De una entrevista a Marcel Pérès

 

Si vamos a Europa occidental, aún podemos encontrar en Córcega, Cerdeña o en España tradiciones muy similares a lo que se practicaba en la antigüedad. Recuerdo, por ejemplo, en España a unos cantantes de Andavías, cerca de Zamora, que aún utilizan un canto llano muy similar al de los manuscritos mozárabes de Toledo, encargados a fines del siglo XV por el Cardenal Cisneros. Para interpretar esos antiguos repertorios debemos intentar tener la concepción más clara posible de la atmósfera, las condiciones de interpretación, y, por supuesto, la forma de los rituales. Todo esto es lo que nos permite alcanzar la autenticidad. La autenticidad no es cuestión de recrear mecánicamente una antigua interpretación, sino que, ante todo, consiste en crear un vínculo personal entre toda la información que podamos recopilar de nuestros antepasados y lo que vamos a hacer y presentar como interpretación personal…

Autenticidad no es intentar imitar a los hombres del siglo XV, pues no pertenecemos a aquella época, sino aportar algo personal. Esta es una de las razones, por ejemplo, de que usemos voces de mujer. Por supuesto que en el siglo XV únicamente cantaban hombres en los coros de iglesia, pero hoy en día la relación entre mujeres y hombres es distinta…

Entrevista a Marcel Pérès

 

Más sobre los «beatos»…
en martes

Como estamos en verano
hay más tiempo para la «formación permanente»…

 

Después de escuchar y ver podemos leer:

 

Luego, difundir entre los amigos…
Recordemos que:

«Se designa con el nombre de «beato» a cualquier manuscrito copia de los comentarios al Apocalipsis originales de Beato de Liébana, es decir todas las copias entre los siglos IX y XIII del original redactado por vez primera en el año 776, en el monasterio de Santo Toribio de Liébana. Dichos libros, copiados en distintos Scriptoria de la Península llevan texto e imágenes o “miniaturas” que marcan también un nuevo rumbo artístico en la época.

Cuando se habla de Beato, se hace referencia al personaje, al abad autor del libro o códice de los comentarios, pero al mismo tiempo se hace también referencia al libro que escribió y a las sucesivas copias conocidas como “beatos” que se sucedieron durante los 5 siglos posteriores, a raíz de ese original que Beato de Liébana escribió en el monasterio de Santo Toribio, en el corazón de los Picos de Europa.

Así las cosas, el libro de Beato fue uno de los libros más copiados a lo largo de toda la Edad Media y sus ilustraciones o miniaturas influyeron decisivamente en la escultura románica de iglesias y catedrales a lo largo del Camino de Santiago. Sus imágenes salían al paso del analfabetismo de la población, explicando la lucha entre las fuerzas del mal y las triunfales y celestes fuerzas del bien. Y enseñaba cómo iba a ser la segunda venida de Cristo y el Fin del Mundo»

(Cf. https://www.caminolebaniego.com/camino-lebaniego/beato-de-liebana).

 

Oramos a la hora de encender las luces

“Se celebran las Vísperas a la tarde, cuando ya declina el día, «en acción de gracias por cuanto se nos ha otorgado en la jornada y por cuanto hemos logrado realizar con acierto»(S. Basilio el Grande, Regulæ…, resp. 37, 3). También hacernos memoria de la Redención por medio de la oración que elevamos «como el incienso en presencia del Señor», y en la cual «el alzar de las manos» es «oblación vespertina» (cf. Sal 141 [140], 2). Lo cual «puede aplicarse también con mayor sentido sagrado a aquel verdadero sacrificio vespertino que el Divino Redentor instituyó precisamente en la tarde en -que cenaba con los Apóstoles, inaugurando así los sacrosantos misterios, y que ofreció al Padre en la tarde del día supremo, que representa la cumbre de los siglos, alzando sus manos por la salvación del mundo» (Casiano, De institutione cœnobiorum, lib. 3, cap. 3).

Y para orientarnos con la esperanza hacia la luz que no conoce ocaso, «oramos y suplicamos para que la luz retorne siempre a nosotros, pedimos -que venga Cristo a otorgarnos el don de la luz eterna«(S. Cipriano, De oratione dominica, 35). Precisamente en esta Hora concuerdan nuestras voces con las de las Iglesias orientales, al invocar «a la luz gozosa de la santa gloria del eterno Padre, Jesucristo bendito, llegados a la puerta del sol, viendo laluz encendida en la tarde, cantamos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo…» (OGLH 39)

Pedro y Pablo, apóstoles de Cristo

Película sobre Pablo, el apóstol de los gentiles.
Pablo: apóstol de Cristo

Sobre el Primado de Pedro:
Especial: primado de Pedro

Una oración del día de hoy en el Rito Gotho-hispano:

Oh Dios, a tus Apóstoles cuya solemnidad hoy celebramos,
diste nombres ilustres como signo de su vocación a la santidad:
uno fue llamado Pedro, el otro Pablo;
aquél utilizó el apodo que le pusiste,
éste cambió su nombre.
Concédenos, por su plegaria e intercesión,
que, dejando atrás la realidad de nuestra naturaleza
y superando las exigencias de la carne y de la sangre
nos comportemos como corresponde a quienes
hemos recibido el nombre de hijos tuyos.

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Una palabra sobre el silencio

«El Concilio nos ha recordado con razón que liturgia significa también actio, acción, y ha pedido que se asegure a los fieles una una participación activa.

