Obras son amores

Las obras de misericordia… estilo de vida de los bautizados
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<Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione sobre las obras de misericordia corporales y espirituales.
Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. 

La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos. 

Redescubramos las obras de misericordia corporales: 
dar de comer al hambriento, 
dar de beber al sediento, 
vestir al desnudo, 
acoger al forastero, 
asistir los enfermos, 
visitar a los presos, 
enterrar a los muertos. 

Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: 
dar consejo al que lo necesita, 
enseñar al que no sabe, 
corregir al que yerra, 
consolar al triste, 
perdonar las ofensas, 
soportar con paciencia las personas molestas, 
rogar a Dios por los vivos y por los difuntos. 

No podemos escapar a las palabras del Señor y en base a ellas seremos juzgados:

si dimos de comer al hambriento y de beber al sediento. Si acogimos al extranjero y vestimos al desnudo. Si dedicamos tiempo para acompañar al que estaba enfermo o prisionero (cfr Mt 25,31-45).

Igualmente se nos preguntará si ayudamos a superar la duda, que hace caer en el miedo y en ocasiones es fuente de soledad; si fuimos capaces de vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, sobre todo los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza; si fuimos capaces de ser cercanos a quien estaba solo y afligido; si perdonamos a quien nos ofendió y rechazamos cualquier forma de rencor o de violencia que conduce a la violencia; si tuvimos paciencia siguiendo el ejemplo de Dios que es tan paciente con nosotros; finalmente, si encomendamos al Señor en la oración nuestros hermanos y hermanas.

En cada uno de estos «más pequeños» está presente Cristo mismo>. 

(Papa Francisco) 

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El canto de los redimidos (Ap 19, 1ss)

 

Aleluya es una palabra hebrea (Halelu-Yah) que ha pasado sin traducir a todas las liturgias y significa “alabad a Yahvé”.
Es una invitación a la alabanza y expresión de júbilo.
En la liturgia, la asamblea se pone de pie y canta a Jesucristo con esa aclamación pascual de júbilo que es el Aleluya.
Todos recordamos la santa Noche de Pascua en la que el ministro entona por tres veces el Aleluya
elevando gradualmente la voz y repitiéndolo la asamblea.»
(cf. Caeremoniale Episcoporum, 352).

 

Este canto será el distintivo de toda la Cincuentena pascual.
 «El Aleluya tienen por sí mismo el valor de rito o de acto.»
(cf. Introducción al Leccionario, 23).
El Aleluya se canta en todos los tiempos litúrgicos, excepto en el tiempo de Cuaresma.
En la antigua tradición hispana, la despedida de esta aclamación se convirtió en un rito festivo.

Aparición del ángel a las miróforas (Iglesia ortodoxa rusa de Madrid)

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Jesús Adrián Romero:

 

 

¡Este es el día! (Sal 117,24)

¡Seguimos repitiendo: «Hoy es el día»!
Y lo haremos así durante esta octava:

 

«Éste es el día que hizo el Señor,
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Éste es el día que las tinieblas no lograron apagar.
Éste es el día que no ha estado precedido
por ningún otro ni le pondrá término ninguna noche.
Éste es el día durante el cual el que camina no tropieza.
Éste es el día que nunca nada podrá hacer olvidar,
ni el paso de los siglos lo podrá obscurecer.

 

El que permanece siempre con el Padre,
nos ilumina hoy con resplandor inmortal
al resurgir victorioso de la muerte.
Que Él llene nuestra mente,
que lo proclamen nuestras palabras,
que lo adore nuestro espíritu,
que lo glorifiquemos y lo llevemos en el cuerpo;
pidámosle con oración constante
que -a quienes libró del dominio de la primera muerte
y les devolvió la libertad por la cruz
y la pasión de su carne-
no les permita ser presa de la ruina de la segunda muerte.
R/. Amén.
Él, que posee contigo una misma e igual esencia,
Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén».

(De la liturgia pascual en la tradición hispano-visigoda)

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En la alegría de la Pascua

 

Luz es solo un nuevo nombre para designar la vida,
y vida un nuevo nombre de alegría.
Por ello, durante la santa Pentecostés
(los cincuenta días entre Pascua y Pentecostés),
en que se nos manifestó la luz, la vida y la alegría de Dios,
resuena jubiloso el canto del <Aleluya>”.
(Odo Casel)

 

¡Feliz Pascua en la Resurrección del Señor!

