Viernes penitencial

En la Iglesia universal, son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de cuaresma.

[En la Iglesia latina] Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres de que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o a la abstinencia.

La Conferencia Episcopal puede determinar con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad (CIC 1250ss).
Los católicos de Rito Oriental, armenios, bizantinos, coptos, sirios, etc.  tienen sus propias prácticas penitenciales como se especifica en el Código Canónico de las Iglesias Orientales.

La Iglesia primitiva practicaba el ayuno los miércoles y viernes. En la antigua Iglesia hispana se observó un día de ayuno mensual y la total abstinencia de carne y derivados durante toda la Cuaresma. Estas prácticas, antaño obligatorias, hoy se proponen como devociones libres y siempre en el espíritu de obedecer el mandato de Jesús acerca de la penitencia (Mateo 6,1-6.16-18).


El bienaventurado Juan Pablo I bendiciendo con el Evangeliario (+ 1978)

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El misterio de la Cruz


Cuarenta días después de la Transfiguración celebramos la exaltación de la Cruz

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Enseña la Iglesia:
» El Vía Crucis es un camino trazado por el Espíritu Santo,
fuego divino que ardía en el pecho de Cristo (cfr. Lc 12,49-50)
y lo impulsó hasta el Calvario;
es un camino amado por la Iglesia,
que ha conservado la memoria viva de las palabras
y de los acontecimientos de los últimos días de su Esposo y Señor.
El Vía Crucis es un ejercicio de piedad que se refiere a la Pasión de Cristo;
sin embargo, es oportuno que concluya de manera que los fieles se abran a la expectativa,
llena de fe y de esperanza, de la Resurrección;
tomando como modelo la estación de la Anastasis al final del Vía Crucis de Jerusalén,
se puede concluir el ejercicio de piedad con la memoria de la Resurrección del Señor»
(Cf. Directorio Piedad popular y la liturgia, nn. 133s).

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La cruz permanece…


Stat Crux dum volvitur orbis
(«La Cruz se mantiene estable mientras el mundo da vueltas»).

El mundo (la creación) existe como preparación
para nuestra existencia humana e inteligente:
para el misterio de la pasión gloriosa de Cristo:
el misterio de la Cruz del Señor.
Estamos en el mes de oración por el cuidado de la creación;
en el mes de oración agradecida al Creador.
Pero, ¿qué había antes de la creación?

El P. Carreira responde sobre el principio antrópico.

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Nuestra oración como el incienso

Stetit angelus (Ant.):

Stetit angelus juxta aram templi
habens thuribulum aureum in manu sua,
et data sunt ei incensa multa,
et ascendit fumus aromatum in conspectu Dei. Aleluia.

Un ángel se colocó junto al altar,
con un incensario de oro en la mano.
Le entregaron mucho incienso
y el humo del perfume ascendió a la presencia de Dios.

An Angel stood near the altar of the temple
holding a golden censer in his hand.
And the incense smoke ascended
before the presence of God.

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Campus Gothia ’22


HOY, misa mozárabe a las 11:00 h. en la catedral de Zamora.

Ponentes y temas de este sábado:

María José Miranda,
«La llegada de los mozárabes a Zamora
y las características propias del arte mozárabe zamorano».

P. Manuel G. López-Corps,
«El ordo missae en el rito Hispano-mozárabe».

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Santa María de la Cabeza


Oramos en el día de hoy:

«Quien labra la tierra aguarda paciente el fruto valioso de la tierra
mientras recibe la lluvia temprana y tardía» (St 5,7).

Concédenos, Señor, conocerte
y amarte sobre todas las cosas,
como se lo concediste a tu sierva
María de la Cabeza,
esposa de san Isidro, labrador;
y, sirviéndote así, como lo hizo ella,
con sinceridad de corazón,
logremos también agradarte
con nuestra fe y nuestras obras.
Por nuestro Señor Jesucristo…


Lucernario en Torrelaguna (Madrid)

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Ocho de septiembre:
Natividad de santa María


«Se han de considerar, sobre todo,
las celebraciones que conmemoran acontecimientos salvíficos,
en los que la Virgen estuvo estrechamente vinculada al Hijo,
como las fiestas de la Natividad de María (8 setiembre),
«esperanza de todo el mundo y aurora de la salvación».
(san Pablo VI, Marialis Cultus, 7).

«Nuestra palabra sobre el «Angelus» quiere ser solamente una simple
pero viva exhortación a mantener su rezo acostumbrado,
donde y cuando sea posible.
El «Angelus» no tiene necesidad de restauración:
la estructura sencilla, el carácter bíblico, el origen histórico
que lo enlaza con la invocación de la incolumidad en la paz,
el ritmo casi litúrgico que santifica momentos diversos de la jornada,
la apertura hacia el misterio pascual,
por lo cual mientras conmemoramos la Encarnación del Hijo de Dios
pedimos ser llevados «por su pasión y cruz a la gloria de la resurrección»,
hace que a distancia de siglos conserve inalterado su valor e intacto su frescor.
[…] quedan inmutados
el valor de la contemplación del misterio de la Encarnación del Verbo,
del saludo a la Virgen y del recurso a su misericordiosa intercesión:
y, no obstante el cambio de las condiciones de los tiempos,
permanecen invariados para la mayor parte de las gentes
esos momentos característicos de la jornada mañana, mediodía, tarde
que señalan los tiempos de su actividad
y constituyen una invitación a hacer un alto para orar» (ibid, 41).

Inicio de la eucaristía de hoy en el Misal Mozárabe de Cisneros

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Vigilia del nacimiento de María

Natividad de María, Pietro Cavallini, Basílica Santa María del Trastevere (Roma)

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Si en brazos de Dios nacéis
¿quién sois?, Niña soberana,
que para casa tan pobre
parecéis muy rica Infanta.

Tres veces catorce dicen
los deudos de vuestra casa,
que son las generaciones
de vuestra sangre preclara.

La primera es de Profetas
y divinos Patriarcas,
desde Abraham a David,
de quien seréis torre y arpa.

De Reyes es la segunda,
desde David a que salgan
de Babilonia a Sión
y vuelvan a honrar el arca.

Desde este tiempo hasta el día
en que Cristo de Vos nazca,
otra que es de Sacerdotes,
de quien Vos seréis la vara.

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