Los Jueces del pueblo de Israel 

Hoy comenzamos a leer el libro de Samuel, el último de los jueces de Israel y primer profeta.
Recordamos por nuestras nociones de “Historia sagrada” que los jueces fueron los jefes que tuvo el Pueblo elegido tras su entrada en la tierra de Canaán.
En la catequesis se nos repetía algunos de sus nombres: Gedeón, Sansón, Débora y Samuel;
así hasta doce, como las tribus de Israel y, luego, como los apóstoles del Cordero.
Entre ellos destacan Gedeón, Sansón, Débora y Samuel.
Gedeón, el valiente, venció a los madianitas con sólo 300 hombres con lámparas y cántaros.
El signo del vellocino (zalea del carnero o toison, cf. Jueces 6,36-40) es cantado en la liturgia.
Sansón, célebre por su fuerza: vencedor del león y de los filisteos;
traicionado y privado de sus siete trenzas cayó en poder de los filisteos, aunque murió destruyendo el templo del dios Dagón.
Débora, la gran mujer que administraba justicia, sentada bajo una palmera, entre Ramá y Betel.
Samuel, de la tribu de Levi, ungió a Saúl, primer rey de los israelitas, y, luego, a David.
Otoniel, Yael o Seila son nombres -con historias concretas- que nos descubre el escrito sagrado.
Podemos recordar más leyendo en nuestra Biblia el libro de los Jueces.

Cf. Libro de los Jueces

En 2022 se prolonga el Año Santo Compostelano

Mañana se celebra la misa en Rito hispano 
en la Basílica de la Concepción de Ntra. Sra. / Madrid (19 h.)

Epifanía

«El día de la Epifanía lo declararon los Apóstoles fiesta solemne,
porque en él fue dado públicamente a conocer el Salvador, por medio de una estrella,
cuando encontraron las Magos a Cristo recostado en el pesebre,
adorándole y ofreciéndole regalos, propios de la Trinidad:
oro, incienso y mirra (cf. Mt 2, 1ss; Lc 2,16),
como rey, como Dios, como hombre mortal.
Consagraron este día con celebración anual, para que reconozca el mundo al Señor
al que dieron a conocer los elementos desde el cielo.
Asimismo, en ese mismo día Jesús fue ungido con el bautismo en el Jordán
y, rasgados los cielos, descendió el Espíritu Santo,
declarando que Jesús era el Hijo de Dios.
A este día se le llama Epifanía,
porque en él, Cristo se manifestó a los gentiles.
Epifanía es palabra griega 
que en latín se traduce por aparición o manifestación.
Por tres razones recibió ese día este nombre:
porque en su bautismo Cristo fue presentado a los pueblos,
también porque en ese día fue anunciado a los Magos por una estrella,
asimismo, porque fue manifestado a muchos por su primer milagro:
el agua convertida en vino.

Refiere Casiano que, entre los egipcios, la solemnidad de la Natividad y de la Epifanía no se celebran en fechas distintas, como ocurre en Occidente, sino en una única festividad. Y en ella se envían cartas del patriarca de Alejandría a todas las iglesias y monasterios de Egipto, en las que se les da a conocer el comienzo de la Cuaresma y la fecha de la Pascua

Isidoro, Los Oficios de la Iglesia, XXVII

El día de la Pascua en Epifanía
según la traducción del <Anuncio Pascual Visigótico-mozárabe>.

Queridos hermanos:
En la revelación
del nacimiento corporal de Nuestro Señor Jesucristo,
y ante tantos signos de su presencia,
os anunciamos la solemnidad de la Pascua.
Así, pues, amados hermanos
que os habéis reunido en la iglesia de Dios
para celebrar el día
de la Aparición del Señor Nuestro, Jesucristo,
tened presente su Muerte gloriosa.

En este año de 2022 la santa Cuaresma
inicia el 2 de marzo.
El jueves de la Cena del Señor, 14 de abril,
inician los misterios
de la Gloriosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Ante esto, os exhorto hermanos,
a que pongamos empeño en llevar desde ahora
una vida honrada y religiosa, casta y sobria,
para que merezcamos llegar
a la santa solemnidad de la Resurrección
sin pecado y abundando en buenas obras.

