Domingo III de Cuaresma:
la higuera infructuosa (C)

El Señor es compasivo y misericordioso (Sal 102)
Leemos hoy: Lucas 13,1ss.
En este tercer domingo y en los dos siguientes
estamos contemplando «los evangelios de la misericordia».
Hoy recordamos al gran catequista del pueblo galaico-portugués:
san Marín de Dumio / Braga.

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Para rezar cada día:
Red Mundial de Oración del Papa

La Cuaresma es tiempo catecumenal:
hoy en muchas catedrales del mundo
se celebran los escrutinios con los catecúmenos,
que serán bautizados en la Noche santa de la Pascua.
La entrega del símbolo de la fe (Credo),
está atestiguada en numerosos testimonios de la catequesis
de iniciación cristiana en la antigüedad.
También, el gesto está recogido en el actual
ritual de Iniciación cristiana de adultos.

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Amén
en el viernes cuaresmal y víspera de san José

El amén no es un adorno cualquiera. Él es fundamental en la oración y, especialmente, en la plegaria eucarística, como ya lo testimoniaba Justino por el año 165.
Ya en el judaísmo, los Maestros de la Sinagoga consideraban más importante decir el amén que pronunciar la oración.
Es como en una batalla (de la antigüedad): primero entraban en campo los simples soldados, para que los enemigos se cansaran, después, cuando se acercaba la hora de acabar la batalla (con el declino de la luz del día), entraban en acción los guerreros más notables, los héroes. También en la oración: quien dice la última palabra, el amén, es el más importante
Agustín tiene una comparación muy elocuente. El amén es nuestra firma (Sermo 272).
Cuando se escribe un documento (por ejemplo, un testamento), el texto no tiene ningún valor, mientras no tenga la firma del testador. El amén es la firma de la asamblea a la oración dicha por aquel que la preside. Es ella quien valida la oración. Quien firma es el pueblo de Dios, el pueblo sacerdotal.
La plegaria eucarística no es la oración del obispo o del cura que preside, sino la oración que él hace en nombre de la asamblea.
La comunidad, al final, la confirma con el amén: «Estamos de acuerdo. Así es. Así sea»
(Fco. Taborda)

Sobre el «amén»
que los fieles pronuncian en el momento de la comunión,
dice san Agustín:
«A lo que sois respondéis: Amén y al responder lo suscribís.
Se te dice, en efecto: El cuerpo de Cristo, y tú respondes: Amén.
Sé miembro del cuerpo de Cristo, para que sea verídico tu Amén
Sed lo que veis y recibid lo que sois»
[Serm. 272: PL 38,1247s]. 

AUDICIÓN:
Amén (K. Arguello):


Cf. Apocalipsis 7,12s

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Miércoles catecumenal (II)

CATEQUESIS BÁSICA:
RECORDANDO…
«Del mismo modo que la semana
tiene su punto de partida y su momento culminante en el domingo,
caracterizado siempre por su índole pascual,
así el centro culminante de todo el año litúrgico
resplandece en el santo Triduo pascual
de la Pasión y Resurrección del Señor,
que se prepara en el tiempo de Cuaresma
y que se prolonga en la alegría de los cincuenta días sucesivos [Pentecostés]»
(Fiestas pascuales, n. 2)

Practicando la misericordia

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Injertados en el olivo de Israel

