

Todas las tardes,
en la liturgia de la Iglesia romana,
se canta este himno al Señor.
Nos puede ayudar
en nuestra oración
de esta tarde.
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Todas las tardes,
en la liturgia de la Iglesia romana,
se canta este himno al Señor.
Nos puede ayudar
en nuestra oración
de esta tarde.
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«La doctrina de los cuatro sentidos de la Escritura es una parrilla,
un modo de organizar las explicaciones de un texto bíblico
o de una realidad de la historia de la salvación,
distinguiendo en ellos cuatro campos o niveles distintos de aplicación:
1. El nivel literal e histórico;
2. El nivel alegórico (hoy se prefiere llamarlo tipológico) referido a la fe en Cristo;
3. El nivel moral, es decir, en referencia al obrar del cristiano;
4. El nivel escatológico, que se refiere al cumplimiento final en el cielo.
Escribe Gregorio [Magno, el santo papa]:
«Las palabras de la Sagrada Escritura son piedras cuadrangulares…
En cada acontecimiento del pasado que cuentan [sentido literal],
en cada cosa futura que anuncian [sentido anagógico],
en cada deber moral que predican [sentido moral],
en cada realidad espiritual que proclaman [sentido alegórico o cristológico],
por cada lado se tienen en pie y son irreprochables»»
(R. Cantalamessa, 2023).

Reservando en la agenda el viernes 24 de marzo…

Estamos en la semana de la Transfiguración.
Cristo quiere revelarnos su Persona, su Corazón.
Hace tres años comenzábamos con la pandemia del coronavirus.
Hemos orado continuamente por víctimas, familiares y sanitarios.
Una intención que no pasa…
Hablamos de corazón a Corazón.
Entonces, también, el Papa nos pedía algo que tampoco ha pasado:
la plegaria incesante, por China y tantos otros lugares del mundo.
El papa pide rezar por la Iglesia de China
Una información sobre la fe cristiana en China:
Así son las iglesias cristianas clandestinas de China por dentro
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Ermita de san Saturnino en la abadía de san Wandrille (Normandía)
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«(…) los cristianos acostumbraban rezar de cara al este:
San Clemente de Alejandría (+215) anotó que
“los templos más antiguos miraban hacia el oeste,
para poder enseñar al pueblo que estaba de pie con la cara hacia los ídolos
que se volteara hacia el este”.
Tertuliano (+220) lamentaba que algunas personas que se creían cristianas
adoraban al sol. “Esta impresión se deriva de lo que es bien conocido,” escribió;
“que oramos mirando al lugar donde sale el sol”.
Orígenes (+253) escribió:
“Debemos rezar simbólicamente mirando al este,
como si el alma viera la salida de la verdadera luz”.
San Basilio (+379) estaba de acuerdo:
“Todos miramos hacia el este cuando rezamos,
pero unas cuantas personas saben que, al ver hacia allá,
estamos buscando nuestra antigua patria,
es decir, el paraíso, que Dios plantó en Edén hacia el este».
(Turne, 2000).
Expresiones al Orar: Primera Parte Postura y Gesto.
Recuperado de Expresiones al orar
Esta manera de orar ha sido constante en la Iglesia hispana
y así lo observó san Isidro con su familia en el s. XII.

Dibujo de los santos esposos labradores (Arca mosaica)
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Pinturas en la Ermita de Ntra. Sra. la Antigua (Carabanchel, Madrid): bajo estas vigas resuena la Plegaria Eucarística
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<<57. La innovación más importante que, a mediados del siglo V, el rito romano introducía en la historia de la liturgia consistía en la variabilidad del prefacio [o comienzo de la Plegaria consacratoria]. Las liturgias orientales, antes y después de tal acontecimiento, mantuvieron firme el principio de la inalterable unidad de la anáfora. El prefacio forma parte de ella y concuerda, por su contenido doctrinal y su forma literaria, con el resto de la misma.
Contrastando con las normas de los ritos orientales, que utilizaron siempre más de una anáfora, el rito romano establecía para sí mismo un canon fijo. Pero la primera parte del canon, el prefacio, gozaría de la máxima variabilidad.
En los libelli missarum romanos [o folletos con los textos oracionales], compuestos entre mediados del siglo V y mediados del siglo VI, y también en el primer sacramentario romano, compilado durante la segunda mitad del siglo VI, cada misa lleva su propio prefacio.
58. El nuevo sistema hispánico-galicano, que empezó a ser aplicado durante el siglo VI, extendía la variabilidad del prefacio, felizmente experimentada en los ritos romano y ambrosiano, al resto de la Plegaria Eucarística.