Purifiquémonos de los malos deseos
del cuerpo y del espíritu.
Por la confesión de los pecados
alejemos el castigo del Señor.
Evitando caer en las antiguas faltas
acojámonos a su misericordia
abrazando con sincero corazón la concordia:
para que los misterios de la santísima Pasión
nos hagan partícipes de la Resurrección del Señor.
Que a su vuelta
no encuentre en nosotros nada que reprochar
sino que nos halle preparados
para recibir la corona de gloria.

Él, clemente y misericordioso
que vive con el Padre
y reina con el Espíritu Santo,
un sólo Dios por los siglos de los siglos.
Amén. Aleluya.

Sigue leyendo

Adiós al 2021 y con Dios en 2022

Francisco de GOYA, Jesús, María, José con san Juanito (finales del s. XVIII)

***
En el último día del año civil solemos rezar
el himno Te Deum
como acción de gracias a Dios:

A ti, oh Dios, te alabamos,
a ti, Señor, te reconocemos.
A ti, eterno Padre,
te venera toda la creación.
Los ángeles todos, los cielos
y todas las potestades te honran.
Los querubines y serafines
te cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios de los ejércitos.
Los cielos y la tierra
están llenos de la majestad de tu gloria.
A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti la Iglesia santa,
extendida por toda la tierra, te aclama:
Padre de inmensa majestad,
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, defensor.
Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.
Tú eres el Hijo único del Padre.
Tú, para liberar al hombre,
aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.
Tú sentado a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
nos asociemos a tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos del pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me veré defraudado para siempre.

En las primeras horas del año nuevo
invocamos la fuerza el Señor,
pidiendo los dones del Santo Paráclito:

Sigue leyendo

Himno navideño de Vísperas


Christe, Redemptor:
himno navideño de Vísperas
(versión española del s. XVIII)

O Jesús, Redentor de los mortales,
que antes que hubiese luz, fuiste engendrado
del Padre de las luces más sagrado
igual en sus grandezas celestiales:
​Tú, Luz del Padre eterno refulgente,
Esperanza de nuestros corazones,
atiende a las humildes oraciones,
que hace el orbe postrado y reverente.
​Acuérdate, Hacedor del universo,
de que en tiempo la forma recibiste
de nuestro frágil cuerpo, y que naciste
del vientre de la Virgen puro y terso.
Este presente día testifica
en su círculo anual, que del Paterno
seno desciendes, y hecho niño tierno,
eres salud que al mundo vivifica.
A él la tierra, los astros y los mares,
y quanto está debaxo de la esfera
como a Autor de la vida le venera,
y entona en su loor nuevos cantares.
Y nosotros a quienes los preciosos
raudales de tus venas han regado,
en honor de este día tan sagrado
te tributamos Himnos harmoniosos.

Texto original cantado en gregoriano:

Sigue leyendo

Siguiendo las huellas del Maestro

Uno de los himnos navideños más antiguos es el himno de la Iglesia Latina Veni, Redemptor Gentium,
escrito por san Ambrosio, obispo de Milán (340-397):    (con texto latino)

Otros himnos de este tipo se incorporan a la liturgia de la Iglesia en Navidad,
incluyendo el himno del poeta español Prudencio (384-413), Corde natus ex parentis;
A Solis Ortus Cardine, de Coelio Sedulio (d. 450);
Jesu, Redemptor Omnium (s. VI).

HOY se celebra al apóstol san Juan, el Teólogo, hermano de Santiago.
Audición:

Puer natus est nobis / gregoriano de Silos: 

 

Sigue leyendo

Es Navidad…

No hay belén o árbol de Pascuas sin estrella (cf. Mat 2,2).
En el judaísmo la estrella es un símbolo del Mesías (cf. Num 24,17 Zac 9,9).

El asno es la montura modesta que evoca el tiempo de los patriarcas (alianza) y los jueces que viven bajo la Ley de Dios. En los días mesiánicos el buey comerá paja (cf. Is 11,7). Ambos animales reconocen el señorío divino (cf. Is 1,3). Es la razón de que estén en nuestros belenes la estrella, el buey y el asno.

«El pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3:

«El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño;
Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.»
…también Habacuc 3,2:
«En medio de dos seres vivientes… serás conocido;
cuando haya llegado el tiempo aparecerás».
Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo 25,18-20, indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza, en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para «el buey y el asno», para la humanidad compuesta por judíos y gentiles.
En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver.
La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo.
Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”.

