La Virgen María en el tiempo de Adviento

 

Autor: Juan Manuel Sierra López,  El tiempo de Adviento en Rito Hispano-Mozárabe..., TOLETANA 27 (2012/2) 73-109

“Aunque en otra intervención se tratará de la figura de la Virgen María y de su relevancia en la liturgia Hispano-mozárabe, es necesario hacer aquí mención de Santa María, como una de las figuras principales de Adviento. No solo las fiestas de la Inmaculada y de Santa María del 18 de diciembre, también a lo largo de todo el tiempo de Adviento, en las oraciones, aparece constantemente la figura de la Virgen, orientándonos y sosteniéndonos en el camino de la salvación.

La Virgen María resalta por su fe, al estar completamente disponible a la voluntad de Dios y aceptar el anuncio del ángel por el se realiza la encarnación, la salvación del mundo y el cumplimiento las profecías. También se subraya su virginidad como consagración total a Dios y modelo de entrega que hace posible la acción divina en ella, y la convierte en colaboradora eficaz de la obra de la redención. Ella es el modelo de vida para los cristianos, el ejemplo más perfecto de las actitudes propias del Adviento y el camino que nos conduce al conocimiento y seguimiento de Cristo.
Los textos que se refieren a ella, a lo largo del Adviento, son numerosos, aunque varían mucho en su extensión.
El domingo segundo de Adviento, en la oración alia se habla del «Verbo hecho carne» que «habita en el seno de la sagrada virgen», y se invita a la alegría de toda la creación «porque Dios hombre se digna venir desde el cielo a la tierra por el seno virginal de María» . Se indica claramente la virginidad y el realismo de la encarnación, al tiempo que se subraya la divinidad de Jesucristo.
Pero es en la illatio de este mismo domingo donde se desarrolla notablemente el pasaje de la anunciación:
«cantar la venida maravillosa de nuestro Señor Jesucristo: un mensajero celestial anunció que había de nacer entre los hombres y por los hombres; una doncella de la tierra lo oye, mientras recibe el saludo, el Espíritu Santo lo formó en su seno, al posarse. De esta forma, anunciándolo Gabriel, creyéndolo María cooperando el Espíritu Santo, la seguridad sucede al saludo del ángel, la verdad hace buena la promesa y, por la sombra poderosa del Altísimo, la virginidad se reconoce fecunda. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, predijo el ángel. Y ¿cómo ocurrirá eso?, respondió María. Pero como respondió creyendo, no dudando, cumplió el Espíritu Santo lo que el ángel prometió. Siendo virgen antes de la concepción, ha de ser siempre virgen después del parto. Antes concibe a su Dios en su mente que en su vientre. Recibe la primera la salvación del mundo, la Virgen llena de la gracia de Dios, y por eso verdaderamente Madre del Hijo de Dios» .
La Virgen aparece como modelo de fe, por la manera en que escucha y acoge el mensaje de Dios transmitido por el ángel, por acoger en su mente, en su corazón y, después, en su seno la Palabra divina; de esta manera es constituida Madre de Dios para la salvación del género humano. También ella es salvada, pero en primer lugar, puesto que ella es instrumento de la salvación que Dios realiza mediante la encarnación. La misma pregunta de la Virgen aparece como consecuencia de su fe y de su fidelidad a Dios, que hace posible la acción del Espíritu en ella y la plenitud de la gracia de Dios. Es notable la relevancia que se da al Espíritu Santo en esta oración, que nos enfrenta al momento crucial de la encarnación. A lo largo de toda la oración se subraya la virginidad de María, antes de la concepción, después del parto y para siempre; virginidad fecunda, pues da la Vida al mundo y permite la acción divinizadora de Dios en cada cristiano. Esta integridad corporal de María es también signo de realidades sobrenaturales; es un signo de la acción y de la presencia de Dios en la vida de la Virgen María, y es también un signo salvífico para nosotros, que fortalece nuestra fe”.

Un pensamiento en “La Virgen María en el tiempo de Adviento

  1. Sejamos virgens configurando-nos com MARIA , tendo o KÍRIOS como o único SENHOR da nossa vida.
    MARIA tem mais importância como Discípula do que MÃE da IGREJA.
    ELA é FIGURA da IGREJA.
    A MÃE ,ESPOSA e FILHA nos conduza a JESUS e com a nossa docilidade ao PARÁCLITO nos configuremos com ELA neste ADVENTO e sempre até ao DIA NATALIS

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