 

Alleluia quíntuple -en escritura visigótica- del Liber canticorum de la tradición mozárabe
(ms. 2668, Univ. de Salamanca)
Salmo 62,4: Labia mea laudabunt te, domine (Mis labios te alabarán, Señor)

 

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Los textos del formulario de la Misa en Rito hispano:

Grande y Santo Sábado

Descenso al Abismo, miniatura mozárabe del Beato de Gerona
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«En este día bajó a los infiernos,
venció a la muerte,
confundió al diablo
y deshizo las leyes del Abismo»

(Liturgia Gothohispana del IV Dom Pascua, Alia).

 

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«Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor,
meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos,
y esperando en la oración y el ayuno su Resurrección.
Se recomienda con insistencia
la celebración del Oficio de Lectura y Laudes
con participación de pueblo.
Cuando esto no sea posible, prepárese una celebración de
la Palabra o un ejercicio piadoso que corresponda al misterio de este día.
Se puede exponer en la iglesia a la veneración de los fieles,
la imagen de Cristo crucificado, o en el sepulcro,
o descendiendo a los infiernos,
ya que ilustran el misterio del Sábado Santo,
así como la imagen de la Santísima Virgen de los Dolores.
Hoy la Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa»

 

(Fiestas Pascuales, nn. 73ss).
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Cristo, Maestro de la gran humildad; Icono de «Gothia»
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Viernes Santo de la Pasión del Señor

 

En este día, en que “ha sido inmolada nuestra Víctima pascual, Cristo” (1 Cor 5, 7),
la Iglesia, meditando sobre la Pasión de su Señor y Esposo,
así como adorando la Cruz,
conmemora su nacimiento del costado de Cristo dormido en la Cruz
intercede por la salvación de todo el mundo.
La Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición,
en este día no celebra la Eucaristía.
El Viernes de la Pasión del Señor es un día de penitencia
obligatorio para toda la Iglesia
por medio de la abstinencia y el ayuno.
Se recomienda que en este día,
se celebren en las iglesias el Oficio de Lectura y Laudes,
con participación de los fieles
(cf. Fiestas Pascuales, nn. 58ss).
«Este oficio, llamado antiguamente “de tinieblas”,
conviene que mantenga el lugar que le corresponde en la devoción de los fieles,
como meditación y contemplación de la Pasión, Muerte y Sepultura del Señor,
en espera del anuncio de la Resurrección
(ib. 40).

 

 

Es el día en el que, según la tradición hispana,
se elevan a Dios súplicas insistentes pidiendo el perdón
(Indulgentia).
La súplica resuena en todas las iglesias
ante El que ha derramado su sangre por el perdón de los pecados.
Hoy leemos, con toda la Iglesia, el relato de la Pasión del Señor
reconociendo que tanto amó Dios al mundo
que le entregó a su Hijo (Jn 3,16)
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La oración universal de este día expresa el valor universal de la Pasión de Cristo,
clavado en la Cruz para la salvación de todo el mundo.
Ante la grave necesidad de sanación por la actual pandemia,
el Obispo ha pedido que hoy se añada como intención especial
a los enfermos de COVID, familiares y personal médico.
Oramos por los vivos y por los difuntos.
(cf. Fiestas Pascuales, n. 67)

 

 

Jueves Santo ’21

Patena vítrea para la Eucaristía (s. VI) encontrada en Utrera (Sevilla).

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Cyrillonas (Qürillóná, 396 c.), uno de los primeros poetas siríacos,
probablemente sobrino de san Efrén,
pone en boca del Señor, después de acabar la cena pascual,
estas palabras:

“Esta será, en mi Iglesia, mi excelsa memoria;
y, en la tierra entera, ésta será la Pascua.
Este día será para vosotros santo,
bendito y glorioso entre todos los días.
en él serán consolados los que sufren,
aliviados los oprimidos,
redimidos los atormentados.
En él alcanzarán la libertad los cautivos.
En él será consagrada el agua visible del bautismo.
En él se rejuvenecerán
los que envejecieron en el pecado,
se multiplicarán mis hijos sobre la tierra
y serán llevados al cielo los hombres”.

