Alabad a Yhwh

Alabad a Yavé (Alelu-ya) en escritura hebrea

Aleluya…

“Tan grande es –dice Casiodoro (s. VI)- el prestigio de esta palabra que, aunque la lengua hebrea vela su sentido, no aparece traducida a ninguna otra lengua. La canta el griego, el latino, el caldeo, el sirio, el persa, el árabe; todas las naciones del orbe la tiene por suya, y todo el que da culto a Dios venera con reverente amor la dignidad de esta palabra. Nadie la encuentra disonante o carente de sentido, al contrario, todos expresan su júbilo con el dulce sonido de esta palabra”.

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Participando cada MARTES en nuestra antigua liturgia hispana

Sólo celebramos y vivimos bien la liturgia
si permanecemos en actitud orante,
no si queremos «hacer algo»,
hacernos ver o actuar,
sino si orientamos nuestro corazón a Dios
y estamos en actitud de oración
uniéndonos al misterio de Cristo
y a su coloquio de Hijo con el Padre.
Dios mismo nos enseña a rezar,
afirma san Pablo (cf. Rm 8, 26).

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III Domingo de Pascua

En este día santo de la Cincuentena
podemos orar con esta versión
del antiguo himno pascual Ad Cenam  Agni

 

Revestidos para la cena del Cordero,
con las vestiduras blancas de la salvación,
tras el paso del mar Rojo,
cantemos a Cristo, nuestro príncipe.
Él ha querido que gustando de su sangre rojiza
y de su cuerpo sacratísimo,
abrasado en el ara de la Cruz,
pudiésemos vivir la misma vida de Dios.

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Presentando una interesante pagina para rezar con el arte

 

El fin de esta página es ayudar al lector creyente a rezar con los iconos de la tradición cristiana oriental.

El icono capta la palabra de Dios a través de la luz y el color, como imagen. Esta palabra nos es más familiar a nuestra teología occidental, porque el mismo Jesús es la imagen visible, a través de su humanidad, de quien es inefable. Los apóstoles predicaban “lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo que palparon nuestras manos”(1 Jn 1,1), reivindicando la experiencia sensorial de Cristo frente a la posterior tendencia a acercarse –especialmente en Occidente, a partir de 1054- al Misterio con la sola razón.

Esta página presenta el icono, con el deseo de que también traigan la presencia del representado y, en definitiva, la santidad de Dios.

(Anástasis, códice mozárabe Beato de Gerona)

Icono para orar estos días de la Cincuentena pascual:

Rezar con los iconos: las miróforas

El icono del «Descenso al Abismo» o Anástasis es harto conocido. Pero, en la Iglesia Oriental hay otro icono para reflejar el misterio de la resurrección de Cristo. Es el icono de las mujeres “Miróforas”, las portadoras de los ungüentos –myron– que son el último gesto de amor al difunto. Ellas han llegado al pie del sepulcro -pasado el sábado- y ellas son las primeras testigos del sepulcro vacío.

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¡Mirad el árbol de la Cruz!
3 de mayo

Él ha querido que gustando de su sangre rojiza
y de su cuerpo sacratísimo,
abrasado en el ara de la Cruz,
pudiésemos vivir la misma vida de Dios.
(Himno Ad Cenam Agni)

“El adjetivo torridum (asado), aplicado al cuerpo santo del Señor,  nos retrotrae otra vez al mundo de las ideas del libro del Éxodo, donde, según mandato expreso de Dios, el cordero pascual debía asarse al fuego en asadores de madera

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El Resucitado fue el crucificado

Cruz gloriosa del monasterio Benedictinas de la Natividad de Ntro. Sr. Jesucristo La Piovera / Madrid

Padre,
Santo y bendito es en verdad
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
en quien, al ser crucificado,
se manifestó realmente la debilidad de su carne,
y, en quien, mientras vivió,
permaneció escondida la fuerza de la divinidad.

Como hombre poseía lo que es propio del hombre
en su auténtica naturaleza humana;
y como Dios lo que es propio de Dios,
en la autenticidad de la sustancia divina.