Celebración del culto hispano en la catedral de Salamanca

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Jesús muestra su gloria en el Monte, flanqueado por el caudillo Moisés y el profeta Elías:
dos puntales para la fe del antiguo pueblo de Israel.
Sobre nuestros hermanos mayores no recuerda el Concilio Vaticano II:
<La Iglesia de Cristo reconoce que los comienzos de su fe y de su elección se encuentran ya en los Patriarcas,
en Moisés y los Profetas, conforme al misterio salvífico de Dios.
Reconoce que todos los cristianos, hijos de Abraham según la fe, están incluidos en la vocación del mismo Patriarca
y que la salvación de la Iglesia está místicamente prefigurada en la salida del pueblo elegido de la tierra de esclavitud.
Por lo cual, la Iglesia no puede olvidar que ha recibido la Revelación del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo,
con quien Dios, por su inefable misericordia se dignó establecer la Antigua Alianza,
ni puede olvidar que se nutre de la raíz del buen olivo
en que se han injertado las ramas del olivo silvestre que son los gentiles [cf. Rom 11, 16-24].
Cree, pues, la Iglesia que Cristo, nuestra paz, reconcilió por la cruz a judíos y gentiles
y que de ambos hizo una sola cosa en sí mismo.
La Iglesia tiene siempre ante sus ojos las palabras del Apóstol Pablo sobre sus hermanos de sangre,
«a quienes pertenecen la adopción y la gloria, la Alianza, la Ley, el culto y las promesas;
y también los Patriarcas, de quienes procede Cristo según la carne» (Rom., 9,4-5), hijo de la Virgen María.
Recuerda también que los Apóstoles, fundamentos y columnas de la Iglesia, nacieron del pueblo judío,
así como muchísimos de aquellos primeros discípulos que anunciaron al mundo el Evangelio de Cristo>
(NA 4).

AUDICIÓN : Parce Domine 

 

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En camino hacia la Luz

Mt. Saint Michel (Normandía, Francia)

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Como la luna refleja -en la oscuridad- la luz del sol, así, la Iglesia refleja la luz de Cristo.
Entramos en ella por el baño del agua y del Espíritu Santo.
El Bautismo nos introduce en el Paraíso perdido.
Nadie puede impedir la salvación que ofrece Cristo, el Ungido del Padre.

Celebración cuaresmal en la basílica de la Concepción de Ntra. Sra. (Madrid 2019)

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Cada martes nos reunimos con el Señor y con los hermanos.
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Bibliografía sobre arquitectura:

C. GODOY,   
“A los pies del templo: espacios litúrgicos en contraposición al altar: una revisión”,
en Antigüedad y cristianismo: Monografías históricas sobre la Antigüedad tardía, 21, 
(2004) 473-492. 

E. CARRERO,  
Centro y periferia en la ordenación de los espacios litúrgicos: las estructuras corales,
en Hortus Artium Medievalium 14 (2008) 159-179.

Domingo II de Cuaresma


«En el umbral de la vida pública se sitúa el Bautismo;
en el de la Pascua, la Transfiguración».
(Cat. n. 556).
Este episodio se proclama en Occidente el segundo domingo de Cuaresma
desde la época del papa san León Magno (+461).
Esta cristofanía es una fiesta pre-pascual.

Meditación del P. Cantalamessa sobre este misterio luminoso:

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¿Conoces la Asociación «Gothia»?
¿Estás interesado a unirte para difundir la espiritualidad cristiana
que brota del Rito hispano-mozárabe?

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Rezando hacia el este, hacia Oriente

Ermita de san Saturnino en la abadía de san Wandrille (Normandía)

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«(…) los cristianos acostumbraban rezar de cara al este:
San Clemente de Alejandría (+215) anotó que
“los templos más antiguos miraban hacia el oeste,
para poder enseñar al pueblo que estaba de pie con la cara hacia los ídolos
que se volteara hacia el este”.
Tertuliano (+220) lamentaba que algunas personas que se creían cristianas
adoraban al sol. “Esta impresión se deriva de lo que es bien conocido,” escribió;
“que oramos mirando al lugar donde sale el sol”.
Orígenes (+253) escribió:
“Debemos rezar simbólicamente mirando al este,
como si el alma viera la salida de la verdadera luz”.
San Basilio (+379) estaba de acuerdo:
“Todos miramos hacia el este cuando rezamos,
pero unas cuantas personas saben que, al ver hacia allá,
estamos buscando nuestra antigua patria,
es decir, el paraíso, que Dios plantó en Edén hacia el este».
(Turne, 2000).
Expresiones al Orar: Primera Parte Postura y Gesto. 
​Esta manera de orar ha sido constante en la Iglesia hispana
y así lo observó san Isidro con su familia en el s. XII.

