El saludo pascual del Señor:
PAZ en la tierra

Que suba hasta ti [nuestra oración].
R/. Amén.

Paz en el cielo.
R/. Amén.

Paz en la tierra.
R/. Amén.

Que tu paz y toda tu gracia,
Señor, descienda sobre nosotros.
R/. Amén.

Paz a los que gobiernan las naciones.
R/. Amén.

Paz a tu Iglesia Católica,
que está aquí establecida
y extendida en paz por todo el orbe de la tierra.
R/. Amén.

El saludo pascual de Cristo Resucitado fue el deseo de PAZ.
Con estas aclamaciones del pueblo termina el Lucernario
en la Vigilia Pascual del Rito Hispano-Mozárabe.
En este Lunes de Pascua, que en la tradición Gotho-hispana
se subrayaba con el abrazo de paz desde la Oración de la mañana,
elevamos una oración por la paz a toda la tierra.
Día de la tierra, 2019 A.D.

4 comentarios en “El saludo pascual del Señor:
PAZ en la tierra

  1. Bienvenida… Alleluya a la liturgia.
    Buen principio de saludo… Paz
    Buen deseo pascual y sobre todo buena actitud: paz pacificadora.
    Paz en la tierra, paz en casa. Paz interior.

  2. “… un saludo que salía de la boca del Resucitado, del que en la cruz, por la muerte entró en la vida…
    Este viejo saludo ha recibido un nuevo ser en la Pascua de Cristo; nuevo ser en un profundo sentido: lo que antes era un simple deseo, está ahora cumplido y cargado de santa realidad…
    El Mesías prometido, portador de paz, se manifestó como realidad en Cristo. El sacrificio de su muerte derribó el muro que se interponía entre Dios y su creación. Sobre el altar de la cruz brilla el arco iris de la paz. Por eso, en la tarde del día de Pascua, Cristo resucitado muestra a sus discípulos las manos taladradas y el costado abierto. ¡Preciosos trofeos de victoria! Ellos son la prenda de la nueva paz. “La paz sea con vosotros”. Hoy, este saludo ya no es un simple deseo, sino un don. Don, en primer lugar para un pequeño grupo de fieles que perseveraron a los pies de la cruz de su maestro. Don también para todos aquellos, por quienes el Señor ofreció hasta la última gota de su sangre; ante todo para los patriarcas y profetas de la antigua alianza, cuya vida no fue más que una espera de esta luz; don, finalmente, para la inmensa muchedumbre de hijos de la Iglesia, no nacidos aún, para todos los rescatados del pecado y unidos de nuevo al Padre”.
    Diethild EICKHOFF, El saludo pascual del Señor en BENEDICTINAS DE HERSTELLE, Nuestra Pascua (1950), Madrid 1962, 259.262s.

  3. PAZ: Deseo convertido en Don, en regalo inmerecido, que Cristo ofrece a todos. Luz que viene de lo alto para iluminar nuestro camino que pasa a veces a través de zonas oscuras. Tú, Señor que has vencido a la muerte, lleva consuelo y esperanza a los que están abatidos por el sufrimiento y dales la paz, tu paz.

  4. Jesús, resucitado, se manifiesta a las mujeres. Amigas que le habían acompañado en su ministerio de Galilea. Las mujeres jugarán, también, un papel importante en el anuncio de la Buena Nueva del Resucitado.
    ¿Doy gracias por las mujeres que el Señor ha puesto en mi vida? Mi madre, mi hermana, mi esposa, amigas, profesoras, religiosas… en definitiva, compañeras en el vivir cristiano. Ellas son el rostro que refleja la Vida de Cristo vivo.
    Fueron las primeras que recibieron el anuncio para estar alegres y no tener miedo.
    Agradezco ahora al Señor de la vida por cada una que ha puesto en mi camino. Cada una, tal y como es. Cada una muestra misericordia, fortaleza, maternidad, hermandad, complicidad, vínculos en la compañía cristiana. Gracias, Señor, por ellas.
    Pido, en esta Pascua, para cada una, la fuerza del Santo Espíritu.
    Tú sabes lo que les conviene.
    Que la Iglesia y la sociedad reconozcan más y mejor su importancia.
    Con María que se alegra por la vida del Hijo en plenitud.

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