Un texto de la liturgia hispana
para rezar en este primer domingo:
Jesucristo, el Hijo del Padre y Señor nuestro
es el camino, la verdad y la vida;
el principio, la palabra, la sabiduría, la plenitud,
la inocencia, la caridad y la luz.
Él se ha rebajado al asumir nuestra condición humana,
permaneciendo glorioso en su divinidad;
tuvo hambre, no aparente,
sino como consecuencia natural del ayuno;
el Hijo de Dios se enfrentó con el tentador
cuando sentía la necesidad de pan,
y, dado que no le engañaba lo que es falso o fingido
el que es la verdad misma confundió al que mentía.
Él, que es alimento de los hambrientos, padeció hambre,
él, que no conoce principio ni fin,
saciará a los necesitados en la vida eterna,
y para comunicarnos su inmortalidad
quiso hacerse, él también, mortal.
A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos. R/. Amén.

Ábside de la iglesia de Santa María la Antigua (Carabanchel /Madrid)
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Desde el miércoles de ceniza en muchas iglesias se omite el signo de la paz.
La razón es muy sencilla: durante la Cuaresma hemos de esforzarnos
en ser autentico instrumentos de paz en medio de nuestro mundo.
En lugar del gesto de la paz en la celebración litúrgica buscamos «hacer las paces»
con tantos hermanos nuestros con los que estaos en «deuda».
En el Rito romano el Signo de la paz es optativo; se puede quitar en algunos momentos del año o siempre.
Sin embargo, en el Rito hispano es un elemento permanente. En la antigua costumbre se omitía al final de la Cuaresma.
Dice el Misal Hispano en su Ordenación General, nº 55:
<La cuarta oración variable, llamada Ad Pacem, con su propia fórmula de enlace,
la bendición trinitaria <La gracia de Dios Padre omnipotente…>,
la monición diaconal invitando a los fieles a comunicarse entre ellos el signo de la paz
y el canto Pacem meam do vobis
forman la última fase de esta parte de la Misa hispánica,
que media entre la Liturgia de la Palabra y la Plegaria Eucarística>.

<Si quieres la paz, prepárate para la paz luchando contra el Mal> (san Pablo VI)
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«Foméntense los ejercicios piadosos que responden al carácter del tiempo de Cuaresma, como es el «Via Crucis», y sean imbuidos del espíritu de la liturgia, de suerte que conduzcan a los fieles a la celebración del misterio pascual de Cristo«.
(FFPP 20).
La piedad popular prepara o prolonga las celebraciones de la liturgia de Cristo.
Reservamos la tarde del 24 de marzo para la meditación de la Pasión del Señor,
siguiendo el Via Crucis, en la Basílica de la Concepción.

Olsen, Descendimiento
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En el Rito romano, el miércoles que precede al primer domingo de Cuaresma,
los fieles cristianos inician con la imposición de la ceniza
el tiempo establecido para la purificación del espíritu.
Con este signo penitencial, que viene de la tradición bíblica
y se ha mantenido hasta hoy en la costumbre de la Iglesia,
se quiere significar la condición del pecador,
que confiesa externamente su culpa ante el Señor
y expresa su voluntad interior de conversión,
confiando en que el Señor se muestre compasivo para con él.
Con este mismo signo comienza el camino de su conversión
que culminará con la celebración del sacramento de la Penitencia,
en los días que preceden a la Pascua.
La bendición e imposición de la ceniza se puede hacer
o durante la Misa o fuera de la misma.
En este caso se inicia con la liturgia de la Palabra
y se concluye en la oración de los fieles.
El miércoles de ceniza es un día penitencial obligatorio para toda la Iglesia
y que comporta la abstinencia y el ayuno.
(Cf. Las fiestas pascuales, nn. 21ss).


«En tiempo de Cuaresma no se adorna con flores el altar,
y los instrumentos musicales se permiten sólo para sostener el canto,
como corresponde al carácter penitencial de este tiempo.
Asimismo, desde el comienzo de la Cuaresma hasta la Vigilia pascual
no se dice Aleluya en ninguna celebración, incluidas las solemnidades y las fiestas.
Los cantos de las celebraciones, y especialmente de la Misa,
así como los de los ejercicios piadosos [Via Crucis, Via Matris, etc.],
han de ser conformes al espíritu de este tiempo y
corresponder lo más posible a los textos litúrgicos».
(FFPP 17ss)

Al concluir la misa hispana (19 h.)
invitamos a los participantes a compartir «un vino español»
en los salones parroquiales (C/ Goya 26 Madrid).
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