La Pascua de Cristo es eficaz en cada generación cristiana
por medio de la presencia del Señor
en los signos sacramentales de su Iglesia.

Oraciones hispanas para rezar en este Jueves de la traición y de la entrega:

 

Acepta benigno, Dios clementísimo,
y acoge propicio estas súplicas…
Te las presenta en tu santa Iglesia católica
el ministerio de tus sacerdotes,
en honor y en conmemoración de tus santos,
para alejar cualquier desastre o calamidad
y obtener la salvación de los pueblos,
para evitar todo peligro de muerte,
para la reconciliación y el perdón de los pecados,
para alcanzar el consuelo de la paz
y concédenos poder llevar una vida intachable. R/. Amén.

 

Porque tú eres la vida de los que viven,
la salud de los enfermos,
y el descanso de todos los fieles difuntos
por todos los siglos de los siglos. R/. Amén.

 

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La Iglesia celebra cada año los grandes misterios de la redención de los hombres
desde la Misa vespertina del jueves “en la Cena del Señor”,
hasta las Vísperas del Domingo de Resurrección.
Este período de tiempo se denomina justamente
el “Triduo del crucificado, sepultado y resucitado”;
se llama también “Triduo Pascual”,
porque con su celebración se hace presente y se realiza
el misterio de la Pascua,
es decir, el tránsito del Señor de este mundo al Padre.
En esta celebración del misterio, por medio de los signos litúrgicos y sacramentales,
la Iglesia se une en íntima comunión con Cristo, su Esposo.
(Fiestas Pascuales, n. 38)

 

MMM
Martes, Misa Mozárabe

 

El coro de Gothia
participará en el Congreso de Córdoba.
Nuestro agradecimiento
por sostener y animar
cada martes
el canto de la asamblea litúrgica
en la Basílica madrileña de La Concepción (19 h.).
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Catequesis sobre Moisés y la Pascua de Israel
para difundir entre los más pequeños, hijos, sobrinos y nietos:

 

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Esta semana oramos
por la extensión de la fe en el Oriente
y por los cristianos perseguidos.

 

 

II Congreso Mozárabe en Córdoba

Ofrenda del incienso en el Lucernario del Congreso Mozárabe de Córdoba 2017.
Preside Mons. Martínez, Arzobispo de Granada.

 

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El encuentro tendrá lugar en Córdoba del 15 al 18 de abril de 2021
y, como ya ocurriera en la primera edición del congreso (2017),
contará con la presidencia de honor de la reina Sofía.
Para inscribirse:

 

 

Mañana es el último martes en la preparación para la Pascua de este año:

 

Domingo de Ramos o «in ramis palmarum»

Parroquia de santa Adela (Madrid)

La expresión Hosanna que los niños hebreos cantaron
al entrar Jesús en Jerusalén resuena en el Sanctus de la Misa;
casi en el corazón de la Plegaria eucarística.

 

«El canto del Sanctus cristiano
añadió la aclamación
Benedictus qui venit in nomine Domini,
del Salmo 117, 26, transferido al ambiente
de la presentación mesiánica de Jesús en Jerusalén.
El verso del Salmo 117 arrastra consigo
el Hosanna,
según las varias versiones de los evangelistas.
En la primera parte del texto del Sanctus,
nuestra vieja liturgia modificó la expresión
gloria eius (los cielos y la tierra están llenos de SU GLORIA)
en
gloria maiestatis tuæ…
(los cielos y la tierra están llenos de LA MAJESTAD DE TU GLORIA)
Esto da al canto un acento cristológico.
[La oración se dirige al mismo Cristo: tu gloria…]

 

La segunda parte del Sanctus hispánico
está tomado a la letra de Mt 21, 9:
Hosanna filio David. Benedictus,
qui venit in nomine Domini.
Hosanna in excelsis.
La aclamación
Hosanna filio David
se halla sólo en el Rito Gothohispano
y en una antigua anáfora de la liturgia sirio-caldea.
Lo más probable es que ambas dependan,
separadamente, del texto de Mateo».

 

(cf. Ord. Gral. Misal Hisp. Moz. 71ss)

 

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