Demostró la realidad de su cuerpo al ser herido,
su impasibilidad en la fuerza que lo sostuvo,
y apareció en la muerte como ¡mortal.
Así, experimentando la muerte, pudo vencerla muriendo,
pudo asegurar la vida a los fieles sufriendo
resucitando de entre los muertos.

Martes, misa en Rito Hispano-Mozárabe

Éste es el León de la tribu de Judá, valeroso en la lucha.
Éste es el que surge victorioso de la muerte.
Éste es el Cordero inmaculado
desde mucho tiempo necesario para ser inmolado.
Éste es la piedra que desecharon los constructores,
que llegó a ser después admirable,
establecida como piedra angular de la Iglesia.
Éste es el príncipe del ejército celestial.
Éste es el Esposo y Señor de la Iglesia.

 

(De la liturgia hisp-moz de la Pascua)

 

La misericordia del Señor llena la tierra

Oh Dios Padre,
esta es la víctima santa y saludable,
que reconcilió al mundo contigo.
Este cuerpo es el que colgó de la cruz.
Esta sangre es la que manó abundante de su costado.

Por tanto, dando gracias por tu gran amor,
porque nos redimiste con la muerte de tu Hijo
y nos has salvado con su resurrección,
humildemente te rogamos, Dios de bondad,
que hagas descender sobre las ofrendas del altar
la bendición de tu Espíritu Santo
y santifiques las almas de quienes participarán de ellas,
para que, purificados de la mancha de las culpas,
podamos alegramos sin medida en este día de la resurrección.

R/. Amén.

(Memorial e invocación del Espíritu (epíclesis) de la liturgia hispana de Pascua)

El número <siete> en san Isidoro (II)

 Se ordena, asimismo, en la Ley que sea festejado el día séptimo para significar por ello el descanso eterno. A esto viene el que Cristo, nuestro Bien, se nos muestre almorzando, después de su resurrección, con siete discípulos.

            En tercer lugar decimos se significa en el número siete la universalidad de la Iglesia como por figuras o ejemplos se ve claro.

            Así San Juan escribe en el Apocalipsis a siete Iglesias, nombra particularmente a siete solas Iglesias cuando es Una la Iglesia que henchida de la gracia septiforme del Espíritu Santo se difunde por todo el mundo; porque escrito está (Cant. VI, 8): Una es mi paloma, una mi perfecta; este número de tan alto simbolismo en las divinas Escrituras es noble por encima de todos los demás, número santificado por el Señor en su descanso, y con el cual nos prometió el reposo de la resurrección futura.

            Oportunamente, pues, se significa el Espíritu Santo, con el número siete, se aplica en la ley la santificación al día séptimo; porque ningún otro día de su trabajo santificó Dios sino solamente el séptimo en que cesó de crear.

Con razón lleva la impronta del Espíritu septiforme que habita en Cristo por la plenitud de la divinidad, según dice Isaías: Descansará (sobre Él) el Espíritu del señor, el Espíritu de Sabiduría y entendimiento, el Espíritu de consejo y fortaleza, el Espíritu de ciencia y de propiedad, y le henchirá el Espíritu de temor del Señor (Is. XI, 2).

Una mirada pascual a María desde la tradición hispana

 
La pintura reproduce el lateral del arca mosaica
o sepulcro primitivo de san Isidro
que se encuentra en la girola
de la catedral metropolitana de la Almudena.

 

En esta obra del s. XIII, sobre cuero,
contemplamos
una representación de
Cristo en su Oblación
-quizá la más antigua del Señor en Madrid-
que aparece humillado (Tapeinosis)
flanqueado por su Madre María
y por Eva, madre de la humanidad.

 

En la tapa se dibuja un ángel turiferario
incensando a la manera antigua
con la mano derecha.

 

La imagen enmarca el anuncio
de la CONFERENCIA de la M. Carolina Blázquez, osa,
Doctora en Teología,
que hablara sobre María en la tradición hispana.
Es una fecha para RESERVAR en nuestra AGENDA
y para su DIFUSIÓN.
El encuentro se enmarca dentro de
la Formación Permanente que -cada mes-
ofrece para TODOS
la Asociación Hispano-Mozárabe Gothia.
Sábado, 11 mayo 2019, 12 h.
Parroquia Concepción, c/ Goya 26 Madrid