
Contraportada de un antiguo catecismo infantil (mediados del s. XX)
¿Podemos ser buenos sin creer en Cristo? | C.S. Lewis


Contraportada de un antiguo catecismo infantil (mediados del s. XX)


Ayunar es muy difícil: es una gracia que hay que pedir.
El ayuno sin oración es simple dieta.
El ayuno cristiano es una ayuda fundamental en la lucha contra el pecado: dejar de pecar es el ayuno.
El auténtico ayuno repercute en beneficio del hermano.
Estas son las constantes espirituales que brotan de la liturgia hispana.
Hoy, martes, tenemos la oportunidad de experimentarlo en la misa (19 h.).

Cuaresma es un tiempo de gracia para mirar al que nos concede la gracia.
«Jesucristo, el Hijo del Padre y Señor nuestro
es el camino, la verdad y la vida;
el principio, la palabra, la sabiduría, la plenitud,
la inocencia, la caridad y la luz.
Él se ha rebajado al asumir nuestra condición humana,
permaneciendo glorioso en su divinidad;
fue ejemplo de paciencia el que plasmó a la criatura;
tuvo hambre, no aparente,
sino como consecuencia natural del ayuno;
el Hijo de Dios se enfrentó con el tentador
cuando sentía la necesidad de pan,
y, dado que no le engañaba lo que es falso o fingido
el que es la verdad misma confundió al que mentía.
Él, que es alimento de los hambrientos, padeció hambre,
él, que no conoce principio ni fin,
saciará a los necesitados en la vida eterna,
y para comunicarnos su inmortalidad
quiso hacerse, él también, mortal».
(lit. hisp.)

Hemos comenzado la semana contemplando la victoria contra Satanás.
Cristo ora citando la palabra de Dios.
Nosotros oramos con la misma palabra divina.


El miércoles pasado hemos ayunado con toda la Iglesia.
Los viernes de Cuaresma ayunaremos de carne
como expresión de austeridad, penitencia y solidaridad.
Es además aconsejable y merecedor de alabanza que,
para manifestar el espíritu de penitencia propio de este tiempo,
nos privemos de gastos superfluos
tales como manjares o bebidas costosos, espectáculos y diversiones.
Asimismo, «es sagrado el ayuno pascual
de los dos primeros días del Triduo [viernes y sábado],
en los cuales, según una antigua tradición, la Iglesia ayuna
«porque el Esposo ha sido arrebatado».
El Viernes Santo de la Pasión del Señor se observa la abstinencia,
y se recomienda que se observe también durante el Sábado santo,
a fin de que la Iglesia pueda llegar con el espíritu ligero y abierto
a la alegría del domingo de Resurrección».
(Cf. Fiestas Pascuales, n. 39).

Durante la Cuaresma, en la que el pueblo cristiano
se prepara para celebrar la Pascua y renovar su propia participación en este misterio,
se recomienda vivamente cultivar el espíritu penitencial,
no sólo interna e individualmente, sino también externa y socialmente,
que puede expresarse en la mayor austeridad de vida,
en iniciativas de caridad y ayuda a los más necesitados,
emprendidas como comunidad cristiana a través de las parroquias, de Cáritas
o de otras instituciones similares.


***

«En virtud de su cooperación singular con la acción del Espíritu Santo,
la Iglesia ora también en comunión con la Virgen María
para ensalzar con ella las maravillas que Dios ha realizado en ella
y para confiarle súplicas y alabanzas».
(Catecismo 2682)
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AUDICIÓN: Dolorosa

«Mozárabes» actuales:
Hace hoy un año el Papa Francisco realizaba una peregrinación a Iraq,
visitando Bagdad, la llanura de Ur, Erbil, Mosul y Qaraqosh.
Oramos por aquellos cristianos probados en su fe y por la Iglesia perseguida.
Recordemos que, en Iraq, antes del 2003
-año de la invasión que llevó a la caída de Saddam Hussein-
el número de cristianos era alrededor de 1,4 millones.
Sucesivamente,
el autodenominado Estado Islámico ha perseguido y asesinado
a miles de cristianos en Iraq.
La ocupación de la Llanura de Nínive,
entre 2014 y 2017, los redujo a unos 300-400 mil.

Evangelio en árabe, s. X (León, España)

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Cuaresma: un tiempo para iniciar a otros en el Oficio Divino o Liturgia de las Horas.

FORMACIÓN:
Cristianos coptos (Egipto)
La espiritualidad de Alejandría (capital cristiana de Egipto)
influyo mucho en las Iglesias de Hispania.

