6 pequeñas historias

1.- Un día, los hombres del pueblo decidieron orar para pedir que lloviera.
El día de la oración, toda la gente se reunió, pero solo un niño llegó con paraguas.
Eso es FE.

2.- Cuando avientas a un bebé en el aire y se ríe es porque sabe que lo atraparás de nuevo.
Eso es CONFIANZA

3.- Cada noche nos vamos a dormir, sin la seguridad de que estaremos vivos a la mañana siguiente
y, sin embargo, ponemos la alarma para levantarnos.
Eso es ESPERANZA

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Domingo

En Magdala, la patria de María, celebrando hacia el Sol de Justicia que nos llama desde el lago

El domingo es denominado
en la tradición hispano-visigótica
como:
Dies dominicus;
dies resurrectionis et pacis;
dies uere lucis et uite…

Pedimos en él
pacem nobis tranquilam,
letitiam spiritalem

En el día de santa María de la Cabeza

Recordando a la madrileña mozárabe,
-esposa de san Isidro-
rezamos así con este texto de nuestra liturgia:

Oh Dios, tú eres la alabanza
de los que confiesan tu nombre en el matrimonio
y la corona de los que combaten denodadamente;
concédenos, te rogarnos,
cuanto te piden nuestros labios.
Que nuestra lengua proclame la alabanza de tus testigos
y nuestro compromiso dé frutos de buenas obras.
R/. Amén.

Por tu misericordia, Dios nuestro,
en cuya presencia recitamos los nombres
de los santos Apóstoles y Mártires,
Confesores y Vírgenes.
R/. Amén.

Para contemplar el misterio de María

En el día de su Natividad
podemos rezar -muy despacio-
esta alabanza visigótico-mozárabe:

<Es justo y necesario que con todas nuestras fuerzas
demos incesantes gracias al Dios supremo e inmortal,
y a Jesucristo, su Hijo eterno,
quien por obra del Espíritu Santo,
fue concebido por la gloriosa y santa Virgen María
y nació de nuevo, por nuestra salvación;
él, de la descendencia de David, según la carne,
escogió a una Virgen purísima
de la que habría de nacer tal como habían anunciado los profetas.

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Bendición mariana de la liturgia hispana

Rito Hispano en la Basílica del Sto. Sepulcro -Jerusalén

En la víspera de la Natividad de María
proponemos esta antigua bendición
para todos los amigos:

Dios misericordioso
por aquel mismo amor que tuvo a su Madre Virgen,
os conceda su ayuda para llegar a la vida eterna.
R/. Amén.

Él, que es fuente de gracias
os infunda aquellos dones que os hagan aceptables en su presencia.
R/. Amén.

Y que os otorgue la dulzura de la paz
que os permita progresar en el seno de la madre Iglesia.
R/. Amén.

Por la misericordia del mismo Dios nuestro,
que es bendito y vive y todo lo gobierna
por los siglos de los siglos.
R/. Amén.