Dibujo de los santos esposos labradores (Arca mosaica)

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Tal día como hoy, en 1622:
“A doce de Marzo,
el Pontífice Gregorio Decimoquinto canonizó,
y puso en el número de los Santos,
al glorioso labrador Isidro,
natural y Patrono de esta insigne Villa de Madrid”
así describe Pinelo la canonización de nuestro labrador.

Gil González Dávila escribe:
“Tuvo fin el primer año de su Reynado (Felipe IV),
con honrar nuestro muy santo Padre Gregorio XV,
a las Coronas de España,
canonizando a los 12 de Março, día de San Gregorio Magno,
a los bienaventurados San Isidro labrador,
San Ignacio fundador de la Compañía,
San Francisco Xavier de la misma,
Santa Teresa virgen
y fundadora del Orden de nuestra señora del Carmen Descalço.”

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«Trenos» cuaresmales

«Trenos» o canto interleccional de penitencia
de la misa del I viernes de Cuaresma (Hisp-Moz.):
«Destilen mis ojos lágrimas,
derramen llanto mis párpados,
porque un lamento llega hacia mí.
V/. Por eso soy presa de dolores, la angustia me aturde, el espanto me ciega.
V/. Ay de mí, que voy a sucumbir, mi corazón se marea y el terror me sobrecoge».
(Del libro de Jeremías)

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“En los miércoles y viernes de las cinco primeras semanas de Cuaresma,
el canto de los Threni ocupan el lugar del Psallendum [salmo entre lecturas].
Los Threni expresan en tono dramático la penitencia de la Iglesia y los sufrimientos de Cristo en su Pasión.
Sus textos están elaborados sobre varios pasajes de las Lamentaciones y de los libros de Job y de Isaías”
(OGMHM 36).

Es una antigua costumbre cuaresmal que -además del domingo-
el cristiano se sienta llamado a participar entre semana de la Eucaristía:
especialmente los miércoles y los viernes.
La Eucaristía del Viernes se prolonga, devocionalmente, con el Via Crucis.

Se puede difundir en Cuaresma la participación en la Liturgia de las Horas,
especialmente las I y II Vísperas de cada domingo.
Las visitas a los monasterios cercanos -con este motivo-
están en sintonía con las antiguas peregrinaciones o stationes cuaresmales.

En nuestra oración diaria pedimos al Señor el don de la PAZ.

Origen apostólico de los Evangelios 

“Entre todas las Escrituras,
incluso del Nuevo Testamento,
los Evangelios ocupan, con razón,
el lugar preeminente,
puesto que son el testimonio principal
de la vida y doctrina del Verbo Encarnado,
nuestro Salvador.
La Iglesia siempre ha defendido y defiende
que los cuatro Evangelios tienen origen apostólico.
Pues lo que los Apóstoles predicaron por mandato de Cristo,
luego, bajo la inspiración del Espíritu Santo,
ellos y los varones apostólicos
nos lo transmitieron por escrito,
como fundamento de la fe, es decir,
el Evangelio en cuatro redacciones,
según Mateo, Marcos, Lucas y Juan”.
(Dei Verbum, 18).

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«A causa de los males y de las injusticias que ocasiona toda guerra,
debemos hacer todo lo que es razonablemente posible para evitarla.

Rezamos así: “del hambre, de la peste y de la guerra, líbranos Señor”.
La Iglesia y la razón humana afirman la validez permanente de la ley moral durante los conflictos armados.
Las prácticas deliberadamente contrarias al derecho de gentes y a sus principios universales son crímenes.
“La carrera de armamentos es una plaga gravísima de la humanidad
y perjudica a los pobres de modo intolerable” (Vat.. II GS 81).
“Bienaventurados los que construyen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9)».
(Cat. 2327ss)

Sobre la guerra podemos leer: Catecismo, nn. 2307ss

AUDICIÓN:
Perdón / Indulgencia (Manzano) 

 

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