Pero este concepto nobilísimo ha sufrido una restricción fatal…

Se ha llegado a creer que sólo se daba “participación activa” allí donde tenía lugar una actividad exterior, verificable:

discursos, palabras, cánticos, homilías, lecturas, estrechamiento de manos…

Pero se ha olvidado que el Concilio, por participación activa, entiende también el silencio, que permite una participación verdaderamente profunda y personal, abriéndonos a la escucha interior de la Palabra del Señor».

 

Jueves, 27 de junio:
Virgen del Perpetuo Socorro
I Vísperas del Corazón de Cristo

 
Con esta versión del poeta argentino

Fco. Luis Bernández (+1978)
se popularizó, después del Concilio,
el himno litúrgico a la Virgen de los Dolores
(Jam toto subitus).

Contemplando este icono de la Virgen de la Pasión,
teniendo presente el amor de Cristo
manifestado en su Pasión gloriosa,
podemos rezar en compañía de María:

 

«Que el atónito sol apure el día
y que súbita noche cubra el aire,
mientras estoy pensando en el ludibrio
de la pasión de Dios y en su catástrofe.

Tú sufriste la vista del suplicio
con diamantino corazón, oh Madre,
cuando colgado de la cruz funérea
Jesús llenaba el cielo con sus ayes.

¡Cuántos fueron y cómo te dolieron
los dardos que en tu cuerpo soportaste
viendo al suyo suspenso, malherido
y cubierto de obscuros cardenales!

¡Cuán tiránicamente te oprimieron
el corazón los golpes incontables,
la sed, la hiel, la lanza, las heridas,
los clavos, las espinas y la sangre!

Pero tú resististe aquellas penas
con mayor heroísmo que los mártires,
y fue milagro que sobrevivieras
por ser mortales sufrimientos tales.

Glorificada, honrada y alabada
sea la Trinidad incomparable,
a quien ruego me dé la fortaleza
y la firmeza de la Virgen Madre».

Oramos por todos los que peregrinan
al Santuario del Cerro de los Ángeles (Getafe, Madrid).

 

Fiesta de san Pelayo, mr.

Imagen del joven Pelayo en la basílica leonesa de san Isidoro

El muchacho confesó:
«Soy, fui y seré cristiano, por esta razón no temo morir».

«Firme en su postura, soportó muchos tormentos,
mientras la espada iba cercenando todos sus miembros,
y así su espíritu entró en los cielos,
ya que en medio del suplicio no dejó de confesar a Cristo.

Oh verdadero mártir en el cielo,
tú que fuiste testigo en la tierra,
sé valedor compasivo de nuestras plegarias.
Que por ti el pecador alcance la penitencia,
el ignorante la doctrina,
el enfermo el restablecimiento,
y el difunto el descanso eterno.

Cuanto te pedimos humildemente, oh Dios eterno,
concédenoslo propicio por este tu santo mártir,
escucha con clemencia nuestros ruegos
y acoge benigno estas ofrendas que te presentamos.

Por esto, todos los ángeles y arcángeles
no cesan de alabarte cada día, diciendo así: Santo…»

(De la Plegaria eucarística de la fiesta en el Rito hispano)

Oración del incienso (tradición copta)

En la Iglesia copta (Egipto),
durante la oblación del incienso,
se eleva esta oración pidiendo el perdón
por los pecados:

<Oh Rey de la Paz, danos tu Paz
y perdona nuestros pecados.
Aleja a los enemigos de la Iglesia
y guárdala, para que no desfallezca.
Emmanuel, Dios con nosotros,
está entre nosotros
en la gloria del Padre
y del Espíritu Santo
Bendícenos
y purifica nuestro corazón
y sana las enfermedades
del alma y del cuerpo.
Te adoramos, oh Cristo,
con el Padre de bondad
y con el Espíritu Santo,
porque has venido, nos has salvado>.

En esta víspera de la fiesta de san Pelayo
oramos, especialmente, por nuestros jóvenes.

El martes 25, clausura del curso

Mañana, martes 25 de junio 2019, celebramos la misa
en Rito Gotho-hispano
antes del paréntesis veraniego.

 

Intentamos hacer un hueco en la agenda
para poder participar de la última Misa del curso.

 

Estamos en comunión mediante esta página…

 

Recordemos que…
el 26 de junio, san Pelayo, oramos por los jóvenes;
el 29 de junio, santos Apóstoles Pedro y Pablo,
oramos por el Papa de Roma y la difusión de la fe.

 

Para orar a diario los unos por los otros:
«Acoge, Señor,
nuestras oraciones de cada día,
que presentamos ante tu altar.
Dígnate aceptar nuestra humilde profesión de fe
dado que, día y noche,
pedimos con insistencia, oh Dios,
la piedad de tu gran misericordia:
por tu Iglesia católica,
para que te dignes protegerla de todo mal;
por los que nos gobiernan,
para que puedan asegurar la paz y la justicia;
por los obispos,
para que, en el ejercicio de sus funciones,
se vean libres de las insidias del enemigo;
por los ministros de la Iglesia y por todo el pueblo,
para que, por tu gran misericordia, Señor,
te dignes librarlos de cualquier adversidad;
por las almas de los fieles que descansan en paz,
para que obtengan el perdón de sus pecados;
y, para que la salud acompañe a todos los vivos,
por intercesión de los santos.
R/. Amén».
(Oración hispano-mozárabe, dom. XXXII)