ntra. Sra. de la Almudena (2 enero ’19)
La oración:
Tres veces al día…, por lo menos, el Padrenuestro.
«Después de habernos puesto en presencia de Dios nuestro Padre para adorarle, amarle y bendecirle, el Espíritu filial hace surgir de nuestros corazones siete peticiones, siete bendiciones.
Las tres primeras, más teologales, nos atraen hacia la Gloria del Padre;
las cuatro últimas, como caminos hacia Él, ofrecen nuestra miseria a su gracia».
[Catec. 2803].



Celebración hispano-mozárabe en Mérida (2018)

Celebración pascual 2018 Basílica de la Concepción de Ntra. Sra. (canto del Padrenuestro con las manos levantadas al Señor)

«Jesús nos enseñó a orar al Padre (Mt 6, 9-13). Esta oración dirigida a “nuestro” Padre, que recitamos en la celebración de la eucaristía, nos entrega su misterio. Todas las acciones y las palabras de la celebración, ya desde el principio de la misma, conducen nuestra oración hacia el Padre, porque se trata de las acciones y las palabras del mismo Cristo, en las que nos hace participar el Espíritu Santo. Como su sacrificio pascual se ha convertido en el de sus miembros, el Cristo resucitado nos atrae hacia su Padre, que, ahora, es “nuestro” Padre (Jn 20, 17), puesto que hemos sido adoptados en su Hijo único. El movimiento de la “anáfora” nos llevaba hacia lo alto y ha alcanzado su término: hemos sido “sentados en los cielos en Cristo” (Ef 2, 6), junto a “nuestro Padre que está en los cielos”. Estas primeras palabras deberían confundirnos de adoración. ¿Quién, sin ser tildado de inconsciencia, se atrevería a orar a Dios en Dios? Por eso todas las tradiciones litúrgicas nos introducen junto al Padre apoyándose en la “audacia filial” (parrhésia) que nos da el Espíritu del Hijo. “La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!” (Ga 4, 6)
Esta oración, que Jesús nos ha confiado, es la oración cristiana por excelencia. Sus palabras, muy sencillas, están como impregnadas del misterio de la Trinidad santa. Y ello desde su primera inflexión, como acabamos de constatar. En las tres primeras peticiones, empezamos, por fin, a interesarnos “por los asuntos de nuestro Padre” (Lc 2, 49):
“santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.
Estos tres impulsos de nuestro corazón hacia el Padre, expresados en griego en el modo optativo, no pueden reducirse, a buen seguro, a deseos platónicos; significan, más bien, un inicio de respuesta sincera por nuestra parte. La Iglesia nos ha revelado, especialmente en la eucaristía, cuáles son los deseos íntimos del corazón de nuestro Padre: que todos los hombres vivan de su vida; y nuestra primera respuesta de fe y de amor es ofrecernos a entrar en el deseo del Padre, hacerlo nuestro, compartirlo. ¿Acaso no somos coherederos de Cristo? Nos encontramos aquí en el corazón de la eucaristía, festín de bodas del Cordero.

Ntra. Sra. de Ceuta: Mater et Patrona (España en el Norte de África)

Este sábado podemos acentuar el aspecto mariano
con la Cantiga de Santa María, n. 10.
Recordemos que en el tema de las Cantigas de Alfonso X
E. Paniagua es un referente obligado.
Rosa das rosas e Fror das frores,
Dona das donas, Sennor das sennores.