(Benedicto XVI, “La infancia de Jesús”).

***

Sigue leyendo

Navidad del Señor 2021

«El día de la Natividad del Señor
fue instituido como solemnidad votiva por los Padres,
porque en tal día, para la salvación del mundo,
quiso Cristo nacer corporalmente, saliendo del seno de la Virgen,
el que antes existía en la gloria del Padre.
El motivo de asumir el cuerpo fue éste:
después que, por envidia del diablo,
el primer padre cayó seducido por una vana esperanza,
desterrado y perdido, transmitió a toda su descendencia la raíz del mal y del pecado,
fue aumentando la maldad en los mortales,
se difundían, por todas partes, los crímenes,
y lo que es más nefando, el culto a los ídolos.

Queriendo Dios acabar con el pecado,
trató de lograrlo por medio de la palabra, la ley, los profetas,
milagros, plagas, prodigios,
pero, como ni así amonestado el mundo reconoció sus errores,
envió Dios a su Hijo para que, asumida la carne,
se diese a conocer a los hombres y curase a los pecadores.
Vino como hombre,
porque en sí mismo los hombres no podían conocerlo.
Para que pudiesen contemplarlo,
el Verbo se hizo carne (Jn 1,14) asumiendo la carne,
no transformado en carne.
Asumió la humanidad, pero no perdió la divinidad;
por lo tanto, verdadero Dios y verdadero hombre;
en la naturaleza divina igual al Padre,
en la naturaleza humana hecho mortal
en nosotros, por nosotros, de nosotros;
permaneciendo lo que era, recibiendo lo que no era,
para liberar lo que había creado.

Ésta es la gran solemnidad de la Natividad del Señor,
ésta es, la nueva y gloriosa festividad de este día,
el advenimiento de Dios a los hombres.
En razón a que en este día nació Cristo,
recibe el nombre de Navidad.
Solemos celebrarla anualmente como fiesta solemne,
para recordar que Cristo ha nacido». 
S. Isidoro, Los Oficios de la Iglesia, XXVI.

Sigue leyendo

«Día» de Nochebuena

La antífona propia del 24 de diciembre es:
«Hoy sabréis que viene el Señor… y mañana contemplaréis su gloria»
Hoy, en la proclamación del Evangelio, escuchamos el «Benedictus» o cántico de Zacarías (Lc 2, 67-79).
Este sacerdote, «lleno del Espíritu Santo, hace dos profecías extraordinariamente generales:
una acerca de Cristo y otra acerca de Juan Bautista» (Orígenes).
La Iglesia en Occidente, desde hace muchos siglos, repite el cántico del Benedictus al comenzar la jornada.

En la Noche santa de Navidad cenamos pronto
para poder participar en la Misa del Gallo.
En muchos lugares hoy se canta la Kalenda o anuncio de la Navidad.

Sigue leyendo

Rey, Deseado y Piedra angular

Estrella en la «Torre de la Virgen» en el Templo expiatorio de la Sagrada Familia (Barcelona, dic. 2021)

***

«Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos,
Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo:
ven y salva al hombre,
que formaste del barro de la tierra».
La sexta antífona que nos prepara para las Pascuas presenta tres títulos mesiánicos. El acróstico ERO CRAS se construye desde la primera: Rey. Aquí, nuestro texto se inspira en la profecía de Jeremías (10,7) cuyos ecos resuenan en el libro del Apocalipsis (15, 3). El título «Deseado de los pueblos» se encuentra también en la profecía de Ageo (2,7).
Cristo es el pontífice, el que hace un puente entre Dios y los hombres; pontífice entre los mismos hombres, con su propia carne (cf. Efesios 2, 14). Sobre la piedra angular que profetizaba Isaías (28,16) se construye el templo de su Cuerpo, la Iglesia tomada de Israel y de todas las naciones (cf. Efesios 2,14).  En la petición se confiesa que el Verbo, el Hijo del Padre, estaba actuando al inicio de la creación modelando al ser humano del limo de la tierra (cf. Génesis 2,7).
Cimentados en Él pedimos al Paráclito el don de piedad.

Consagración de vírgenes en la Catedral de la Almudena (Madrid, Adviento 2021)

***

Sigue leyendo