SIETE PUNTOS A TENER EN CUENTA PARA VIVIR ADECUADAMENTE LA CUARESMA

En el Rito romano, el miércoles que precede al primer domingo de Cuaresma, los fieles cristianos inician con la imposición de la ceniza el tiempo establecido para la purificación del espíritu.
Con este signo penitencial, que viene de la tradición bíblica y se ha mantenido hasta hoy en la costumbre de la Iglesia, se quiere significar la condición del hombre pecador, que confiesa externamente su culpa ante el Señor y expresa su voluntad interior de conversión, confiando en que el Señor se muestre compasivo para con él.
Con este mismo signo comienza el camino de su conversión que culminará con la celebración del sacramento de la Penitencia, en los días que preceden a la Pascua.
La bendición e imposición de la ceniza se puede hacer o durante la Misa o fuera de la misma. En este caso se inicia con la liturgia de la Palabra y se concluye en la oración de los fieles.
El miércoles de ceniza es un día penitencial obligatorio para toda la Iglesia y que comporta la abstinencia y el ayuno.
(Cf. Las fiestas pascuales, nn. 21ss).
Este año 2022, ante la situación bélica en Europa,
el Papa de Roma ha pedido que el ayuno de esta jornada
se ofrezca por la PAZ.
Nuestra oración se eleva con estas palabras
de la tradición hispano-mozárabe:
Oh Dios inmenso, autor de la luz eterna,
te pedimos que moderes nuestro cuerpo por la abstinencia
y llenes nuestros corazones con tu paz.
Que por el ayuno nuestro cuerpo se purifique
y, tanto nuestro comienzo como nuestro final,
por el amor alcancen el galardón.
R/. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera…

Accipe signum crucis tam in fronte quam in corde
«Recibe el signo de la cruz en la frente y en el corazón»
(Signación visigoda)

Celebramos hoy la misa en Rito hispano-mozárabe a las 19 h.
Despediremos juntos el «aleluya» que no volverá a resonar
hasta la santa Noche de Pascua.
AUDICIÓN:
Aleluya de Haendel
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Cultura visigoda:
PRESENTACIÓN: La Cultura en la Monarquía Visigoda

Mañana, miércoles de ceniza,
es día de AYUNO y ABSTINENCIA.
Comienza un tiempo penitencial y catecumenal:
para aprender de Cristo y para configurarnos más a Él.

Hoy podemos leer la primera epístola de san Pedro.
Mañana despedimos el <Aleluya> en la Misa Hispana (19 h.).
AUDICIÓN:
Aleluya (monasterio de Pluscarden, Escocia)

Sobre las celebraciones propias del tiempo de Cuaresma:
Los domingos de Cuaresma tienen precedencia sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades.
Debe darse, sobre todo en las homilías del domingo, la catequesis del misterio pascual y de los sacramentos,
explicando con mayor profundidad los textos del leccionario y, de modo especial,
las perícopas evangélicas, que aclaran los diversos aspectos del Bautismo
y de los demás sacramentos, así como la misericordia de Dios.
Se invita a los fieles a participar frecuentemente a las Misas feriales, y, si no les es posible, se les invitará al menos a leer, en familia o privadamente las lecturas bíblicas del día.
«El tiempo de Cuaresma conserva su carácter penitencial». La virtud de la penitencia y su práctica son siempre elementos necesarios de la preparación pascual: la práctica externa de la penitencia, tanto de los individuos como de toda la comunidad ha de ser el resultado de la conversión del corazón. Esta práctica, si bien debe acomodarse a las circunstancias y exigencias de nuestro tiempo, sin embargo, no puede prescindir del espíritu de la penitencia evangélica, y ha de orientarse también al bien de los hermanos.
Recomiéndase una participación más intensa y más fructuosa en la liturgia cuaresmal y en las celebraciones penitenciales. La Iglesia exhorta a todos los cristianos, sobre todo, para que, según la ley y las tradiciones de la Iglesia, se acerquen en este tiempo al sacramento de la Penitencia, y puedan así participar con el alma purificada en los misterios pascuales. Es muy conveniente que el sacramento de la Penitencia se celebre, durante el tiempo de Cuaresma, según el rito para reconciliar varios penitentes con la confesión y absolución individual.
«En tiempo de Cuaresma no se adorna con flores el altar, y se permiten los instrumentos musicales sólo para sostener el canto», como corresponde al carácter penitencial de este tiempo.
Asimismo, desde el comienzo de la Cuaresma hasta la Vigilia pascual no se canta Aleluya en ninguna celebración, incluidas las solemnidades y las fiestas.
Los cantos de las celebraciones, y especialmente de la Misa, así como los de los ejercicios piadosos, han de ser conformes al espíritu de este tiempo y corresponder lo más posible a los textos litúrgicos.
Foméntense los ejercicios piadosos que responden mejor al carácter del tiempo de Cuaresma, como es el «Via Crucis», y sean imbuidos del espíritu de la liturgia, de suerte que conduzcan a los fieles a la celebración del misterio pascual de Cristo.
(Cf. Las celebraciones pascuales, nn. 11ss).







